martes, 6 de abril de 2021

La necesidad masculina de mostrar nuestro estatus. ¿Somos lo que hacemos?


 


Los varones, he observado, tenemos una especie de curiosa inclinación para mostrar a otros nuestra identidad. Y esta identidad la ligamos a los que somos. Y lo que somos está dado por lo que hemos logrado, es decir, aquello que puede poner de manifiesto un supuesto status.

Estoy describiendo lo que veo, no es un juicio.

viernes, 2 de abril de 2021

Gesta amorosa femenina

 He pensado por años en las posibles respuestas a la siguiente pregunta. Quizá cometa petición de principio, pero si alguien tiene una opinión, recomendación de libro o video, que me lo pase, porfas. Lo puede hacer, si gusta, de manera anónima.

¿Por qué es tan frecuente en las mujeres el relato de la búsqueda del amor, el encontrar (o renunciar al) amor de pareja, en comparación con los varones? 




martes, 23 de marzo de 2021

Talento, amistad y proyectos

 


¿Hay algún momento en que entran en conflicto la amistad, el talento y un proyecto?¿Es correcto no trabajar nunca con un amigo?¿El talento debe estar por encima de todo?

Hace unos días platicaba con un amigo con el que tengo un proyecto en común. No estuve de acuerdo con que él incluyera a una persona que a mí me parece muy cuestionable. Y así salió esta reflexión.  

Después de pensar un poco en cómo distingo, intuitivamente en un principio y ahora que escrito esto, de manera más reflexiva, los motivos por los cuales me podría relacionar con una persona se clasifican en cuatro rubros:

A) Por ser figuras públicas. Son personas con alta exposición debido a su ejercicio en las redes, los medios, su talento frente a públicos amplios. En estos casos uno observa bien si dicha celebridad o estatus están sustentadas en su talento y en la calidad de persona. Hay quienes tienen muchos seguidores pero estos están ahí debido al puesto que ocupa (temporalmente, claro). Cuando ya no se tiene el puesto, la persona se queda sola. Eso no está mal ni está bien, sólo hay que tenerlo claro lo más pronto posible.

B) Por la calidad de su trabajo. Esta característica está parcialmente ligada al punto anterior. Porque una cosa es que sea bueno y otra que sea conocido. Los más fáciles de identificar (y que da placer dar con ellos) son los profesionales, aquellos que tienen muchos años en su oficio o profesión y viven de ello. Es fácil encontrarlos porque permanecen mucho tiempo en el mismo lugar.

C) Por el valor que le doy yo a su trabajo. Todos deberíamos destinar una porcentaje de nuestro cerebro a detectar el talento donde quiera que se encuentre. A veces se da en una charla, a veces por sus obras los conoceréis, como dice la máxima. Sucede que con frecuencia esas personas con talento viven en una cueva, no salen de la cuadra, van del jacal a la milpa o bien, están perdidos, vagan por el espacio exterior y, como un asteroide, un día chocas con ellos. Hay que observar y descubrir sus habilidades. 

En mi trabajo, busco a personas dedicadas y con experiencia. Por eso observo.

D) Porque es mi amigo o amiga. A los amigos se les apoya, también se les dice sus verdades (en privado). En mi ámbito que es el de la Cultura, tengo amigos muy queridos. Casualmente hay muchos talentosos. Elijo a mis amigos sí, porque suelen tener un talento especial en un área (casi siempre en las artes, la educación, la cultura, las humanidades, la literatura, el periodismo). Los elijo sobre todo por su ética. He escuchado decir a colegas que no trabajarían con un amigo. Y entonces me viene a la cabeza la pregunta: "¿Qué clases de amigos tienes?". Sí, claro, al amigo lo invitas cuando es su área y le pagas lo que pida y le das las cuentas claras. Así de sencillo, si no, no lo invitas.  

Conclusión: es un honor y un placer enorme trabajar al lado de personas que estén dentro de los cuatro rubros anteriores. Pero si no se pueden los cuatro, escogería a una persona que fuera ética.


viernes, 12 de marzo de 2021

"Todos los enamorados tienen 20 años"

 



Un día tienes una relación de pareja y es maravilloso. Dos que crean un universo, se divierten, aman, platican. Se besan, bailan o cuentan chistes y chismes que da gusto. Aprendes más cosas.

Un día esa relación termina y por un tiempo todo es triste.

Más adelante se conoce a alguien, hay mucha emoción y euforia al disfrutar esos rasgos de esa persona que son únicos y bellos. La relación funciona por pocos o por algunos años, o quizá por cinco meses absolutos. Aprendes de temas desconocidos, gozas del mundo del otro en rebanadas de descubrimiento.

Un día la relación cojea y luego despacio se extingue. Te vas con agradecimiento y no vuelves a saber de esa persona. Aprendiste que se puede vivir de otros modos, sin la mochila de piedras que traías.

Las historias se repiten con combinaciones variadas. Se repiten una vez o dos. Quizá puede que más. 

En cada ocasión sí, hay una pérdida, un desprendimiento que suele doler, algo que muere un poco dentro. 

Pero también hay mucho enriquecimiento. Y más que comparar personas, comparas cómo eras en aquel otro momento y cómo eras en aquel otro, cómo pensabas y qué valorabas tanto que ahora ya no. 

O bien, llega uno a una vida más sencilla que valora detalles simples, que experimenta uno por sí mismo o detalles lindos con las personas que a uno le importan.

Debe ser muy hermoso llegar al ocaso de la vida con una misma pareja con la que uno lleva décadas, muchas décadas. No estoy despreciando eso, pero no todos tuvimos esa fortuna.

Para mí cada persona es un universo con el que uno, eventualmente, puede intercambiar partes de su vida. De su intimidad.

Así pues, que la intimidad afectiva esté al servicio del crecimiento, propio y de los demás.




 





miércoles, 10 de marzo de 2021

Confianza

 



He pensado en la forma en que nuestra pareja, la actual y la(s) anterior(es) son un buen espejo de quiénes somos, de cómo elegimos, de quienes éramos en otro momento.

Cuando pienso en alguna relación que terminó mal, me viene a la mente qué hice o qué dejé de hacer yo. También los varones nos involucramos en relaciones con personas emproblemadas que ayudan muchísimo a mantener una relación muy enferma y nociva, relaciones que en principio tuvieron el gancho de la atracción sexual o la fascinación física, pero que a veces no nos dejan ver un poco más al fondo del estanque. 

Algunas, unas cuantas cosas tenemos en común todas las personas: que nos rompan el corazón, que nos abandonen alguna vez, que hagamos daño, que acusemos a la otra persona cuando la responsabilidad es nuestra. Eso no creo que sea tanto asunto de género, cómo reaccionemos ante ello, seguramente sí.

Tengo para mí que revisar seriamente nuestras relaciones es una manera de autoconocimiento como varones. La relación de pareja también puede ser un buen termómetro de nuestra vidas. En este sentido, si uno eligió libremente a alguien y le entregó su confianza (supongo que porque le pareció confiable), ¿por qué no escuchar con atención y seriedad las "observaciones" y señalamientos que esa persona nos hace? En mi experiencia, la pareja bien elegida, aquella que es digna de fiar, tiene más de 95 por ciento de confianza en acertar en "nuestras verdades", en señalar nuestros puntos ciegos.

Hay tanta tela de dónde cortar, tantas cosas que trabajar si por lo menos aceptáramos (cuando fuera al caso) que no confiamos plenamente en nuestra pareja. Seguro eso habla mucho de nosotros los varones, y pues para qué hacerse pendejo ¿no?


  


viernes, 26 de febrero de 2021

Alegoría

 



Una mujer usaba un reloj de pulsera que valía 3 millones de pesos. Excepto por ese artículo, el resto de su vestimenta no manifestaba ningún signo de lujo.

Cuidaba de no actuar con presunción, pero en una comunidad donde el ingreso promedio mensual eran 7 mil pesos, el detalle del reloj no pasaba desapercibido. Además, a ella le gustaba su reloj y se decía a sí misma que no le importaba mucho el valor, sino su gusto en sí. Eso se decía.

Desde que lo portaba, alguien la instruyó para que no fuese ingenua, puesto que podría ser asaltada con engaños, incluso agredida.

La gente solía confundirse y algunas personas buscaban su cercanía porque pensaban que podrían obtener algún beneficio.

La comunidad asumía que ella intentaba disimular el valor de su artículo y que era falso, un fingimiento. También pensaba que en algún momento, la mujer utilizaría su reloj para comprar otro bien, más valioso para ella, que podría ser un viaje o para migrar a una ciudad más grande y cómoda.



jueves, 25 de febrero de 2021

¿Y tú cómo andas de ganado?

 



"Eso le ha de de decir a otras", es una respuesta común que he escuchado de las mujeres cuando un tipo las pretende y las quiere convencer de que acepte sus blancas intenciones.

Puede ser. Lo cierto es que los varones tiran anzuelos en el mercado de las relaciones y las mujeres eligen. También se da el caso en el que el sujeto toma la iniciativa, pero en realidad la mujer propició  antes que él tomara la iniciativa.

Me parece que Roxana Kreimer tiene razón cuando refiere estudios que señalan que las mujeres son más selectivas al momento de elegir pareja, especialmente cuando se trata de relaciones a largo plazo. Los varones, por su cuenta, son mucho menos selectivos para las relaciones a corto plazo, y lo son más a la hora de elegir a una pareja de largo plazo, que suele equivaler a elegir a la persona de quién enamorarse.

Kreimer adopta una argumentación biologicista, con la que estoy de acuerdo, para señalar que quien invierte más en la gestación y cuidado de las crías es más selectivo a la hora de tomar pareja de apareamiento. Dicho con otras palabras, un óvulo es energéticamente más caro que un espermatozoide. 

Volviendo al tema de los anzuelos de los varones y que las mujeres desdeñan, algunas piden falta, acusan acoso, o mal gusto del proponente. Es decir, hacen que se ponga el reflector en lo trivial de esas peticiones. Y razón no les falta: lo que se puede encontrar cada 50 metros, al doblar cualquier esquina, pierde valor y seriedad. ¿Eso significa que en la sobre-oferta tendrían más de dónde elegir?

Propuestas indecorosas

Hace unos años hice un sondeo entre una docena de mujeres que conozco, a quienes les pregunté bajo condición de anonimato cuántas peticiones directas de relaciones sexuales por parte de varones, recibían.

El resultado me llamó la atención, pues las  peticiones recibidas fluctuaban entre cinco y 20 en los doce meses recientes. Hablo de propuestas de relación sexual directas, no de insinuaciones o acercamientos románticos.

Al parecer, las mujeres están lidiando con la testosterona más cotidianamente de lo que creemos ya que reciben en ventanilla un kilo de peticiones. Su porcentaje de aprobación ése ya pertenece al campo de lo privado. 

¿Y tú cómo andas de ganado?

 






viernes, 19 de febrero de 2021

Argumentos en favor de la fidelidad (¡áijuesu!)

 



Debido a que soy varón, puedo decir con mucho, muchísimo menos pudor lo siguiente:

No sé cuántas parejas he tenido, hace mucho perdí la cuenta.

Ergo: Nadie me lo ha contado ni lo he leído. He experimentado, observado, aprendido. 

Es decir, he gozado con una felicidad hasta las lágrimas y he padecido esos pequeños y a veces prolongados infiernos de un alguna relación mal acomodada desde el principio. 

(¿Por qué los varones NO usamos la palabra error para calificar a una relación que no debió ser nunca? Misterio).


Lo anterior me me autoriza para afirmar, con conocimiento de causa, con los pelos de la prueba empírica en la mano, que la fidelidad dentro de una relación monógama es la decisión más inteligente y madura que puede existir. Sus ventajas son de todo tipo, pero citaré algunas (iré actualizando esta lista ad náuseam, así es que, amable lector, estimada lectora, regrese cuantas veces guste).


1. Se obtiene paz interior, tranquilidad de vida, tener la conciencia en paz. Algo de lo que más valoro en la vida.

2. La infidelidad es una falta de respeto para la persona a quien uno le ha ofrecido compromiso. La infidelidad es equiparable a un fraude.

3. Si cometiste una o más infidelidades y te descubrieron, además del daño hecho, la parte afectada podrá reprochártelo cincuenta millones de veces hasta el día de su muerte. Es más, tú serás el símbolo de la infidelidad por antonomasia. Eso es muy cansado.

4. La infidelidad es la receta más segura de dinamitar una relación de pareja de forma instantánea. Y si no te interesaba esa relación, sí que ya traías otro problema serio previo y no lo sabías.

5. La fidelidad reduce el riesgo de contraer y contagiar enfermedades de transmisión sexual, en especial a la pareja.

6. El estrés que provoca el ocultamiento suele pasar factura. Tarde o temprano.

7. Sostengo que la persona infiel tiene una o más de las siguientes características: 1) No se conoce lo suficiente, de lo contrario sabría que en algún momento cometería una infidelidad. 2) Tiene una inteligencia emocional poco desarrollada, de lo contrario encontraría la manera de llegar al mismo punto, pero sin hacer daño y sin cometer ningún acto poco ético. Que formas las hay.

8. Los conflictos de pareja son especialmente desgastantes. La energía invertida, si lo quieres ver así, se podría traducir en muchos miles de pesos. El sufrimiento que provoca, así como el tiempo empleado en discutir, convencer, tienen un precio muy alto. Esa energía, claramente, es digna de mejor causa.


lunes, 8 de febrero de 2021

Mis premisas sobre relaciones de género, feminismo y masculinidades

 





De las siguiente premisas parto en mi abordaje sobre el asunto de relaciones de género, feminismo y masculinidades.


1) Para hacer conscientes, señalar y evitar los tipos de abusos en contra de las mujeres, un análisis de la cultura patriarcal es un requisito; el asunto es que los mecanismos por los que se dan estos abusos no siempre son evidentes y con frecuencia no hay un consenso acerca de las causas de esos abusos.

2) La cultura patriarcal está formada, entre otros elementos, por mentalidades, ideas y creencias que asumen como premisa que lo masculino es por naturaleza superior a lo femenino. Sin embargo, ningún género tiene el monopolio de estas creencias. Mujeres y varones, cada quien de diferentes formas, ponemos en acto esas ideas patriarcales sin darnos cuenta que hay actitudes que representan algún tipo de violencia.

3) El feminismo, entre otras varias definiciones válidas, es una corriente de pensamiento que teoriza y denuncia las inequidades en contra de las mujeres y busca eliminar las injusticias que padecen por el hecho de ser mujeres.

4) Los varones no podemos ser feministas porque no es legítimo atribuirnos una lucha que no podemos comprender en carne propia. Decirnos feministas antes de revisar las conductas propias y de las personas de nuestro género encierra querer ser reconocidos como un varón "rehabilitado", "progresista", "evolucionado": narcisismo vacío. Nos concierne, en cambio, vigilar aquellas estrategias masculinas que empleamos para desenvolvernos en los ámbitos privados y públicos, algunas de las cuales son bastante dañinas para otras personas y para nosotros mismos.

5) Primero la comprensión y el análisis. Después la militancia.

Este texto complementa otro que publiqué en este espacio en octubre del 2020 a propósito de las relaciones de género. Ahí dije en qué creo.




sábado, 26 de diciembre de 2020

Aniversario 75 de Roberto Arizmendi. Una felicitación


 

Mi querido Roberto:


He estado pensando en ti y me detengo. Pienso en tu vocación por la vida. Pienso en todo lo que das y no te acabas. Pienso en que ofreces para permanecer lleno. Pienso en tu versión más acabada cuando has repasado tus quince años cinco veces.

O tus veinticinco, tres.

¿Te importará mucho el tiempo, la edad? Pienso que sí y no. Sí porque elaboras registro, porque asientas conciencia de fechas, etapas y geografías temporales. No, porque el tiempo fluye sin conciencia de sí mismo; el tiempo sólo existe para quien, de pie, observador temporal, lo mire. El tiempo es cantidad, pero la vida no. La vida es fluir en calidades. 

Sin embargo, para fines prácticos, para fines de método, para fines de escalones y arquitectura, de horneo y esperanzas, medimos el tiempo.

Hoy 26 de diciembre del tartamudo 2020, un año cerrado, difícil pero con señorío, busco celebrar contigo, aunque sea de lejos, tu aniversario. 

Veo tu vida a la par de la Guerra Fría, la ONU, Maracaná, el voto femenino, Kennedy, Beatles, Pelé, Crisis de los Misiles, Marilyn, Madera, El Che, Vietnam, La Liga, Teología, Franco, Tlatelolco, Creedence, Travolta, Neruda, Vaselina, Romero, Gabo, Mecano, Microsoft, EZLN, Colosio, Selena, Facebook, narcoguerra, Francisco, Andrés Manuel.

Este es el mundo en que te tocó vivir y por fortuna es el mismo mundo que el mío.

Felices 75 años.

Te quiere

Gerardo.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Si la pandemia lo permite

 



Veo con cierta dosis de admiración, envidia y en ocasiones con incomprensión, la forma en que las amigas mujeres ser reúnen. Me parece desde afuera, que se les da muy fácil. Para ellas, hablar es una manera de estar juntas, en reuniones en las que trascurren a veces cuatro charlas simultáneas y de forma multicanal.

Es decir, la amiga uno prepara una ensalada mientras escucha que la amiga dos está pasando por un muy mal momento con su pareja, mientras que la amiga tres revisa su teléfono al mismo tiempo que escucha que ya se desocupó el baño pero también escuchó un automóvil que al parecer es una persona que quedó en pasar por ella. Todas hablan, todas escuchan, pero todas están, de algún modo, conectadas.

Así se cargan de energía y vuelven a la carga. 

Toda mi vida he tenido un mayor intercambio, mayor cercanía con mujeres que con varones. Un día me detuve y empecé a revalorar las virtudes masculinas (se oye dramático, lo sé).

El asunto es que mi relación con varones ha sido pobre. O era muy pobre. En los años recientes, observo, he ido recaudando nuevas amistades masculinas y dándole oxígeno a otras que ya tenían mucho tiempo, años, dormidas. Y no me ha ido mal.

En octubre del 2021 cumpliré 49 años. Y está en mi planes hacer una reunión de amigos —puros varones— con el fin de echarle turbosina a mis relaciones con amigos.

Puro tornillo, Jerry Fest, así he pensado que se llame la reunión mentada. Los varones que pienso invitar son compas que han sido significativos, batos a quienes quiero o admiro o todo junto. En todo caso, hombres que quiero en mi vida y quiero que lo sepan. Además, ya me imagino, una reunión con mis amigos, de quienes me siento orgulloso, estaría de poca madre.

En términos generales, más del 80 por ciento son personas cercanas a una expresión del arte; abundan las letras. Pero no hay uno solo del que no pueda decir que no es especialmente sensible. 

Al siguiente año, pal tostón, sí sería de ombligo y orgullo mixto. Me imagino.

Por lo pronto ya hice mi lista de invitados para el próximo 2021. Si la pandemia lo permite.

La vida es breve.


 


Los extremos se juntan

 



Lo que gusta en exceso y lo que desagrada en demasía causan por igual un alto grado de conmoción, de desasosiego, de falta de paz interior.

Ambas situaciones roban tranquilidad. En especial si lo primero no se puede tener y lo segundo no se puede evitar.

Pero al final es lo mismo... Hasta que uno cambie algo.

jueves, 19 de noviembre de 2020

Cineros

 



Me da la impresión que los cinéfilos, los amantes del cine, los cineros crónicos, viven en un tipo de soledad que los hace interesantes. Es decir, me parece que una persona solitaria, que al mismo tiempo está ávida de historias, necesariamente tiene un mundo interior bastante vivo, una imaginación al que le brotan ramitas, hojas, y se pierden otras de manera orgánica.

viernes, 13 de noviembre de 2020

Mamá

 



Me sentía vacía y exhausta luego de la partida de mamá. Cerré las cortinas de su cuarto y no quería que nadie entrara. Le pedí a mis hermanos que me dejaran revisar a mí sus cosas y ellos aceptaron. “Cada quien vive el duelo a su modo”, me dijo Rodrigo, el mayor, quien no ha vuelto a ir a la casa pero se ha encargado de los trámites. Llevo dos semanas viviendo aquí y el cansancio de los recuerdos, las noches en llanto y la cocina dolorosamente vacía me hacen vivir como en un sueño. Jorge, mi hermano menor, siempre ha sido muy reservado pero atento. Se casó hace año y medio y desde entonces nos hemos visto poco, pero siempre me saluda por whatsapp y en dos ocasiones hemos ido a comer él y yo en sábado. Le va bien en su nueva vida; Bertha, su esposa es de las que despiden al marido en la puerta con un beso. El tiempo que mi hermano duró trabajando en una fábrica de muebles, ella pasaba por él y a veces se iban al cine o a cenar. Bueno, todo esto antes de la pandemia.

Jorge siempre quiso tener su propio taller de carpintería, y en la fábrica al menos aprendió tapicería y algo de costura, así que poco a poco comenzó a hacer algunos muebles que vendía por su cuenta. Un día andaban mamá y él en el centro cuando ella vio una sala que le gustó. Se lo comentó a Jorge y él le contestó: “Mamá, yo te la hago”. Doña Sara creyó que su hijo lo decía porque ya se quería ir, pero un mes después, en su cumpleaños, Jorge le trajo una sala como la que habían visto.  

Ayer encontré una foto, entre varias, con mamá de joven. Tendría unos 19 años y aparece en una reunión familiar. Me habría gustado ser tan hermosa como ella, sus ojos grandes, el cabello negro hasta los hombros. Llevaba un vestido celeste y con flores pequeñas en el pecho. Estaba embobada con la foto y la vista se me volvió a nublar; sostuve la imagen en el regazo, mi cara hundida en mi pecho y dentro, en la garganta, la palabra mamá se me hacía como chicle, me hundí en la cama, en la almohada de mi mamá a quien no volvería a ver pero yo quería, necesitaba verla otra vez.

No quisimos llevarla al hospital. La despedimos aquí porque así lo quiso, porque así lo quisimos. Me quedaba con ella y sólo el sábado en la tarde salía a comprar lo que hiciera falta. Un martes por la noche se me quedó mirando desde la cama. Yo creí que me quería decir algo y me senté, le tomé la mano.

Matita, me dijo, no te vayas a poner triste si me voy. A mí me ha gustado lo que hemos hecho juntas, y al decirlo le brotó una sonrisa cariñosa. A sus 83 años mantenía su mente activa; hasta antes del encierro obligado salía a caminar por casi una hora. Me sorprende su energía. En dos años yo tendré 60 y me alegra y al mismo tiempo me entristece por mí que ella a mi edad trabajaba y tenía más actividades que yo ahora.

No, si me la he pasado muy bien, me dijo con voz pausada y suave. Juntas recordamos los viajes que habíamos hecho con su grupo de amigas. Era una prestación que tienen las personas jubiladas, no es sólo el ingreso, sino la libertad de disfrutar.

Nuestra amistad, podemos decir, llevaba más de 30 años. De pronto, tuvo un sonrisita. ¿Recuerdas la primera vez que fuimos al Papi Chulo? Tú de novedosa nos llevaste, mugrosa esta. Y ahí vamos todas. 

(Continúa).

 

 

 


sábado, 31 de octubre de 2020

No son minoritarias

 


¿Es sólo mi impresión o por qué motivo muchas mujeres interactúan entre sí de una forma muy similar a la que lo hace un grupo minoritario? 

viernes, 30 de octubre de 2020

Historia con el pozo

 



Si caes repetidamente en el mismo pozo, sé sincero y declara que sientes amor por dicho pozo.

Si no es amor y no te agrada tanta reincidencia, pregúntate qué te lleva por los mismos caminos. 

¿Será que no te conoces lo suficiente? 

Alguien que se conoce bien y que sabe que le encantan los pozos, 10 cuadras antes toma por otro camino.

Pero por favor, no maldigas al pozo. Te ves mal.



Extemporáneo

 



Tenía dos notas retrasadas en mi turno de 7:00 a 3:00 pm. Llevaba dos meses de trabajar desde casa redactando noticias para el portal Regeneración. Reconozco que el ritmo era intenso y me costaba trabajo buscar, elegir, resolver y redactar en pocos minutos, y así una nota tras otra. Era lo duro y lo tupido, Sin tiempo de nada. Cargar, apuntar y disparar. Ni oler la pólvora. Clic clac. 

Eran aproximadamente las 12:30 del mediodía. Era miércoles. El exceso de notas en cualquier medio siempre insensibiliza un poco, porque una noticia, por trágica, por dura que sea, es una sola nota y un medio es una bestia que devora información a cada momento. Es un hoyo informativo en el estómago de un monstruo que no da tregua. A pesar de que haya noticias que propicien notas para dos días o más, de todos modos es otro abordaje.

 Fallece Celso Piña a los 66 años de edad.

No hallé modo de levantarme, de parar. Leí todo lo disponible a ese momento, tragué datos sin un vaso de agua porque me faltaban más notas.

Varios amigos me dieron el pésame por esta pérdida y eso me conmovió. Porque me di cuenta que a donde iba, hablaba de Celso. Si había más cercanía, bailaba las canciones de Celso. Hay quien le gustó gracias a mí y eso me honra. Porque a veces la música entre dos es una forma de amor.

Martha Laura y yo luego fuimos al recorrido que se hizo de los restos de Celso del Santuario hasta la Indepe, pero ya íbamos tarde.

*

Fue hasta hoy en la mañana. Salía de bañarme y había puesto cumbias. Me pongo a bailar como algunas veces. Llegó la Cumbia Arenosa. Bailé un momento pero luego como que me dio mucha tristeza porque me cayó el veinte de que nunca más, jamás de los jamases, nunca más mientras esté yo vivo, volveré a ver a Celso Piña Arvizu. Que jamás volveré a bailar en vivo su música. Nunca podré entrevistarlo para armar un libro autobiográfico como lo había pensado. Que nunca más lo volveré a ver y eso no lo había sentido.

Me quedé llorando con la tristeza en el cogote. 

Por fortuna hoy pude, finalmente, llorar su muerte. 

Al menos un poco, 

pero llanto al fin.







lunes, 26 de octubre de 2020

Amar y desear no es igual

 




Si a las mujeres, en caso dado, les importara más sentirse amadas que sentirse deseadas, por qué me parece que en su vida cotidiana parece que es al revés.

Sé que más de cuatro amables lectoras (aclaro, heteros) pensarán en sí mismas como el contraejemplo perfecto, pero es que ustedes no han observado en carne propia cómo reacciona una mujer cuando se sienta amada, no la han visto con estos ojos; tampoco han experimentado, desde afuera, cómo responde cuando se sabe deseada. Ni una vez. En cambio, a este humilde observador ambas cosas le han sucedido ya como cuatro veces; no, menos: como cinco.

jueves, 15 de octubre de 2020

En esto creo (a propósito de relaciones de género)

 


1) Mujeres y varones vivimos en mundos de vida casi siempre muy distintos, con códigos, roles y formas de ver el mundo a veces mutuamente excluyentes. En la medida en que varones y mujeres nos comprendamos recíprocamente, podremos alimentar aún mejor el respeto y la empatía, principalmente el respeto de los varones hacia las mujeres.

2) La labor de los varones es reflexionar sobre nuestros patrones machistas para eliminarlos y no señalar a los otros, especialmente a las mujeres cómo deberían y cómo no deberían desenvolverse en sociedad. Debemos desterrar además los micromachismos incluyendo el mansplaining.

3) Hay muchas mujeres que son violentas, que incluso asesinan a mujeres y a varones, incluyendo a los hombres que son sus parejas. Sin embargo, nuestra sociedad y su sistema de valores y creencias permite y normaliza la violencia que ejercemos los hombres en contra de las mujeres. Esta violencia tiene como extremo el feminicidio, aunque las conductas violentas de nosotros se expresan en muy amplio rango. Uno de los puntos más importantes es que de esta violencia se habla poco en comparación con los casos que se registran. Más de 75 por ciento de las mujeres que conozco han reconocido que han sufrido violencia en algún periodo de su vida por parte de un varón muy cercano, a veces de parte de su pareja. Sé de un puñado de varones que deberían estar en la cárcel por abusos y violencia. Y no lo están. 

Por eso urge revisarnos.

4) Las personas difícilmente cambiamos. Acaso modificamos algunas actitudes, dependiendo del contexto en el que cobremos conciencia. Los debates rara vez aportan algo valioso; las militancias y las agendas parten, en buena medida, de combatir al otro, no de tratar de comprender. Tal vez yo tengo en este momento más información que otros, seguramente hay millones de varones más nutricios y evolucionados que yo. Y si lo deseo y pongo atención, puedo aprender de ellos y con ellos. La voluntad de aprender nuevas formas de relacionarnos y tratar de comprender que somos diferentes es un paso necesario para crear relaciones más pacíficas y respetuosas.


Glosario personal

Machismo:  Creencia en la que se asume, de forma natural, dada de antemano e incuestionable, que lo masculino es superior a lo femenino.

Mansplaining: Actitud de un varón en el que explica a una mujer cosas, sin que ella se lo pida, asumiendo que ella tiene un menor conocimiento del tema que él.

Respeto: Es el tipo de trato que tiene una persona, en especial por otra persona, en la que reconoce con hechos, actitudes o palabras (todas ellas de manera coherente), que la otra persona no debe ser perjudicada o molestada en ningún sentido, incluso y en especial cuando su decir o su actuar estén muy alejados de la forma en que esa persona procedería.  


lunes, 5 de octubre de 2020

Estas eran cinco amigas

 


Las amigas se juntaron. Hablaban de Fulano, Mengano, Perengano y de Zutano (cuando estaba joven). No hubo consenso unánime sobre quién era el más guapo. Pero todas concordaron en que Perengano era el más respetuoso de todos.