La pareja había durado
ocho años de novios. Luego terminaron. No sabemos las causas, pero lo que se
conoce es que tras la separación se siguieron viendo al menos una vez al año,
el día de su aniversario. Lo hacían, dice él, como una forma de respetar, de
honrar algo que vivieron juntos. Hoy en día sería muy sospechoso, raro. Ella,
confesó después, se quedó enganchada por un buen tiempo luego de la ruptura.
Los protagonistas
de esta historia se conocieron en 1981, en Madrid. Él tenía 18 años, 19 tenía
ella. Ambos se siguieron viendo por años en el restaurante La Parra, en la mesa
número 9, para ser exactos. «Aunque la historia se acabó, hay algo vivo en este
amor», escribiría él. «No sabemos si besarnos en la cara o en los labios», dice
más adelante esa pieza.
Muchos ya saben de
quiénes hablo. Él se llama Andrés Cano Andrés y ella Coloma Fernández Armero.
El primero fue integrante del trío español Mecano y autor de la canción «El 7
de septiembre». Hay otra canción que hace referencia a esta relación: «La
fuerza del destino», pero por el momento, hoy se recuerda aquella mesita «que
nos ha visto amarrar las manos por debajo», en La Parra.
¿Será que, como
dice la misma canción que hoy recordamos: «Hay llamas que ni con el mar»?
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