domingo, 10 de mayo de 2015

Bienvenida


Dos meses de invierno
diez meses de infierno

Esta Ciudad-Estado
                          destajo del país
                          hombro izquierdo de la patria
muestra fabrilmente sus fauces

Yo abro mi pecho con ella
y un domingo me abandonaré a ti
como vaso desechable
en la Explanada de los Héroes

Padrino Gilberto


                               "Cada vez más
                               eres menos río
                               y más campo de juego"
                                           Hugo Altamirano
Todos fuimos lavados ese día
Esa catarsis del cielo fue el bautizo más largo del verano
Las culpas se fueron con todo y sus muertos
como por escalones de agua
                    sobre agua
        jugando
Y bajó la procesión en tremolina
sólo algunos pescadores se lanzaron al vértigo
hoy son mártires
Seguimos jugando
Parcelamos el tiempo
Los recuerdos están ya muy lejos
        drenados
tenues como el hilo que escurre por la herida
        cada vez más seca
Seguimos jugando
los que no nos inmolamos ese día
quienes no conocimos la penitencia
        de aquel bautizo
Los impíos
seguimos jugando en desbandada

Canción de la ciudad



                    "Ciudad que llevas dentro
                    mi corazón, mi pena,
                    la desgracia verdosa
                    de los hombres del alba".
                               Efraín Huerta.
Sobre mi nube
                    techo
sobre mi lluvia
                tinaco
sobre mi asfalto
                     paloma
sobre mi aire
                    aleteo
Entre la ventana y el polvo
                    los hertz de la FM
entre el tedio y la tos
                    prisa y minifalda
entre una semana y su gemela
                    un termómetro exangüe
Bajo mi encaje
                    estrechez
bajo el suceso
                    olvido
bajo mi corbata
                    angustia
bajo mi suelo
                    gente


Sentido contrario

Pasas en sentido contrario
Si crees que vas
la que nació de ti
hace años se ha marchitado
pero ha crecido en luz

No tienes una casa
porque tú eres tu casa
y los lunes muy temprano
te ataca el tedio.

Pero crees
sin embargo
en el amor
al que has dado la espalda

Hoy que estás
en ningún lugar

deberías responderme.

El mar


Es paciencia el mar pero no crece
confabula a mis pies

Terco camino
y las olas o su aliento
marcan mis tobillos
con una línea fría y delgada.

El mar habita los poros de la arena –aún no sabe escribir–
Uno es con el mar

su presa.

sábado, 9 de mayo de 2015

Cama ciudad

Estoy al borde de la cama

que es estar en una ciudad
que acaba en el mar

Estoy en la orilla de mi sueño
y las sábanas cubren las calles

Aquí sueño y camino de un lado a otro

No hace falta salir del país
si desde esta orilla
puedo retozar
mientras veo cómo se hunde el sol
y poco a poco voy cerrando los ojos.

Jefe


El jefe de grupo dice la oración frente a la fogata
Los claneros atrás, los lobatos, las muchachas scouts.
Es un tradicional campamento de grupo
A tus espaldas, la noche
Escuchas un ruido a lo lejos pero no ves nada
Vuelves a la fogata, pero los jefes no están,
Ahora tú eres el jefe, y algunos de los invitados
Comisionados, jefes que ahora son un leyenda
Hace tiempo que llegaron a su fin de pista.
Hoy eres el jefe
Y un lobato como el que un día fuiste
Te habla de usted.
Y todo esto ha pasado en un instante.

Beso

Me vuelvo ciego
al recordar tu rostro
como un horizonte
en la puerta de mi nariz
y poco más abajo
tu boca

Quiero besarte
pero beso el aire
luego recuerdo
tu sombra de muy joven
frente al beso

que estoy envejeciendo

Lluvia ajena

Es de noche
salgo y la calle está mojada
pero no hay lluvia
sólo bruma que no duerme

Igual que yo despierto
llovido
de una presencia que no está

martes, 5 de mayo de 2015

Me gustaba Julieta

Me gustaba Julieta. No la voy a describir porque no soy escritor ni quiero hacer una novela, pero sobre todo porque la historia que voy a contar no tiene que ver con Julieta. Sino sólo con sus ojos.


Aclarado lo anterior, diré que Julieta y yo nos conocíamos de miradas. Al verla supe del acto brutal que es observar a alguien que te fascina y por quien, incluso, pagarías sólo por poder verla.


Cuando la conocí no sabía su nombre, así que le puse Julieta, provisionalmente, sólo por repetirme un nombre a la hora de ir a dormir, en ese momento en que la ciudad entera está bajo mis cobijas. Y para mi sorpresa resultó que en realidad se llamaba Julieta.


Diré también que la primera vez que cruzamos palabra salimos peleados. En ese tiempo trabajábamos en el mismo sitio, eso no lo he dicho, pero viene al caso porque nuestras miradas se cruzaban. Me gustaba pensar que a hurtadillas.


Un día chocamos, y accidentalmente la pisé. Ella dijo un Ay estúpido muy bajito, pero que le salió del alma, y yo le dije un Perdón fue sin querer. Entonces de su mirada salieron unos cuchillos que me quemaron el pecho, la cara y hasta el gusto de topármela. Está bien, no fue pelea. Pero nos distanciamos.


Nuestras miradas no se cruzaron por las siguientes dos semanas. Pero cuando mi mano se posó cerca de la suya en la puerta de vidrio, la olí, y nos miramos. No solamente nos miramos, sino además nos sonreímos.


Los ojos de Julieta sonríen. Es no lo he dicho, pero viene al caso porque son los ojos los que sobresalen por encima de la computadora desde su lugar. Y cuando sonríe, son sus ojos los que sonríen.


Su rutina es la siguiente: llega entre las 8:06 y las 8:11 de la mañana. Cruza hasta el baño en donde se tarda entre cinco y seis minutos. De regreso, mientras se arrellana en su silla, pasa la vista hacia en donde estoy yo. Esto sucede entre las 8:17 y 8:20


Entre las 10 y las 11 se levanta otra vez al baño y yo sostengo la respiración mientras siento cómo se me eriza el vello de la espalda. Esa es la parte más intensa del día. No lo he dicho, pero viene al caso porque sus ojos voltean como al descuido. Y a mí se me contrae el pecho.


A la hora de la comida cada quien se va por su lado, esto viene al caso porque yo procuro regresar antes para verla entrar. A veces tengo la suerte de encontrármela en la puerta de vidrio. Y olerla. No olerla olerla. Sino nada más olerla. Eso también me perturba.


Nos miramos unas cuatro o cinco veces por día. A las 6 en punto ella apaga la computadora, se levanta al baño con todo y bolsa, luego cruza hacia la puerta.


Sé que no la veré sino hasta el día siguiente.


Los ojos de Julieta le dan sentido a ciertas cosas.
Eso no lo he dicho, pero viene al caso.


Siento.


Mi mujer

Cuando mi mujer se hizo trotamundos, desapareció y por tres años no supe de ella. Ni un correo.


Cuando mi mujer se hizo zapatista, se largó a la selva y tardó meses en regresar.


Cuando mi mujer se hizo pintora, no salía de casa y no quería ser interrumpida ni para comer.


Cuando mi mujer se hizo feminista, sólo veía películas con sus amigas y organizaba manifestaciones en la calle Morelos. Ella leía mucho y yo fui el prototipo de machista. También tardó meses en regresar.


Cuando mi mujer se hizo terapeuta, empezó a actuar como si mi contrincante, y permanecía callada, me contestaba con otra pregunta, luego también se fue por meses de la casa.


Cuando mi mujer se hizo traductora, aprendí a esperar en otro idioma. Algún abrazo y un beso con palabras que nunca entendí.


Cuando mi mujer se hizo repostera, le indignaba mi analfabetismo gastronómico. Yo me zampaba los pasteles en silencio frente a la tele y ella se largó, sola, por meses, a la cocina.


Cuando mi mujer estuvo en el siquiátrico, sólo podía tener diálogos del tipo Palabras elefantes camiones hasta dónde, por qué no así pero más quedo, que me sujeto a la alfombra y tú parado. También fueron varios meses.


Cuando mi mujer se hizo “guerrera del arcoiris”, la casa se llenó de panfletos y uno que otr@ amig@ sediento de emociones.


Siempre me verán barriendo la calle.


Hablando solo.






Carta a Poncho

Sí, Poncho, sí, la misma que un día conociste. Pero vino la lluvia de silencio y todo quedó arrasado. Te dejó buena impresión ¿no? A mí sólo dos besos y un tren en marcha.

No sé qué hago contándote esto, carajo. Pero la viste (¿verdad que la viste?) ¿Cuántos años teníamos entonces? ¿veinticinco? ¿treinta? ¿Por qué Dios siempre llega de pies y se va avergonzado? Porque ni él.

Tú sabes que a ocho kilómetros de mi puerta estaba la suya. Los conté. Los conté a pie y equivocado. Pero Poncho, dime una cosa aquí entre nos. ¿verdad que era muy bonita?

Fotografía

Tu rostro parece que es cierto.
Sí.


¿Son ciertos también tus ojos
que no encuentran el camino
porque ellos son el camino?


¿Son frescas mis letras
porque te hacen el retrato del día,
o porque retratan mi corazón que te mira?


¿Cómo puede uno verse hacia dentro
si los perros del amanecer
están tan contentos hoy?


Cuando la risa es de dos,
¿es la misma risa?


Ahora que duermes,
deberías responderme

























Un batazo al jardín central

Tiene función adverbial, también adjetiva, es lo suficientemente "incorrecta" como deben ser las palabras que rara vez de escriben, pero que inflaman el pecho con su más sincera emoción, ya sea de rechazo, sopresa o burla. Cuando se pronuncia suena un batazo hacia el jardín central. Tiene fuerza expresiva y es la raíz de más de 45 expresiones. Es una palabra que se debe usar en el momento justo y nunca en frío. Bueno bueno ya me extendí un vergal y todavía ni llego. 
Pero sé que me entienden.

lunes, 4 de mayo de 2015

El pulso del editor

El editor es un ser invisible pero cuyas decisiones impactan en los lectores, concretamente en sus gustos.
Pero ¿por qué es necesario un editor? Por ejemplo en una revista o en alguna otra publicación periódica como un suplemento cultural.
El editor es el director técnico de su selección de textos, también es una especie de cazalentos.

Una de las características más peculiares de todo escritor es tener una opinión generalmente optimista de sus textos. Aunque es una labor un tanto subjetiva y sujeta a otros factores (como el económico y el mercado) el editor intenta empatar su gusto con una propuesta que sea mejor de lo esperado, algo con cierta dosis de "novedad" o lo que se llama en el mercado, con "propuesta".
Hay otros casos en los que los escritores no le dan el suficiente valor a un texto como para considerarlo publicable, y entonces el ojo de un editor lo puede sacar de la oscuridad del anonimato y ponerla esa obra en circulación, a veces con éxito, como le sucedió a Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco.
La obra estuvo a punto de no ser publicada, y sólo la insistencia de la editora de ERA pudo hacer que la novela saliera a la luz allá por 1981, con un éxito que asombró al mismo Pacheco.

Lo más común es que suceda lo contrario. Me sucede con frecuencia que muy pocos de los poemas y relatos breves que leo me parece que valen la pena (en mi opinión). Es más el entusiasmo de la autora o del autor que confía demasiado en sí mismo.

Y qué bueno.

Pero para eso estamos los editores.

domingo, 3 de mayo de 2015

2. Postkarte

Postkarte es un proyecto de difusión literaria basado en el concepto de literatura gourmet. Es una publicación de corte literario que mediante pequeñas tarjetas coleccionables busca difundir poemas, cuentos breves y minirelatos de alta calidad literaria y hacerlos llegar de manera masiva a miles de lectores en el país.
Las tarjetas Postkarte se adquieren de manera gratuita en sitios de interés cultural, tales como museos y galerías, pero también de mano en mano, ya que sólo lo que se conserva con gusto se puede recomendar y compartir.
Aunque su catálogo estará formado por muchos autores con amplia trayectoria, en la lista estarán también poetas que nunca han publicado pero que su trabajo bien vale la pena darse a conocer. En este sentido será el texto, no el autor, el tenga mayor énfasis.
Postkarte será una publicación permanentemente inacabada, puesto que constantemente tendrá un texto nuevo en una nueva tarjeta numerada y la colección irá creciendo, con la facilidad de que todos los textos se seguirán reimprimiendo para poder ofrecer el listado completo hasta ese momento.
Este proyecto es iniciado y financiado por un grupo de entusiastas difusores de la cultura con la intención de que el probable lector eventualmente vaya de un texto a su autor, y a la vez conozca un panorama de lo que se está escribiendo en la actualidad y en los años recientes en el campo de la poesía y el minirelato.