miércoles, 23 de noviembre de 2016
sábado, 19 de noviembre de 2016
Hijos
Pocas cosas duelen como los hijos.
Creo que me recluiré hasta que el dolor pase y pueda ver las cosas de otro modo.
jueves, 17 de noviembre de 2016
Ex y amigos
Cuando una pareja dura un tiempo y después se separa debe hacer algunos trámites y procesos. Pueden ser cuentas, direcciones, asuntos laborales.
También, y esto es a veces un poquito triste, algunos amigos o conocidos se mantienen con uno u otro, toman partido casi siempre de forma tácita. Y no, no se culpa a nadie, es algo común. Hay quienes siempre serán tus amigos.
En mi caso conservo a tres que son tan queridos por mí como por mi exesposa. Es algo difícil, pero esos amigos aguantaron las embestidas y no se pronunciaron cuando la metralla marital, sorda o estruendosa, perforaba sentimientos y sensibilidades. Se mostraron como Suecia o Finlandia, políticamente neutros. Hasta la fecha siguen presentes.
Otros amigos siempre nos recordarán a nuestra ex, como lo harán ciertos temas y sitios que ella frecuentaba. Ya, pues. Aquí le paramos.
martes, 15 de noviembre de 2016
Ensenada
Me encanta Ensenada, es un paraíso por varias razones que no todos los naturales entienden, pero hace tiempo que quiero irme. Las razones por las que llegué están más secas que la planta de romero que tengo afuera.
Vivo en una burbuja pero lo que yo quiero es crecer, tener nuevos retos. Podría pasarme la vida de mi casa al trabajo, de mi cuarto a la oficina, que dista no más de 250 metros. Tengo todo lo necesario para vivir cómodamente, pero este árbol no ha encontrado raíz. Quizá es que me gusta lo difícil, lo complicado, pero tengo 44 años, ya no estoy para nadar de muertito. Prefiero jugármela y caer dando la pelea que dormirme en mis secos laureles. Esto sería pleno si viera que construyo raíces y la gano peleando.
Sexo, amor y reglas
En el sexo en las relaciones heteros al final quienes ponen las reglas son ellas. Llámese prostitución, amantes o relación formal.
Al acto de que no las impongan ellas, o al incumplimiento de lo acordado se le denomina abuso. Ellas esperan ante todo que se les garantice y se cumpla lo acordado.
El amor problematiza al sexo porque el amor aspira a la permanencia y el deseo por definición es ondulatorio, variable. En ese caso la mejor relación es la de amantes. Cuando uno de los amantes aspira a una relación formal y ello no es posible, se dice que se le hizo bolas el engrudo y debe ir a terapia.
La relación formal es compleja por muchas razones, pero una de ellas es porque siendo el deseo una base muy importante, debe gestionarse para que ocupe el espacio adecuado, como la chimenea que no debe apagarse del todo nunca pero tampoco para que sea el vínculo más importante a través de los años.
Cada tipo de relación tiene sus reglas, y en esto más que en ninguna parte, las sorpresas no suelen ser nada agradables.
El amor es también es muy problemático porque al mismo tiempo que nos vuelve vulnerables, carentes, nos da una sensación de profundo bienestar del que no siempre somos dueños.
Otro ingrediente es el poder, el cual no es posible eliminar, a lo más que se puede aspirar es a clausurar las jerarquías. Y otra vez el aprovecharse de ese poder se llama abuso.
Creo que en los varones, la falla más marcada en una relación formal es la falta de compromiso.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Regiaudade
La regiaudade es el padecimiento por estar lejos de la ciudad en la que creciste. La saudade toma forma de pavimento, carros, edificios cada vez más altos y un paisaje de montañas.
Iré a morir ahí.
Tres cosas muy diferentes
Son cosas bien distintas terminar una relación, sacar a alguien de tu vida y dejar de amar. Esto lo digo por mí, pero no solamente por mí.
Acepto lo que Víctor me ha dicho porque sabe lo que dice y ve con sus faros de halógeno más allá de la niebla de mi impulso.
Carmen tiene mucha razón en sus opiniones, en unas más y en otras menos, y en todos los casos entiendo desde dónde, cómo y por qué habla. Difícilmente habrá alguien que hable de mí con más verdad que ella, por sus luces, conocimiento, experiencia y sensibilidad.
Y, también al revés: pasará un rato para que alguien pueda verla como yo la conozco. Aceptar la risa al oler bajo las cobijas. ¿Para qué sirve saber esto ahora?
Para nada.
Terminar una relación es algo sencillo y muy puntual. Toma aproximadamente una charla de 85 segundos en un solo día. Las otras dos cosas toman más tiempo. Es natural porque la voluntad no basta.
Esto lo digo por mí, pero no solamente por mí.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Postkarte
Postkarte es un sello editorial independiente que aspira a volverse empresa cultural sustentable. Los autores de la colección no pagan ni cobran por publicar; aceptan participar con un texto y sólo con uno y a cambio se les ofrece difusión en redes sociales en el sitio de Facebook de Poskarte, y su correo electrónico aparece en su tarjeta. Se busca que los lectores se vinculen con los autores y conozcan más trabajos publicados de ellos. A cada autor se le ofrece una cantidad mínima de 30 tarjetas, mas ese número puede aumentar conforme se reimpriman más tarjetas.
Los gastos de impresión, diseño, difusión y distribución corren por parte de Poskarte, y aunque las tarjetas se distribuyen en distintos foros gratuitamente y a manera de muestra, consideramos que los ingresos para que el proyecto se consolide deben provenir de a) aportaciones voluntarias de particulares a cambio de ejemplares de tarjetas, b) venta de paquetes de tarjetas y c) Patrocinadores (empresas, gobierno, universidades), que a cambio de su aportación se colocará su logotipo en el frente de la cantidad de tarjetas que patrocinen.
Hasta el momento se han impreso alrededor de 3 mil piezas en total divididas entre los ocho primeros autores (siempre mujeres y varones en proporción 50–50) El proyecto inició a mediados del 2015 y un 80 por ciento de los gastos se han invertido de la propia bolsa. Algunas tarjetas se han colocado en el Museo Marco de Monterrey y en la Casa del Libro de la UANL, ambos en Monterrey. En Ensenada se han puesto gratuitamente en diversas ocasiones en la recepción del Cearte y en pizzería La Stella, así como en el Café Su Tazza de la calle Primera, entre otros sitios.
¿Cuál es la meta? Que cada autora y autor tenga a disposición la colección completa más las tarjetas que desee, con su propio trabajo pero también con el de otros, para si lo desea, pueda correr de mano en mano un poco de literatura. Serán solamente 100 autores, con lo que se podría crear una red inculso masiva de difusión en todo el país. Para Poskarte la meta es tener el ingreso suficiente como para poner a disposición del público de forma gratuita las tarjetas en los sitios más importantes del país (museos, cafés, librerías etc.) Eso es lo que ofrece Postkarte.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
El día a día
Evidentemente debe doler tener la percepción de que te cambiaron por otra persona. Ahí es cuando miras con lupa al otro, a ese par. Se analiza hasta el último detalle. De hecho ser analista de las relaciones ajenas es un deporte bien bueno.
Pero la más importante debería ser la que uno experimenta en un presente determinado.
Las relaciones se cultivan entre dos, de lo contrario se debilitan y pueden morir.
No puedes tener una pareja y al mismo tiempo no transmitirle tus emociones aun sea en pequeños detalles. También a ser pareja se aprende, en el sentido de poder conectar, saber estar presente aunque de momento no se pueda estar físicamente.
Y ni modo, creo que al menos temporalmente y en esos casos lo principal son las palabras, sólo ellas son capaces de que la distancia física no se vuelva una distancia emocional.
Y es que una relación no es un vínculo gerencial de reportes, palomear pendientes y checar salidas, es mucho más que eso. Hay quien lo hace con mayor facilidad que otros. Puedes llamarle a tu pareja tres veces al día y aún así que la relación sea distante, como un vino sin cuerpo y sin encanto. Como mucha forma pero con poco contenido.
Si no se desea fortalecer ese vínculo en el día a día, así sea en la distancia, la relación se debilita, por uno o por ambos.
Primero la relación se suspende, luego se termina, y es muy difícil levantarla si no se muestra el suficiente interés. Así de simple.
Hace tiempo tuve una pareja con la que me sentí así. El video de ese amor profundo no me dejaba escuchar el audio de su cercanía. Pronto, porque esa cercanía no era realmente tal, esa relación empezó a respirar con mascarilla, una que funcionaba muy bien pero que le restaba movilidad: no había avance. Una relación que estaba en cama, suspendida.
Tantos sueños. Uno busca el horizonte sin despegar la vista del día a día, del roce de la palabra, cuando el día a día se olvida, ya no hay mascarilla que la levante. Después de todo nadie quiere estar con alguien a quien levantar el teléfono le cuesta mucha flojera. Quizá por ya no tener/saber qué decir.
jueves, 3 de noviembre de 2016
Los inéditos
Hay tanta basura publicada
que nos hemos vuelto muy poco críticos con el gusto. El soporte, la
firma y a veces la amistad nos llama más que el contenido, vínculo
ante el cual o bien terminamos asintiendo ante el traje del rey que
ciertamente va desnudo, o bien nos alejamos de esa escritura porque
la mera verdad ese "estilo" no nos satisfizo.
Parece que publicar es más
importante que tener algo que decir. Además, tener algo que decir no
significa poder decirlo de un modo claro y a veces ni correcto.
En otras palabras, quienes
no han sido mordidos por el virus atroz de la lectura, que en México
son como el 99 por ciento de los habitantes, leen —es un decir—por
compromiso o porque han escuchado que tal autor es muy bueno, aquella
novedad editoral viste y no vaya uno a quedar mal.
Hay un par de blogues que
sigo sólo porque sus autores escriben claro, honesta y eficazmente.
En ellos transmiten una parte de su visión del mundo dejando una
extraña inquietud, algo similar a la que sentimos al salir del cine
luego de ver una película que nos movió el tapete.
Ellos no están interesados
en publicar un libro o aparecer en un periódico o revista, sólo
escriben por gusto y saber la cantidad de lectores y su respectiva
opinión los tiene sin cuidado. Desean ser leídos puesto que lo
suben a la red, pero no se asumen como escritores. Y sin embargo sus
letras mueven, y hacen que al lector se le olvide que está leyendo.
En los talleres de escritura
que he impartido suele haber uno o dos participantes con un talento
sobresaliente para narrar o para elaborar poemas. Lo hacen por pasión
y necesidad vital, y por desgracia no están demasiado interesados en
publicar.
Puedo afirmar que esa
minoría de escritores que elabora textos en privado tiene más
herramientas y habilidades que más del 70 por ciento de los autores
publicados en periódicos y revistas.
Mientras no nos pongamos
exigentes con nuestras escritores, no podremos entablar un buen
diálogo con el texto. Será como tratar de sostener una amena charla
con alguien que apenas balbucea.
lunes, 31 de octubre de 2016
Íntimo y social
Una parte de la violencia machista en su modalidad de acoso, equivalente a tirar una mesa, es que cierta población de varones no ha logrado resolver una "contradicción": que el cuerpo femenino es al mismo tiempo social o "público" e íntimo.
jueves, 27 de octubre de 2016
Aspirar a lo sencillo
![]() |
| Plano bonito del concepto de vida amorosa. Poner la imagen más adecuada al momento presente. |
Es difícil identificar patrones, y más difícil aún deshacerte de ellos. No todos tienen la misma facilidad ni deseo de hacerlo. Para muchos la vida es el eterno problema. Por eso desde hace años he procurado rodearme de gente mucho menos complicada que yo, lo cual no significa que no tengan sus a veces serios problemas ni que no piensen a veces en asuntos trascendentales, sólo que no se la complican mucho, y eso me agrada.
Admiro la vida de la gente que sencilla y que se la pasa muy bien con lo que hace.
Creo que una de las claves es vivir el ahora y vivirlo bien, haciendo esas pequeñas cosas por gusto, y si no es meramente por gusto, tomárselo con mucha calma, que quizá lo importante esté en otra parte, pero todo a su tiempo.
Hace tiempo trabajaba para un futuro como si fuera la tierra prometida. Pero me di cuenta que no estaba viviendo mi presente, pues tenía un pie en un lado y el otro un poco más lejos, y eso me causaba conflicto. Ahora he decidido que sí estoy aquí, estaré aquí, si un día me muevo, estaré allá y lo haré por completo. No sirve de nada lamentarme por el camino no tomado; vendrán otros y pienso que también serán buenos. La belleza de la vida uno la puede hacer.
Y es que las cosas importantes se quedan con uno, en el corazón o en la mente y ahí se guardan intactas, sin que causen ningún problema. No tendrían por qué.
Tuve en mi mente una imagen de vida bella, me casé con esa idea. Pongo una imagen para que se den una idea.
Los planos y los planes se han modificado, pero no esa idea de belleza de una vida tranquila y plena. Me tengo a mí y estoy vivo aún.
Aspiraré a lo sencillo, pero también a una vida amorosa, que no creo que no pueda ser también sencilla.
martes, 25 de octubre de 2016
En dónde ponemos las cenizas
La directriz que marca la Congregación para la Doctrina de la Fe, de no cremar y esparcir las cenizas de un difunto, sino de depositarlas en un lugar consagrado para ello es acorde con su idea doctrinal de la resurección, tal como lo dice la parte final del Credo ("Creo... en la resurección de la carne y la vida eterna, Amén").
Sin embargo, no me parece una disposición que haga sentido a las nuevas generaciones de católicos, pues dado los costos de los terrenos funeriarios frente a la cremación, y la disminución de una mística religiosa ante la muerte del ser querido, la cremación es más bien una medida práctica y cada vez más "normal".
Los milénicos no quieren más "leyes", sino quieren respuestas a problemas actuales. Olvidaba que la Iglesia católica ha perdido ya a los jóvenes. Los mismos que ignoran —como hacen con las marcas— a las instituciones religiosas que no tienen algo que realmente los llame, algo dirigido a ellos. Los jóvenes no se ven en un cementerio, sino se preguntan y se responden qué quieren que se haga con sus cenizas. ¿En dónde las ponemos?
miércoles, 19 de octubre de 2016
El término "inteligente"
El adjetivo inteligente es un calificativo políticamente correcto, pero basta un repaso sobre su uso para distinguir a quiénes mayoritariamente se aplica.
En buena cantidad de casos es un reconocimiento con aire de concesión. La postura dominante, esa que proviene del patriarcado y que pone como punto de referencia al adulto varón, heterosexual, blanco, otorga ese reconocimiento al personas que aparecen como el "otro", niños, mujeres, personas con alguna discapacidad mental, incluso aplicamos con frecuencia el adjetivo inteligente a ciertas mascotas que así no lo parecen.
Cuando en una narración escrita, hay una voz de la que no sabemos nada, asumiremos por descarte que se trata de ser del género masculino de edad adulta. Porque en nuestra cultura, se tendría que señalar si se trata de una mujer, un niño, una anciana, si no hay indicio de nada de esto, asumimos que es un varón el que habla.
En lo que he observado, 80 por ciento del calificativo inteligente se refiere a una mujer o a un menor de edad, como una cualidad adicional que habría que otorgar y reconocer, pero que no se da por sentado. Además, como decía, es políticamente correcto mencionarlo.
¿Y qué a los varones no se les llama inteligentes? La respuesta es no. Es que no es necesario. En el sistema masculino eso no "rifa", como dicen los jóvenes. En el mundo de varones se trabaja con "credenciales masculinas", que es donde se imprime buena parte de nuestra identidad.
¿Qué es eso de "credenciales masculinas"? En pocas palabras, ser lo que hacemos. Ocupar un lugar social en función de nuestra profesión, oficio o algún logro público. Pedro, Juan o Luis no son tan importantes como lo son el Director, el Coordinador, el Gerente, el Inversor, el Diseñador, el Empresario, el Presidente, el Periodista, el Alcalde.
Y dentro de esta lógica general el adjetivo no tiene demasiada relevancia. Sí la tiene en el desempeño directo y cotidiado, pero hablamos del calificativo inteligente en términos sociales.
Socialmente el varón tiene tantas prestaciones, que calificarlo como inteligente (o lo contrario) no altera en nada sus beneficios,
En buena cantidad de casos es un reconocimiento con aire de concesión. La postura dominante, esa que proviene del patriarcado y que pone como punto de referencia al adulto varón, heterosexual, blanco, otorga ese reconocimiento al personas que aparecen como el "otro", niños, mujeres, personas con alguna discapacidad mental, incluso aplicamos con frecuencia el adjetivo inteligente a ciertas mascotas que así no lo parecen.
Cuando en una narración escrita, hay una voz de la que no sabemos nada, asumiremos por descarte que se trata de ser del género masculino de edad adulta. Porque en nuestra cultura, se tendría que señalar si se trata de una mujer, un niño, una anciana, si no hay indicio de nada de esto, asumimos que es un varón el que habla.
En lo que he observado, 80 por ciento del calificativo inteligente se refiere a una mujer o a un menor de edad, como una cualidad adicional que habría que otorgar y reconocer, pero que no se da por sentado. Además, como decía, es políticamente correcto mencionarlo.
¿Y qué a los varones no se les llama inteligentes? La respuesta es no. Es que no es necesario. En el sistema masculino eso no "rifa", como dicen los jóvenes. En el mundo de varones se trabaja con "credenciales masculinas", que es donde se imprime buena parte de nuestra identidad.
¿Qué es eso de "credenciales masculinas"? En pocas palabras, ser lo que hacemos. Ocupar un lugar social en función de nuestra profesión, oficio o algún logro público. Pedro, Juan o Luis no son tan importantes como lo son el Director, el Coordinador, el Gerente, el Inversor, el Diseñador, el Empresario, el Presidente, el Periodista, el Alcalde.
Y dentro de esta lógica general el adjetivo no tiene demasiada relevancia. Sí la tiene en el desempeño directo y cotidiado, pero hablamos del calificativo inteligente en términos sociales.
Socialmente el varón tiene tantas prestaciones, que calificarlo como inteligente (o lo contrario) no altera en nada sus beneficios,
Esa "decisión adelantada"
Hay muchas formas de hacer invisible la violencia de género. Una de ellas es presentar los hechos de tal forma que el origen desaparezca.
Este miércoles se entregaron 18 cheques de entre 3 mil y 5 mil pesos a jovencitas de entre 12 y 18 años que son madre y cursan su educación básica, con el fin de apoyarlas en sus estudios y disminuir el rezago educativo en niñas en situación de vulnerabilidad. En la entrega, según registra una nota de prensa, el delegado del Sistema Educativo Estatal en San Quintín, Luis Fernando Valdez Carmona, dijo:
"Este es un recurso federal que llega a los estados, en apoyo a todas las jovencitas menores de edad que toman la decisión adelantada de ser madres, y se les entrega cuando están cursando la educación básica".
Es aquí donde las palabras modifican la realidad. ¿Cuáles son las circunstancias en las que una menor toma esa decisión de ser madres?¿El embarazo es una especie de accidente provocado por una circunstancia fortuita?¿Ellas solas tomaron la "decisión" de tener un hijo?¿Ya están en pareja o decidieron conscientemente ser madres solteras?¿En dónde están los padres de su futuro bebé?¿En cuántos casos el sujeto en cuestión es mayor de edad?¿Es el novio?¿Es producto de una violación?¿El padre guarda una parentesco cercano con la futura madre?¿Es un amigo de la familia que entra a casa con total confianza?¿Dónde está el dueño del espermatozoide que de forma tan casual fue a dar al cuerpo de una niña de 12 años?
Según el artículo 182 del Código Penal de Baja California, tener relaciones sexuales con una mujer de 14 a 17 años es un delito:
Al que realice cópula con mujer de catorce años de edad y menor de dieciocho, casta y honesta, obteniendo su consentimiento por medio de la seducción o el engaño se le impondrá de dos a seis años de prisión y hasta cien días multa.
Hay muchas formas de hacer invisible la violencia en contra de las mujeres. No estoy en contra de que el Estado apoye a las personas en situación vulnerable, sino que el punto es que hay violencias que al mostrar sólo una parte, se hacen invisibles por completo. Si los padres o la parte ofendida interponen querella, el delito no se persigue. Además, si el delincuente se casa con la mujer ofendida, "cesará toda acción acción para perseguirlo o se extinguirá la sanción impuesta (art. 183)".
¿Pero delincuentes? No, señor, por aquí no hemos visto a ningún delincuente.
Hernán Casciari, el machista
Tengo muchos años siguiendo a Hernán Casciari, quizá más de 10. Sus textos son ingeniosos, directos, mucha biografía, mucho futbol. Como buen periodista y escritor tiene el encanto para contar historias y contarlas bien. No como en los años de la revista Orsai, cuando multitudes de decenas de países lo seguían y mandó a las editoriales que publicaban sus libros a "la puta que los parió", pero sigue siendo muy mediático. Bastante You Tube y el Twitter de siempre. Casciari es argentino, del 71, y en 99 se fue a vivir a Barcelona con una mujer que fue sus esposa. Se llama Cristina. Tuvieron una hija, la Nina, que ahora es adolescente. Creo que está de más que cuente todo esto, pues todos sus lectores sabemos buena parte de su vida porque él ha hecho decenas de cuentos de ella.
Pero bueno, en sus relatos hay mucho futbol. Casciari le va al Racing y de niño quiso ser futbolista. Y ustedes no saben lo que logra este deporte entre los amantes del futbol que se vuelven periodistas o escritores: pueden describir el Maracanazo de 1950 aunque no lo hubieran vivido porque aún no nacían. Saben absolutamente todo sobre futbol. Y no conformes, son capaces de hablar horas con una pasión y un conocimiento que llenaría varios libros temáticos. Casciari es así.
Muchos de sus relatos me han acompañado, me han hecho llorar o me han hecho experimentar una profunda tristeza.
Pero entre todos sus textos nunca le había leído uno que hablara sobre el machismo. No el de la teoría, sino el de la vida cotidiana, el del lenguaje, y sobre todo el de “su” lenguaje y su vida. No saben ustedes lo que a nosotros los varones nos cuesta reconocer que el machismo está en nuestras venas. Es algo casi invisible para nosotros, pero lo más peligroso, es que lo vemos como algo inofensivo. Absolutamente inofensivo. Está en los chistes y en el comentario más "inocente". Ahí está presente. Quienes lo han padecido de primera mano lo ven clarísimo. Nosotros muy rara vez. Claro, movemos la cabeza con desaprobación cuando nos enteramos que una mujer fue golpeada por su pareja. Pero eso pasa siempre afuera, fuera de nuestro círculo. Nosotros-no-somos-así.
Hoy por la mañana me encontré con un texto de Casciari en donde reconoce por primera vez que ahí hay algo que se mueve muy raro: “Entre los treinta y los cuarenta años escribí más de quinientos textos cortos en internet. Hay por lo menos veinte que tienen alguna frase machista o alguna idea retrógrada que hoy me avergüenza leer”.
Por eso comparto hoy las palabras de este hombre de 45 años que le está cayendo el veinte. Como a muchos nos ha empezado a caer, aunque no es suficiente. Ni de lejos es suficiente.
Pero bueno, en sus relatos hay mucho futbol. Casciari le va al Racing y de niño quiso ser futbolista. Y ustedes no saben lo que logra este deporte entre los amantes del futbol que se vuelven periodistas o escritores: pueden describir el Maracanazo de 1950 aunque no lo hubieran vivido porque aún no nacían. Saben absolutamente todo sobre futbol. Y no conformes, son capaces de hablar horas con una pasión y un conocimiento que llenaría varios libros temáticos. Casciari es así.
Muchos de sus relatos me han acompañado, me han hecho llorar o me han hecho experimentar una profunda tristeza.
Pero entre todos sus textos nunca le había leído uno que hablara sobre el machismo. No el de la teoría, sino el de la vida cotidiana, el del lenguaje, y sobre todo el de “su” lenguaje y su vida. No saben ustedes lo que a nosotros los varones nos cuesta reconocer que el machismo está en nuestras venas. Es algo casi invisible para nosotros, pero lo más peligroso, es que lo vemos como algo inofensivo. Absolutamente inofensivo. Está en los chistes y en el comentario más "inocente". Ahí está presente. Quienes lo han padecido de primera mano lo ven clarísimo. Nosotros muy rara vez. Claro, movemos la cabeza con desaprobación cuando nos enteramos que una mujer fue golpeada por su pareja. Pero eso pasa siempre afuera, fuera de nuestro círculo. Nosotros-no-somos-así.
Hoy por la mañana me encontré con un texto de Casciari en donde reconoce por primera vez que ahí hay algo que se mueve muy raro: “Entre los treinta y los cuarenta años escribí más de quinientos textos cortos en internet. Hay por lo menos veinte que tienen alguna frase machista o alguna idea retrógrada que hoy me avergüenza leer”.
Por eso comparto hoy las palabras de este hombre de 45 años que le está cayendo el veinte. Como a muchos nos ha empezado a caer, aunque no es suficiente. Ni de lejos es suficiente.
* * *
#MeHagoCargo
por Hernán Casciari
por Hernán Casciari
Durante la infancia mi mamá mandaba a mi hermana a hacer los mandados al almacén, nunca me mandaba a mí. Yo empecé a ir al almacén a los trece años por propia voluntad.
Una vez mi papá se tuvo que cocinar él mismo porque mi mamá no estaba. Mi abuela se enteró y le hizo un escándalo a su nuera: «¿Cómo es posible, nena? ¡Él es el hombre de la casa!».
Entre los nueve y los catorce años escondí de mi papá las poesías que escribía para que no me creyera femenino. Entre los seis y los quince años jugué a deportes de fuerza para demostrar masculinidad.
Mi papá nunca pisó el almacén de enfrente. Tampoco nunca nos hizo el almuerzo o la cena. Nunca barrió el piso ni cosió un guardapolvos. Ninguna mujer de la casa se lo habría permitido.
En la adolescencia alguna amigas señalaron en mí actitudes machistas que yo no podía reconocer o me negaba a aceptar. Pasaba mucho en las sobremesas de los asados, mientras ellas levantaban los platos.
Hasta el final del siglo veinte (es decir, hasta mis treinta años), creí que machismo y feminismo eran dos extremos y me burlé de ambos como quien se burla de los veganos o de los hinchas de Vélez.
Al inicio de este siglo fui padre. En la crianza de mi hija practiqué la ironía seudo progre de decir (frente a ella) ‘puto’, ‘trola’, ‘negro’ y otro montón de tópicos que creía inofensivos.
También debatí sin argumento en sobremesas acaloradas y salieron de mi boca dos frases infames: «No todos los varones somos así» y «Estoy en contra de todo tipo de violencia».
Entre los treinta y los cuarenta años escribí más de quinientos textos cortos en internet. Hay por lo menos veinte que tienen alguna frase machista o alguna idea retrógrada que hoy me avergüenza leer.
A los cuarenta y tres años me pregunté por primera vez qué debía hacer con esos textos. ¿Borrarlos, modificarlos o dejarlos tal cual? Elegí mantenerlos; hacerme cargo del que fui para ser menos imbécil en adelante.
Todavía tengo en la cabeza frases en reparación. Lo descubro cuando personas más jóvenes me alertan: «¿Te parece que dos mochileras que van juntas ‘viajan solas’?». No es fácil soltar los lastres.
Pero también empiezo a percibir yo mismo las alarmas. Descubro solito símbolos mal puestos y barbaridades en los medios. Empiezo a sentir el placer de mis propias cáscaras cayendo.
Soy un varón heterosexual de 45 años. Me cuesta mucho, cada vez que lloro, no decir “parezco mina” o “me puse putito”. Son muchos años de ser un imbécil que se creía gracioso. Pero me esfuerzo porque entendí.
No voy a poner el avatar rosa en mi wasap. No voy a usar el hashtag ni voy a hacerme el copado. Mi único hashtag sincero es #MeHagoCargo. Solamente vengo a decir que soy culpable y que fui parte del problema.
Trato todos los días de estar atento a los símbolos y a lo tópicos. Ya no uso los ‘pero’ ni hago chistes de falso progresismo. Me ejercito para dar pelea incluso en lo dialéctico, que es donde más me cuesta.
Hoy es 19 de octubre y llueve. Soy casi un viejo y viví por todos lados. Quiero decir que jamás había visto a un grupo humano acorralar un problema arraigado con tanta fuerza, pasión y creatividad.
Esta lucha es, sin dudas, lo más revolucionario que le pasó al país en décadas. Un día vamos a mirar para atrás y nos parecerá increíble que nosotros hayamos tardado tanto en reaccionar.
Nuestros nietos, queridas, van a estar muy orgullosos de ustedes.
martes, 20 de septiembre de 2016
Nosotros
La mayoría de los verbos en español se conjugan en tres personas, en dos números, singular y plural. Esto se aprende en la primaria, pero conjugar en la primera persona del plural se aprende en años. Muchos. ¿Será que NO tiene que ver con la gramática y sí con el amor y la madurez?
lunes, 19 de septiembre de 2016
Lenguaje, lectura y lugares comunes
Si yo fuera otro y me conociera por los peros que le pongo a veces al habla, descubriría que a veces soy muy mamón.
Pero sería una impresión inexacta, lo que descubriría es que soy una persona completamente común, sólo que mis "peros" no se los pongo ni a la comida ni a la música ni al clima, se los pongo al habla.
Hay una serie de palabras o expresiones que rechazo, en algunos casos porque me parecen una deformación afectada, maricona o noña, o bien porque me parecen erróneas, irreflexivas, como si forzosamente tuviéramos que ser un portavoz de la corriente principal de pensamiento, de su estilo o moda.
El lenguaje para mí es algo más amplio, grandioso, creativo, problemático y estético como para repetir las frasesitas comunes. Nuestra individualidad nos da para desmarcarnos de la frase hecha, tronar como cacahuates al lugar común, mofarnos de él dándole la vuelta.
Tenemos la hipérboles que nos permiten exagerar la realidad al límite para que sola tome su forma original (¿y cuál será su forma original?). Tenemos la comparación, la metáfora, la alegoría.
Tenemos el chiste, el poema, la canción, el cuento, la anécdota, el chisme, y en todos ellos el lenguaje nos utiliza como si fuera una mano y nosotros el guante.
¿Saben? Lo que creo que sucede es que últimamente nos formamos mayormente dentro de una cultura audiovisual. No está mal estar al tanto de las modas y corrientes actuales, eso es bastante bueno; lo malo es no tener puntos de referencia previos. En otras palabras, no poder decir, por citar un ejemplo bastante burdo y grosero, que la melodía de El Chavo del Ocho usada desde principios de los años setenta, es originalmente una composición de Beethoven de 1812 llamada "Marcha turca" y que retomó Jean-Jacques Perrey en su rola "Los elefantes nunca olvidan", de donde se la fusiló Gómez Bolaños. La cultura audiovisual nos introdujo la tonada, pero la falta de lectura (en este caso de panorama musical), nos limita la comprensión.
Así funciona el lenguaje. Primero lo creamos y después él nos crea a nosotros y no nos damos ni cuenta.
Y volviendo al ejemplo del guante ¿no podríamos al menos hacer una seña obscena, saludar de otra manera, cruzar los dedos cuando otros rezan, tronar los dedos al ritmo del jazz?
Sin más preámbulos, aquí mi lista de alguna expresiones que sé que no uso y creo que no usaré nunca. La iré ampliando si me acuerdo de más:
- No manches (la original es no mames. ¿Para qué descafeinar?).
- Acá (parece que se trata de una importación del Cono Sur, en donde sustituyen el aquí por el acá. Recordemos que el acá, en buen castilla, se usa cuando se contrapone contra una idea de allá).
- ¡Yeii! (esta expresión infantiloide es una cruza de un anglicismo con una mala caricatura)
- Provecho, o peor, provechito (cuando se está a punto de comer).
- Wey (así, escrito con una ¡w!).
domingo, 11 de septiembre de 2016
El cuerpo femenino como agente disruptor
Dentro de nuestra cultura patriarcal, donde el cuerpo femenino es un objeto social y sancionado, es decir, desde un punto de vista es visible públicamente pero al mismo tiempo está prohibido, baste con que una mujer subvierta esa función y utilice su cuerpo transgrediendo las reglas de su uso, para que se le castigue. No necesariamente se le deje de desear, sino que al poner ella su sexualidad sobre la mesa, sigue siendo objeto, pero al mismo tiempo se vuelve sujeto transgresor.
La regla principal es que está prohibido hacerse dueña de su cuerpo fuera de las instituciones, y la infracción a esa regla es tan disruptiva que bien puede tener la fuerza de una propuesta arística, en su aspecto más cuestionador del establishment.
Y en su aspecto más cotidiano, una mujer que libremente ejerce su sexualidad sin las consabidas reglas, queda fuera de la normalidad (cada vez más endeble), y a ella se le destina un lugar aparte, un lugar, para recordar las ideas de Foucault, de castigo social.
El empoderamiento que da que una mujer renuncie a ser objeto y volverse sujeto de su sexualidad, es un paso que a los ojos de nuestra cultura las masculiniza.
Y se puede lidiar con ello, siempre y cuando sus credenciales estén visibles de antemano, si no lo están, esta cultura machista se sentirá estafada y reaccionará con violencia.
sábado, 10 de septiembre de 2016
El editor
Saber editar pasa no sólo por la presentación correcta de ortografía y sintaxis, sino saber en dónde comienza y en dónde termina el "relato", la historia.
Es saber identificar el arranque, los puntos de giro, los silencios... y saber que hay historias que terminan en un lugar distinto de donde terminaron de contarse.
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