lunes, 31 de octubre de 2016

Íntimo y social



Una parte de la violencia machista en su modalidad de acoso, equivalente a tirar una mesa, es que cierta población de varones no ha logrado resolver una "contradicción": que el cuerpo femenino es al mismo tiempo social o "público" e íntimo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Aspirar a lo sencillo

Plano bonito del concepto de vida amorosa. Poner la imagen más adecuada al momento presente.

Es difícil identificar patrones, y más difícil aún deshacerte de ellos. No todos tienen la misma facilidad ni deseo de hacerlo. Para muchos la vida es el eterno problema. Por eso desde hace años he procurado rodearme de gente mucho menos complicada que yo, lo cual no significa que no tengan sus a veces serios problemas ni que no piensen a veces en asuntos trascendentales, sólo que no se la complican mucho, y eso me agrada.
Admiro la vida de la gente que sencilla y que se la pasa muy bien con lo que hace.
Creo que una de las claves es vivir el ahora y vivirlo bien, haciendo esas pequeñas cosas por gusto, y si no es meramente por gusto, tomárselo con mucha calma, que quizá lo importante esté en otra parte, pero todo a su tiempo.
Hace tiempo trabajaba para un futuro como si fuera la tierra prometida. Pero me di cuenta que no estaba viviendo mi presente, pues tenía un pie en un lado y el otro un poco más lejos, y eso me causaba conflicto. Ahora he decidido que sí estoy aquí, estaré aquí, si un día me muevo, estaré allá y lo haré por completo. No sirve de nada lamentarme por el camino no tomado; vendrán otros y pienso que también serán buenos. La belleza de la vida uno la puede hacer.
Y es que las cosas importantes se quedan con uno, en el corazón o en la mente y ahí se guardan intactas, sin que causen ningún problema. No tendrían por qué.
Tuve en mi mente una imagen de vida bella, me casé con esa idea. Pongo una imagen para que se den una idea.
Los planos y los planes se han modificado, pero no esa idea de belleza de una vida tranquila y plena. Me tengo a mí y estoy vivo aún.
Aspiraré a lo sencillo, pero también a una vida amorosa, que no creo que no pueda ser también sencilla.


martes, 25 de octubre de 2016

En dónde ponemos las cenizas



La directriz que marca la Congregación para la Doctrina de la Fe, de no cremar y esparcir las cenizas de un difunto, sino de depositarlas en un lugar consagrado para ello es acorde con su idea doctrinal de la resurección, tal como lo dice la parte final del Credo ("Creo... en la resurección de la carne y la vida eterna, Amén").
Sin embargo, no me parece una disposición que haga sentido a las nuevas generaciones de católicos, pues dado los costos de los terrenos funeriarios frente a la cremación, y la disminución de una mística religiosa ante la muerte del ser querido, la cremación es más bien una medida práctica y cada vez más "normal".
Los milénicos no quieren más "leyes", sino quieren respuestas a problemas actuales. Olvidaba que la Iglesia católica ha perdido ya a los jóvenes. Los mismos que ignoran —como hacen con las marcas— a las instituciones religiosas que no tienen algo que realmente los llame, algo dirigido a ellos. Los jóvenes no se ven en un cementerio, sino se preguntan y se responden qué quieren que se haga con sus cenizas. ¿En dónde las ponemos?

miércoles, 19 de octubre de 2016

El término "inteligente"

El adjetivo inteligente es un calificativo políticamente correcto, pero basta un repaso sobre su uso para distinguir a quiénes mayoritariamente se aplica.

En buena cantidad de casos es un reconocimiento con aire de concesión. La postura dominante, esa que proviene del patriarcado y que pone como punto de referencia al adulto varón, heterosexual, blanco, otorga ese reconocimiento al personas que aparecen como el "otro", niños, mujeres, personas con alguna discapacidad mental, incluso aplicamos con frecuencia el adjetivo inteligente a ciertas mascotas que así no lo parecen.

Cuando en una narración escrita, hay una voz de la que no sabemos nada, asumiremos por descarte que se trata de ser del género masculino de edad adulta. Porque en nuestra cultura, se tendría que señalar si se trata de una mujer, un niño, una anciana, si no hay indicio de nada de esto, asumimos que es un varón el que habla.

En lo que he observado, 80 por ciento del calificativo inteligente se refiere a una mujer o a un menor de edad, como una cualidad adicional que habría que otorgar y reconocer, pero que no se da por sentado. Además, como decía, es políticamente correcto mencionarlo.

¿Y qué a los varones no se les llama inteligentes? La respuesta es no. Es que no es necesario. En el sistema masculino eso no "rifa", como dicen los jóvenes. En el mundo de varones se trabaja con "credenciales masculinas", que es donde se imprime buena parte de nuestra identidad.

¿Qué es eso de "credenciales masculinas"? En pocas palabras, ser lo que hacemos. Ocupar un lugar social en función de nuestra profesión, oficio o algún logro público. Pedro, Juan o Luis no son tan importantes como lo son el Director, el Coordinador, el Gerente, el Inversor, el Diseñador, el Empresario, el Presidente, el Periodista, el Alcalde.

Y dentro de esta lógica general el adjetivo no tiene demasiada relevancia. Sí la tiene en el desempeño directo y cotidiado, pero hablamos del calificativo inteligente en términos sociales.

Socialmente el varón tiene tantas prestaciones, que calificarlo como inteligente (o lo contrario) no altera en nada sus beneficios,


Esa "decisión adelantada"



Hay muchas formas de hacer invisible la violencia de género. Una de ellas es presentar los hechos de tal forma que el origen desaparezca.

Este miércoles se entregaron 18 cheques de entre 3 mil y 5 mil pesos a jovencitas de entre 12 y 18 años que son madre y cursan su educación básica, con el fin de apoyarlas en sus estudios y disminuir el rezago educativo en niñas en situación de vulnerabilidad. En la entrega, según registra una nota de prensa, el delegado del Sistema Educativo Estatal en San Quintín, Luis Fernando Valdez Carmona, dijo:
"Este es un recurso federal que llega a los estados, en apoyo a todas las jovencitas menores de edad que toman la decisión adelantada de ser madres, y se les entrega cuando están cursando la educación básica".

Es aquí donde las palabras modifican la realidad. ¿Cuáles son las circunstancias en las que una menor toma esa decisión de ser madres?¿El embarazo es una especie de accidente provocado por una circunstancia fortuita?¿Ellas solas tomaron la "decisión" de tener un hijo?¿Ya están en pareja o decidieron conscientemente ser madres solteras?¿En dónde están los padres de su futuro bebé?¿En cuántos casos el sujeto en cuestión es mayor de edad?¿Es el novio?¿Es producto de una violación?¿El padre guarda una parentesco cercano con la futura madre?¿Es un amigo de la familia que entra a casa con total confianza?¿Dónde está el dueño del espermatozoide que de forma tan casual fue a dar al cuerpo de una niña de 12 años?

Según el artículo 182 del Código Penal de Baja California, tener relaciones sexuales con una mujer de 14 a 17 años es un delito:  

Al que realice cópula con mujer de catorce años de edad y menor de dieciocho, casta y honesta, obteniendo su consentimiento por medio de la seducción o el engaño se le impondrá de dos a seis años de prisión y hasta cien días multa.

Hay muchas formas de hacer invisible la violencia en contra de las mujeres. No estoy en contra de que el Estado apoye a las personas en situación vulnerable, sino que el punto es que hay violencias que al mostrar sólo una parte, se hacen invisibles por completo. Si los padres o la parte ofendida interponen querella, el delito no se persigue. Además, si el delincuente se casa con la mujer ofendida, "cesará toda acción acción para perseguirlo o se extinguirá la sanción impuesta (art. 183)".

¿Pero delincuentes? No, señor, por aquí no hemos visto a ningún delincuente.





Hernán Casciari, el machista


Tengo muchos años siguiendo a Hernán Casciari, quizá más de 10. Sus textos son ingeniosos, directos, mucha biografía, mucho futbol. Como buen periodista y escritor tiene el encanto para contar historias y contarlas bien. No como en los años de la revista Orsai, cuando multitudes de decenas de países lo seguían y mandó a las editoriales que publicaban sus libros a "la puta que los parió", pero sigue siendo muy mediático. Bastante You Tube y el Twitter de siempre. Casciari es argentino, del 71, y en 99 se fue a vivir a Barcelona con una mujer que fue sus esposa. Se llama Cristina. Tuvieron una hija, la Nina, que ahora es adolescente. Creo que está de más que cuente todo esto, pues todos sus lectores sabemos buena parte de su vida porque él ha hecho decenas de cuentos de ella.
Pero bueno, en sus relatos hay mucho futbol. Casciari le va al Racing y de niño quiso ser futbolista. Y ustedes no saben lo que logra este deporte entre los amantes del futbol que se vuelven periodistas o escritores: pueden describir el Maracanazo de 1950 aunque no lo hubieran vivido porque aún no nacían. Saben absolutamente todo sobre futbol. Y no conformes, son capaces de hablar horas con una pasión y un conocimiento que llenaría varios libros temáticos. Casciari es así.
Muchos de sus relatos me han acompañado, me han hecho llorar o me han hecho experimentar una profunda tristeza.
Pero entre todos sus textos nunca le había leído uno que hablara sobre el machismo. No el de la teoría, sino el de la vida cotidiana, el del lenguaje, y sobre todo el de “su” lenguaje y su vida. No saben ustedes lo que a nosotros los varones nos cuesta reconocer que el machismo está en nuestras venas. Es algo casi invisible para nosotros, pero lo más peligroso, es que lo vemos como algo inofensivo. Absolutamente inofensivo. Está en los chistes y en el comentario más "inocente". Ahí está presente. Quienes lo han padecido de primera mano lo ven clarísimo. Nosotros muy rara vez. Claro, movemos la cabeza con desaprobación cuando nos enteramos que una mujer fue golpeada por su pareja. Pero eso pasa siempre afuera, fuera de nuestro círculo. Nosotros-no-somos-así.
Hoy por la mañana me encontré con un texto de Casciari en donde reconoce por primera vez que ahí hay algo que se mueve muy raro: “Entre los treinta y los cuarenta años escribí más de quinientos textos cortos en internet. Hay por lo menos veinte que tienen alguna frase machista o alguna idea retrógrada que hoy me avergüenza leer”.
Por eso comparto hoy las palabras de este hombre de 45 años que le está cayendo el veinte. Como a muchos nos ha empezado a caer, aunque no es suficiente. Ni de lejos es suficiente.
* * *
#MeHagoCargo
por Hernán Casciari
Durante la infancia mi mamá mandaba a mi hermana a hacer los mandados al almacén, nunca me mandaba a mí. Yo empecé a ir al almacén a los trece años por propia voluntad.
Una vez mi papá se tuvo que cocinar él mismo porque mi mamá no estaba. Mi abuela se enteró y le hizo un escándalo a su nuera: «¿Cómo es posible, nena? ¡Él es el hombre de la casa!».
Entre los nueve y los catorce años escondí de mi papá las poesías que escribía para que no me creyera femenino. Entre los seis y los quince años jugué a deportes de fuerza para demostrar masculinidad.
Mi papá nunca pisó el almacén de enfrente. Tampoco nunca nos hizo el almuerzo o la cena. Nunca barrió el piso ni cosió un guardapolvos. Ninguna mujer de la casa se lo habría permitido.
En la adolescencia alguna amigas señalaron en mí actitudes machistas que yo no podía reconocer o me negaba a aceptar. Pasaba mucho en las sobremesas de los asados, mientras ellas levantaban los platos.
Hasta el final del siglo veinte (es decir, hasta mis treinta años), creí que machismo y feminismo eran dos extremos y me burlé de ambos como quien se burla de los veganos o de los hinchas de Vélez.
Al inicio de este siglo fui padre. En la crianza de mi hija practiqué la ironía seudo progre de decir (frente a ella) ‘puto’, ‘trola’, ‘negro’ y otro montón de tópicos que creía inofensivos.
También debatí sin argumento en sobremesas acaloradas y salieron de mi boca dos frases infames: «No todos los varones somos así» y «Estoy en contra de todo tipo de violencia».
Entre los treinta y los cuarenta años escribí más de quinientos textos cortos en internet. Hay por lo menos veinte que tienen alguna frase machista o alguna idea retrógrada que hoy me avergüenza leer.
A los cuarenta y tres años me pregunté por primera vez qué debía hacer con esos textos. ¿Borrarlos, modificarlos o dejarlos tal cual? Elegí mantenerlos; hacerme cargo del que fui para ser menos imbécil en adelante.
Todavía tengo en la cabeza frases en reparación. Lo descubro cuando personas más jóvenes me alertan: «¿Te parece que dos mochileras que van juntas ‘viajan solas’?». No es fácil soltar los lastres.
Pero también empiezo a percibir yo mismo las alarmas. Descubro solito símbolos mal puestos y barbaridades en los medios. Empiezo a sentir el placer de mis propias cáscaras cayendo.
Soy un varón heterosexual de 45 años. Me cuesta mucho, cada vez que lloro, no decir “parezco mina” o “me puse putito”. Son muchos años de ser un imbécil que se creía gracioso. Pero me esfuerzo porque entendí.
No voy a poner el avatar rosa en mi wasap. No voy a usar el hashtag ni voy a hacerme el copado. Mi único hashtag sincero es #MeHagoCargo. Solamente vengo a decir que soy culpable y que fui parte del problema.
Trato todos los días de estar atento a los símbolos y a lo tópicos. Ya no uso los ‘pero’ ni hago chistes de falso progresismo. Me ejercito para dar pelea incluso en lo dialéctico, que es donde más me cuesta.
Hoy es 19 de octubre y llueve. Soy casi un viejo y viví por todos lados. Quiero decir que jamás había visto a un grupo humano acorralar un problema arraigado con tanta fuerza, pasión y creatividad.
Esta lucha es, sin dudas, lo más revolucionario que le pasó al país en décadas. Un día vamos a mirar para atrás y nos parecerá increíble que nosotros hayamos tardado tanto en reaccionar.
Nuestros nietos, queridas, van a estar muy orgullosos de ustedes.

martes, 20 de septiembre de 2016

Nosotros



La mayoría de los verbos en español se conjugan en tres personas, en dos números, singular y plural. Esto se aprende en la primaria, pero conjugar en la primera persona del plural se aprende en años. Muchos. ¿Será que NO tiene que ver con la gramática y sí con el amor y la madurez?

lunes, 19 de septiembre de 2016

Lenguaje, lectura y lugares comunes



Si yo fuera otro y me conociera por los peros que le pongo a veces al habla, descubriría que a veces soy muy mamón.
Pero sería una impresión inexacta, lo que descubriría es que soy una persona completamente común, sólo que mis "peros" no se los pongo ni a la comida ni a la música ni al clima, se los pongo al habla.
Hay una serie de palabras o expresiones que rechazo, en algunos casos porque me parecen una deformación afectada, maricona o noña, o bien porque me parecen erróneas, irreflexivas, como si forzosamente tuviéramos que ser un portavoz de la corriente principal de pensamiento, de su estilo o moda.
El lenguaje para mí es algo más amplio, grandioso, creativo, problemático y estético como para repetir las frasesitas comunes. Nuestra individualidad nos da para desmarcarnos de la frase hecha, tronar como cacahuates al lugar común, mofarnos de él dándole la vuelta.
Tenemos la hipérboles que nos permiten exagerar la realidad al límite para que sola tome su forma original (¿y cuál será su forma original?). Tenemos la comparación, la metáfora, la alegoría.
Tenemos el chiste, el poema, la canción, el cuento, la anécdota, el chisme, y en todos ellos el lenguaje nos utiliza como si fuera una mano y nosotros el guante.
¿Saben? Lo que creo que sucede es que últimamente nos formamos mayormente dentro de una cultura audiovisual. No está mal estar al tanto de las modas y corrientes actuales, eso es bastante bueno; lo malo es no tener puntos de referencia previos. En otras palabras, no poder decir, por citar un ejemplo bastante burdo y grosero, que la melodía de El Chavo del Ocho usada desde principios de los años setenta, es originalmente una composición de Beethoven de 1812 llamada "Marcha turca" y que retomó Jean-Jacques Perrey en su rola "Los elefantes nunca olvidan", de donde se la fusiló Gómez Bolaños. La cultura audiovisual nos introdujo la tonada, pero la falta de lectura (en este caso de panorama musical), nos limita la comprensión.
Así funciona el lenguaje. Primero lo creamos y después él nos crea a nosotros y no nos damos ni cuenta.
Y volviendo al ejemplo del guante ¿no podríamos al menos hacer una seña obscena, saludar de otra manera, cruzar los dedos cuando otros rezan, tronar los dedos al ritmo del jazz?

Sin más preámbulos, aquí mi lista de alguna expresiones que sé que no uso y creo que no usaré nunca. La iré ampliando si me acuerdo de más:


  1. No manches (la original es no mames. ¿Para qué descafeinar?).
  2. Acá (parece que se trata de una importación del Cono Sur, en donde sustituyen el aquí por el acá. Recordemos que el acá, en buen castilla, se usa cuando se contrapone contra una idea de allá).
  3.  ¡Yeii! (esta expresión infantiloide es una cruza de un anglicismo con una mala caricatura)
  4.  Provecho, o peor, provechito (cuando se está a punto de comer).
  5. Wey (así, escrito con una ¡w!).





domingo, 11 de septiembre de 2016

El cuerpo femenino como agente disruptor


Dentro de nuestra cultura patriarcal, donde el cuerpo femenino es un objeto social y sancionado, es decir, desde un punto de vista es visible públicamente pero al mismo tiempo está prohibido, baste con que una mujer subvierta esa función y utilice su cuerpo transgrediendo las reglas de su uso, para que se le castigue. No necesariamente se le deje de desear, sino que al poner ella su sexualidad sobre la mesa, sigue siendo objeto, pero al mismo tiempo se vuelve sujeto transgresor.
La regla principal es que está prohibido hacerse dueña de su cuerpo fuera de las instituciones, y la infracción a esa regla es tan disruptiva que bien puede tener la fuerza de una propuesta arística, en su aspecto más cuestionador del establishment.
Y en su aspecto más cotidiano, una mujer que libremente ejerce su sexualidad sin las consabidas reglas, queda fuera de la normalidad (cada vez más endeble), y a ella se le destina un lugar aparte, un lugar, para recordar las ideas de Foucault, de castigo social.

El empoderamiento que da que una mujer renuncie a ser objeto y volverse sujeto de su sexualidad, es un paso que a los ojos de nuestra cultura las masculiniza.
Y se puede lidiar con ello, siempre y cuando sus credenciales estén visibles de antemano, si no lo están, esta cultura machista se sentirá estafada y reaccionará con violencia.

sábado, 10 de septiembre de 2016

El editor


Saber editar pasa no sólo por la presentación correcta de ortografía y sintaxis, sino saber en dónde comienza y en dónde termina el "relato", la historia. 
Es saber identificar el arranque, los puntos de giro, los silencios... y saber que hay historias que terminan en un lugar distinto de donde terminaron de contarse.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Soledad, capítulo 4


Aprecio y hasta cierto punto admiro el hecho de que una persona sepa estar sola.
Yo he tenido que aprender a estarlo.
Muchos años de mi vida he tenido pareja; he aprendido muchas cosas de ello y también he concluido que sí me veo en un futuro al lado de alguien. Me gusta mucho esa forma de ser feliz o de tener momentos felices, hacer planes, crecer juntos como individuos, el apoyo mutuo incluyendo ese compromiso diario de entrega que es el amor.
Ahora me veo así: por un lado más capaz de hacerlo de manera madura, y por el otro, con la conciencia de que eso sucede sin prisa. Es decir, sin prisa de que se dé, pero con el deseo de que si se da, se dé de la forma más sana de la que yo soy capaz de apostarle, siendo yo en mi mejor versión.
Ahora, y esto es lo más complicado, la tengo más clara en cuanto a esos estándares mínimos de lo que yo debo dar en una relación, y de lo que la otra persona debería de recibir y también pedir de ella. Para acabar pronto, mi eventual pareja se deberá sentir amada en todo momento y por encima de todo. Así de sencillo, así de difícil. Y yo sentirme el héroe de su película, jaja, el elegido.
Valoro mucho saber estar solo. Y es que el arte no sólo es estarlo, sino construir algo con uno mismo, realizar proyectos, madurar y avanzar a una vida más sana y armoniosa en donde el interlocutor más importante sea uno mismo. Ser uno mismo su mejor compañía, su mejor amigo, y eso implica tratarse muy bien. Implica total sinceridad con uno mismo porque luego resulta muy fácil hacerse pendejo solo, engañarse, y bueno, no vale la excusa que todos de alguna manera lo hacemos un poquito. En eso la terapia me ha ayudado, de ti mismo no te escondes, no te salvas. En lo más deplorable de uno, es jodidamente doloroso verte como eres. Pero también está lo otra parte, la de apreciarte en toda tu fuerza, eso también es un regalito, un pequeño dulcito que te da la terapia.

Estoy aprendiendo lento, pero avanzo. Seguido hago una lista mental de los aspectos característicos de mí y resalto especialmente lo favorable. Y sí, el balance es positivo. Miro a mi alrededor y no me veo tan perdido. Tengo lo mío, que de momento está guardado.


jueves, 8 de septiembre de 2016

Matrimonio igualitario



Traen un argüende con eso de las uniones del mismo sexo. Y yo no veo que se pueda realizar un verdadero debate. Para que lo hubiese, tendríamos que tener argumentos serios y medianamente sólidos para confrontarlos. Y los argumentos más sólidos que veo son para el sí. Está bien que cada quien tenga sus creencias, y que éstas se respeten, porque 1) son un derecho 2) son útiles y 3) cohesionan socialmente otorgando una identidad de grupo. Pero no estoy muy seguro que las creencias se deban de trasladar a un ley general, y por ende restrictiva. Encontré hace tiempo un breve video de Bertrand Russell en donde deja un mensaje "para la posteridad". Su consejo en lo intelectual es: "Cuando estés estudiando cualquier tema o considerando cualquier filosofía pregúntate a ti mismo únicamente ¿cuáles son los hechos? y ¿cuál es la verdad que esos hechos revelan? Nunca te dejes desviar ya sea por lo que deseas creer o por lo que te traería beneficio si así fuera creído. Observa única e indudablemente sobre cuáles son los hechos. Eso es en lo intelectual lo que quisiera decir. Lo moral que quisiera decir es muy simple: el amor es sabio, el odio es tonto".
Hay argumentos sociales para que personas del mismo sexo puedan beneficiarse jurídicamente si acceden al matrimonio (también, por cierto, tienen el derecho se echarse la soga al cuello ellos solitos, si ése es su deseo). Y sobre lo recomendable o no de que puedan educar correctamente a unos hijos, veo que las cifras de violencia intrafamiliar provienen principalemente de parejas heterosexuales, casadas o no, que no cuidaron/educaron debidamente a sus hijos. El abuso a menores proviene principalmente de personas allegadas a la familia, sea el padre, el padrastro, la madre, el tío, el vecino. Hay cifras al respecto en cualquier sitio (es decir, hechos). Así que el problema serio es cómo evitar la violencia hacia el interior de las familias y parejas que ya existen. por cierto en su enorme mayoría parejas heterosexuales. "¿Cuáles son los hechos y cuál es la verdad que esos hechos revelan?". Si yo fuera católico estaría en todo derecho de no estar de acuerdo con que personas del mismo sexo se casaran, porque eso no iría seguramente con mis creencias religiosas. A lo que no tengo derecho es a promover que se les prohíba, es decir, a tratar de imponer mi creencia. Y si me preocupara realmente la educación y protección de los menores, debería sentirme moralmente obligado a denunciar cualquier abuso en contra de ellos, así proviniera de mi pareja, del vecino, del novio, del taxista, del sacerdote, del maestro. Sin "creer" que ellos NO serían capaces de infligir un daño a un menor. Sin desviarme, pues, a obtener un beneficio, o en este caso, evitarme un problema," si eso así fuera creído".
No hay debate aquí. Ojalá lo hubiere. Lo que hay son prejuicios. Una relación violenta la puede ejercer cualquier persona. Una vida recta, ética, de amor y compromiso por algo o alguien, la puede llevar a cabo cualquier persona que se lo proponga. Estadísticamente, un 10 por ciento de las personas con las que trato o conozco no caen en la categoría de "heterosexuales". Y de ellos, y no porque lo diga yo, son personas que tienen la misma capacidad (o incapacidad) de educar y comprometerse con otro ser humano que cualquier persona "heterosexual".
¿Ustedes no han visto esto que yo he visto, o "¿cuáles son sus hechos y cuál es la verdad que esos hechos revelan?

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Vivir

Me han dicho que tengo que aprender a soltar.
He aquí la prueba de mi fracaso.

No han pasado ni dos meses de que terminamos y no pensé que por momentos fuera tan difícil. Ahora cada quien su vida. Supongo que así son estas cosas. Cómo en un minuto las cosas dan la vuelta, con una decisión. Una decisión sin marcha atrás, se entiende.
Debo bienrespetar el duelo. Creo que todo esto pasará. En algunos años será parte de mi cardiohistorial privado, el expediente secreto porque ahí se guarda el amor más bello que he tenido.
Iré soltando, pero de momento no lo he querido hacer.
Muy mi problema.
Muy mi amor.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Canonización




CANONIZACIÓN
El dato exacto probablemente sea superior a 7 mil. Me refiero al número de santos que reconoce la Iglesia católica en su Martirologio. Para ser más precisos, la lista se actualizó hace 24 horas, con la inclusión de la madre Teresa de Calcuta. El papa Francisco, mediante un acto lingüístico que la Iglesia llama canonización, la declaró santa ayer domingo. Este hecho tan importante debería ser motivo de festividad para los católicos. Supongo. Hay muchos en México. Más de 100 millones. La imagen de Santa Teresa es muy popular. ¿Cómo se le recuerda? Como una figura de edad avanzada, carnes flácidas, y pródiga en abrazos. De hecho es casi sinónimo de abrazo fraternal. ¿Podrá inspirarnos la madre Teresa a prodigar abrazos de amor al prójimo? Difícilmente. No lo creo así.
Para qué ir tan lejos, si aquí, aquí nomás cerquita, podemos exclamar, como nos legó Alberto, "abrázame muy fuerte", así, con vehemencia, con algunas lágrimas no de dolor, sino de fuerza y de fe. Murmuraremos: "Abrázame que el tiempo pasa y él nunca perdona /ha hecho estragos en gente como en mi persona".
Hay canonizaciones que declara la Iglesia. Hay otras, muy distintas, que enarbola la señora de la tortillería, mis primas en su trabajo, y las 500 mil personas que le rendirán un beatífico homenaje, un tributo de lágrimas pero de agradecimiento esta tarde en Bellas Artes a las cenizas de Alberto Aguilera Valadez, nuestro Juan Garbriel.

domingo, 4 de septiembre de 2016

El punto y coma y la buena educación



Como no lo veo muy común —y vaya que leo unas 30 notas recién escritas diariamente, seis días a la semana—, cuando alguien utiliza correctamente el punto y coma nace en mí un sentimiento de regocijo, casi una bienaventuranza, porque sé que estoy ante por lo menos un lector medianamente solvente. Incluso me da por esperar de dicho texto algo interesante, no sé, creativo, inteligente, reflexivo. Veo en el uso de ese signo de puntuación simplemente un ademán de precisión como una idea sutil bien expresada, y elegante, como un natural por derecha de José Tomás a un toro que ya sabemos que va a indultar.
Cierto, no hay relación directa entre el buen uso del punto y coma e hilar ideas atractivas; es creencia mía. Es como pensar que quien usa correctamente el "habría" en una oración condicional es una persona educada. Puede ser, puede no ser. En todo caso uno busca señales para el optimismo, así sea en rastros minúsculos como un punto y coma.

jueves, 1 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

Nicolás Alvarado


Comentaba el domingo que esta semana sería de Juan Gabriel y de quien supiera subirse al tren para su beneficio. Nicolás Alvarado lo supo, lo intentó y lo logró. Le gusta el reflector y posicionar su imagen. Hace unos 10 años publicó un libro y se lo mandó a mucha gente de los medios. Como editor en un periódico de Monterrey recibí un ejemplar dedicado. No tengo el gusto de conocerlo, pero me queda claro que este tipo de "escándalos" de algún modo lo benefician. También es cierto que las redes están ávidas de carne, y el titular de TV UNAM fue una presa ideal. En unos días quedará olvidado. Lo que sí podría extenderse algunos días más serán los comentarios en torno a las pedas multitudinarias que se está organizando para despedir al Divo de Juárez como el dolor por su partida lo merece (en el Zócalo, en el Ángel y en otros puntos significativos de ciudades del país). La cantina más grande de México, como le han llamado, se montaría este fin de semana, desde el mediodía del sábado hasta amanecer el domingo. Miles de personas cantarían al son de No me vuelvo a enamorar, excepto Nicolás Alvarado, quien ya dijo que no le gusta lo naco ni la lentejuela de Alberto Aguilera Valadez. Esperemos en Dios que recapacite y vuelva al camino del sentir popular.

martes, 30 de agosto de 2016

La gatita

Hay una gatita negra que conozco desde hace años. Le doy de comer y me busca. Cuando paso por donde ella le gusta quedarse que es afuera de otra casa cercana, me sigue y sabe que tendré algo para ella; cuando me compro una cerveza a ella le compro un sobre de Wiskas. No he querido cargarla, encariñarme más de lo que ya estoy de ella. No quiero cargarla, me recuerda muchas cosas bonitas que ya no existen. La de la foto de arriba no es ella, ella no tiene cola y últimamente la veo muy flaca, sólo quiero verla bien, que me cuente que está bien. Me da tristeza y alegría seguirla alimentando.

lunes, 29 de agosto de 2016

Las ciudades desiertas

Cuando Eligio trapeaba al ritmo de las canciones de Santana, no se imaginaba que pronto iba a decidir irse detrás de su mujer, Susana, a aquel encierro de becarios en Estados Unidos. La sigue a escondidas en un viaje con ciertos toque de humor, desenfado y tensión por saber de lo que sería capaz su mujer, allá, sola. Desde que leí Ciudades desiertas, de José Agustín, no puedo evitar asociar escuchar música al momento de trapear y esa imagen casi cómica, del encuentro de una aventada Susana con ese sujeto polaco que hace a Eligio reaccionar de forma sorpresiva. Desde hace unos días se está anunciando el estreno de le película "Me estás matando, Susana", protagonizada por Gael García y basada en la novela de José Agustín. No sé qué esperar de esa película, creo que la veré. A ver si la Susana de esta película se parece a la Susana de la novela, aunque no sé por qué se me figura que se parece más bien a Margarita Bermúdez, esposa de José Agustín.

Temas de la semana

El domingo 21 comenté que el caso de la tesis de Peña Nieto iba a dar para toda la semana. El tema ya casi está muerto y nada relevante sucedió. Ayer, domingo 28, un hecho fortuito marca la agenda de la semana. Esta semana le pertenece por entero a Juan Gabriel. Los demás actores/fuentes y temas en el ámbito social, político, educativo o cultural, o se montan a la figura de don Alberto Aguilera Valadez o se esperan unos días más.