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sábado, 31 de marzo de 2012

¿La letra con Indesign queda? Tipografía Gandhi


Me da gusto compartir este tipo de noticias. Dentro del diseño editorial, la elección de la fuente tipográfica es un aspecto de primera importancia. Sé que la mayoría de los diseñadores de publicaciones en general no tienen en sus manos (ni tienen el tiempo de desear tener en sus manos) la selección de las fuentes tipográficas, pero también hay muchos, muchos otros diseñadores gráficos que se ven en la circunstancia no del todo elegida, de editar publicaciones. Los considero que pueden ser buenos ilustradores, buenos fotógrafos, muy buenos diseñadores gráficos que comunican visualmente de manera extraordinaria. Pero, aquí está el pero, a muchos muchos muchos muchísimos de ellos les tiene sin cuidado que un texto se pueda leer amablemente. En esta semana, una persona dedicada al diseño me comentó de lo más tranquilo que las pocas revistas que compraba, las adquiría por las fotos y en general las imágenes, pero que no las leía.

Me dan ganas de decirles que las revistas SON para leerse cómodamente, que los periódicos SON para leerse, que los libros SON para leerse (sí, también los diseñadores padecen de un hábito muy muy pobre de lectura, y algunos hasta lo expresan con una sonrisa cariñosa, de autosuficiencia, de cierto orgullo).

La librería Gandhi lanzó esta semana una fuente tipográfica. No podemos decir qué tan buena o mala es, pues acaba de ser dada a conocer. Lo que sí sabemos es que sus creadores son Cristóbal Henestrosa, Kimura + Varela y Raúl García, y que recientemente esta nueva fuente fue seleccionada para formar parte de la muestra principal de Tipos Latinos 2012, Quinta Bienal de Tipografía Latinoamericana.

Me da gusto compartir este tipo de noticias como el hecho de que se difunda una nueva fuente tipográfica mexicana para que la use todo el que lo desee. Esta fuente es un producto, mejor de lo que puede ser un clipart. Ojalá que los diseñadores la tomen en cuenta.

Sé que ya no estamos en los tiempos del tipómetro, que el Indesign sustituyó hace muchos años los cíceros, las picas, que los diseñadores ya no saben lo que es un emplane, un cuadratín, un medianil, y que muchos no se han echado un lápiz, quebrándose la cabeza para hacer una retícula. Por eso es importante hablar de fuentes tipográficas y cuáles son sus beneficios. La letra con sangre entra, o debemos decir ¿la letra con Indesgin queda?

La siguiente es una nota de El Financiero, y mero abajo puse la liga desde donde pueden descargar la mentada fuente de manera gratuita. Ahí están unos ladrillos nuevos, ahora a construir la casa.

Tipografía Gandhi

A partir de hoy, Librerías Gandhi pondrá a la disposición del público de manera gratuita una tipografía creada por la propia compañía, la cual ofrece dentro de sus ventajas “facilitar la lectura de los mexicanos”.

La compañía informó a través de su cuenta de Twitter que la “Tipografía Gandhi” se encuentra avalada por un grupo de especialistas, dentro de los que se encuentran oftalmólogos, neurólogos, así como editores e impresores.

Dentro de los creadores del nuevo tipo de letra se encuentran Gabriela Guevara, David Kimura, Cristóbal Henestrosa y Raúl Plancarte, especialistas en comunicación y diseño gráfico.

“Nuestra tipografía fue recientemente seleccionada para para formar parte de la muestra principal de Tipos Latinos 2012, Quinta Bienal de Tipografía Latinoamericana, la cual reúne las obras tipográficas más destacadas de la región”, asegura la empresa.

Algunas de las ventajas de lectura que ofrece la nueva tipología que se encuentra disponible para Mac y PC son:

• Es una tipografía ligera, es decir, se compone de un menor porcentaje de negro.

• Se ve más grande que otras tipografías existentes.

• A diferencia de otras tipografías, la letra al aumentar su tamaño crean una mancha que dificulta su comprensión y cansa la vista.

• Al utilizarse en tamaños mayores no cambia su legibilidad.

http://www.tipografiagandhi.com/

sábado, 17 de diciembre de 2011

Una helvética en el florero que nos mira

Carmen es diseñadora. Bueno, eso ya lo saben. Mi cuate Martín también es diseñador y nos conocimos chambeando. Él en su papel, y yo como editor. Varios diseñadores más conozco, de los tiempos en el periódico y ahora mismo, en mi actual chamba. Mi problema, mi asunto es el siguiente: ¿Cómo llegar a una mejor comprensión, como si de un matrimonio se tratara, del papel del otro?
Los editores culpamos a los diseñadores de que no leen y que no les interesa el texto más que como la mancha esa que hay que acomodar junto a unas imágenes que deben lucir lo mejor posible (corregidas, con buena resolución, etc.). Cuando un trozo de texto queda fuera, pues ni modo, que venga el editor a acomodar (y tienen razón).
Los diseñadores nos echan en cara que no les damos el texto completo de una vez y para siempre, y que a veces deseamos poner textos y fotos en un espacio no apto para ello. Nos echan en cara los tiempos de entrega porque luego los andamos presionando que nos tengan todo a tiempo cuando no hemos entregado el material completo o debidamente ordenado (y tienen razón).
Pero creo que en la mesa de esta pareja que está discutiendo, tratando de ponerse de acuerdo, hay una carta común interesante.
Hay un tema concreto que reúne el asunto de la menor o mayor legibilidad con el asunto del diseño. Este tema de bisutería editorial es la tipografía, ingrediente que pone en juego lo mejor de dos mundos. Nada mejor que ambos, diseñador y editor, se muevan en la mesa del diseño editorial, y que ambos, más el diseñador, tenga un amplio conocimiento del mundo de la tipografía.
Un editor siempre agradecerá, que el diseñador sepa hacer un descolgado del andamio de la Helvética para los titulares, y se reúna con nosotros en el interletrado, interlineado y los remates. Se agradecerá que se meta un poco a los pasillos de las fuentes humanistas a ver si hay algo interesante que traer, o quiera pisar en calcetines para traer algo más geométrico para los sumarios.
Recientemente me acabo de encontrar con un artículo que toca el tema de la selección tipográfica. Lo escribió Mariana López González (@MarianaLogon), quien estudia en la Ibero en Puebla y tiene tres años de trayectoria en estos terrenos. El texto se titula

Ensayo Helvética¿La selección tipográfica debe tener relación con el contenido del texto?
Se puede decir ‘te amo’ en Helvetica, y se puede decir en Helvetica Extra Light si se quiere ser elegante, o se puede decir en Extra Bold si es muy intenso y apasionado, y podría funcionar. También se puede decir ‘te odio’».1 Massimo Vignelli

Después de ver el documental de Gary Hustwit, Helvética, algo llamó mi atención. Un concepto de la tipografía en el que hay desacuerdos entre diseñadores. Todos saben que la tipografía debe expresar algo, pero es en «el cómo» y «el qué», donde surgen ideas contrarias. Massimo Vignelli parece insinuar que puedes decir cualquier cosa con Helvética y, por el contrario, David Carson cree que hay cosas que Helvética no puede decir. Para poder saber quién de los dos tiene razón (si es que solo uno de los dos la tiene) debemos primero definir si la tipografía debe ser expresiva en sí misma, o si la expresión debe darla el contexto. Conviene hacer un análisis sobre la historia de Helvética y su evolución para encontrar una respuesta.

En 1956, Edouard Hoffmann de la Fundidora Haas, encargó a Max Miedinger el diseño de una nueva tipografía sans serif que fuera neutra, legible y clara. Esta tipografía debía ser un rediseño de Akzidenz Grotesk. Para no hacer el cuento largo, la tipografía Neue Haas Grotesk nació en 1957. Luego se cambió el nombre por Helvética (proveniente de Helvetia, nombre latín para Suiza) para comercializarla. Pero ese no es el dato que quiero resaltar. Lo importante de la historia son las características que se buscaban en la tipografía; la legibilidad es un punto que siempre se ha buscado, pero además debía ser neutra. Una tipografía que no tuviera connotaciones en sus trazos, que no tuviera ideas implícitas ni mensajes ya inscritos en ella. Una tipografía para todos. Limpia, clara, ordenada. Helvética fue muy bien recibida; por el punto de la historia en que nació, por la estética de la época, etc. Pueden argumentarse muchas cosas, pero funcionaba. Su claridad y limpieza convenció a diseñadores de todo el mundo.

En los noventas llega David Carson con su «tipografía experimental» y da pie a la «Tipografía grunge». Este movimiento da un giro completo a los conceptos que se tenían sobre tipografía. Un enfoque totalmente diferente en el que la tipografía es expresiva por sí sola. Las letras se cortan, se deforman y se crean composiciones con ellas de tal manera que lo más importante es la expresión, más que la claridad. Y si bien los diseñadores de más experiencia no aprobaron este movimiento, los diseñadores más jóvenes lo aceptaron porque rompía con las reglas que conocían sobre tipografía: claridad, legibilidad, retículas, etc. Así como la Helvética nació de un deseo de romper con lo que se conocía, ahora era reemplazada por la misma razón. Pero, como se ve en el documental, una vez «superado» el movimiento grunge, los diseñadores desearon regresar al orden que se había perdido y reencontrarse con los tipógrafos tradicionales como Bodoni, Garamond, Manuzio, Baskerville, etc.

Al analizar mi trabajo de diseño, me doy cuenta de que está más bien influenciado por la etapa post-grunge, que recupera el orden, incluso por la tendencia del minimalismo. Me gustan los diseños limpios y claros. Quizás por eso me gusta la Helvética, la limpieza y casi perfección de sus líneas. Pero aunque esa sea mi forma de diseñar, no puedo decir que estoy cien por ciento de acuerdo con Vignelli cuando dice que una palabra debe expresar lo que dice la palabra, más no la tipografía. O con Wim Crowel que también está en desacuerdo con diseñar con muchas tipografías diferentes. Sobre este tema Vignelli dice: «No es que no crea en la tipografía, es que no creo que haya muchas tipografías buenas».

En su Diccionario Crítico de Diseño, Juan Guillermo Tejeda aborda este tema: «¿Hay una sobrecarga de tipografías, una Babel de textos?». Habla de Rudy VanDerlans, parte de un grupo que se dedica a la tipografía digital. VanDerlans piensa que seguir diseñando tipos es innecesario e incluso crea ruido. Parece entonces estar de acuerdo con los diseñadores que mencioné anteriormente, cuya idea es que sólo se debe trabajar con unas cuantas tipografías, y más es redundante. En el documental de Helvética se habla de la costumbre de usar muchas tipografías dependiendo de cada caso como una característica de los diseñadores jóvenes.

Pero no todos los diseñadores entrevistados piensan así. Mencioné ya a David Carson con el caso de la tipografía grunge, pero hay más diseñadores que tampoco consideran oportuno usar pocas tipografías. Stefan Sagmeister, con un punto de vista más radical, hace la comparación entre un diseñador y un escritor: el diseñador que sólo utiliza una cantidad limitada de tipografías es como un escritor que solo escribe con un número limitado de temas. Se pregunta por qué teniendo un mundo de diferentes tipografías que escoger, solo trabajarías con unas cuantas.2

Tantas opiniones diferentes me impulsaron a buscar la mía. Tal vez no hay una respuesta correcta, o ambas posturas son correctas. Si nos apegamos a la definición de tipografía, las letras hechas a mano quedarían fuera. Sin embargo, hoy en día con la revolución digital, esa definición ha cambiado. Porque la tipografía está al alcance de todos, y no solo puede cualquier usuario acceder a diferentes tipos, sino que también puede modficiar sus características, como grosor, familia, tamaño, interlínea, etc. Tejeda lo llama una «alfabetización tipográfica universal». Si la tipografía ya es universal, entonces por definición debe ser diversa.

Para resolver la pregunta que planteé al inicio, vuelvo a citar a Tejeda:

«El diseño de letras, finalmente, se alimenta de la necesidad de devolverle al texto escrito la vivacidad del habla».

La vivacidad del habla, eso es lo que se busca, y estoy de acuerdo con ese planteamiento. Entonces la tipografía que se use debe de ir relacionada con el tipo de habla que se va a traducir: un logotipo, un libro, una portada de CD. Todos estos productos de diseño tienen diferentes entonaciones, por decirlo de alguna manera. Un profesor, un amigo, un padre, todos hablan diferente. Así, los productos de diseño deben de hablar diferente. El mundo no sería igual sin los alocados diseños de Carson, pero tampoco lo sería sin los ordenados diseños de Crowel. Todos los diseñadores tienen parte de razón, y esos desacuerdos, esos puntos de vista opuestos, son los que convierten al diseño en una disciplina que visualmente da resultados muy ricos. La tipografía es parte del diseño, ¿por qué entonces no nos sabría igual de rico? Solamente es cuestión de descubrir qué tipo de sabores nos gustan para saber si vamos a trabajar con Garamond, Helvética Regular, con Futura Condensed Extra Bold, o nuestra propia caligrafía.


1.Cita original en inglés: «You can say ‘I love you’ in Helvetica, and you can say it in Helvetica Extra Light, if you want to be fancy, or you can say it in extra bold if it’s really intense and passionate, and it might work. You can also say ‘I hate you’».
2.Sagmeister trabaja también con letras trazadas a mano, y en ocasiones para el mundo de la música, en portadas de discos.

Los diseñadores

Como editor, mi vida laboral tiene el destino manifiesto de hacer mancuena con diseñadores. En los últimos años me ha tocado convivir y contrabajar al lado de estos oficiantes del buen gusto visual. Ellos me han enseñado mucho.
Primero en una revista del Congreso por dos números, y después en Conarte por unos cincuenta números, me tocó conocer y de inmediato hacer pareja con Martín. Luego nos hicimos cuates, pero en los primeros años me tocó lidiar con su mutismo, con su aparente indiferencia ante el mundo exterior y con su humor. Nos quedábamos hasta la madrugada cuando era necesario, revisábamos las pruebas en la imprenta, la calidad de la impresión, diálogos mínimos.
Juntos hicimos medio centenar de números de 64 páginas cada quincena. Más tarde me fui al periódico, ahí fueron tres páginas diarias durante casi dos años, más un suplemento diario adicional con esto del Fórum de las Culturas. El diseñador no tenía tiempo de decir pío, mucho menos de quejarse.
Para el Urbanario también trabajo con una diseñadora, y en La huella del coyote lo mismo. (El trato con el diseñador es un capítulo aparte)
Alguna vez tomé un curso de diseño editorial, por ahí otro de corrección de estilo y en otro tiempo uno de periodismo digital. Con esto quiero decir que he intentado revisar mi trabajo tratar de mejorarlo.
Pero volvamos con los diseñadores.
En otro momento ya he comentado que la gran mayoría de los diseñadores editoriales provienen del campo del diseño gráfico. Tal vez sea la rama más cercana que hay, pues se manejan casi las mismas herramientas (excepto el fundamental Indesign que pocos diseñadores gráficos conocen bien), pero con el tiempo las diferencias entre ambos tipos de diseñadores me parecen cada vez más grandes.
En principio, los DG tiene su base en la cultura visual y publicitaria, esa que atiende a proporciones, colores, equilibrio, mensaje, y que le apuesta a un único impacto eficaz. Los DE, por otra parte, deben o deberían tener sólidas bases en una cultura de la letra impresa. No encuentro otro modo de encuadrar el trabajo de aquellos que cuyo objetivo es armar libros, periódicos y revistas (no sólo carteles). Es elemental que estén familiarizados con estos tres objetos.
Por desgracia, según he visto de cerca, los diseñadores (gráficos) y buena parte de una instancia empleadora tienen la creencia de que el diseño editorial lo puede realizar sin mayores problemas un diseñador gráfico. El problema es que sí hay problema.
Estoy acostumbrado a que la chamba sale o sale, no importa cuántas horas continuas hay que trabajar. Ese es un problema mío, porque no en todos lugares piensan así. El asunto es que si hay que quedarse toda la noche, o si hay que elaborar una muy buena coartada, en ambos casos el diseñador tiene que ser tu sombra, debe haber una coordinación absoluta, casi telepática (exagero)
Sin embargo, cuántas veces mi diseñador y yo pensábamos lo mismo al escuchar el timbre del teléfono, o cuántas veces uno entendió perfectamente cómo iba a estar la jugada con sólo escuchar el tono de voz del otro al teléfono.
Dios: danos muchos diseñadores editoriales. Dios: danos muchos y muy buenos diseñadores editoriales, que tu santo reino de la letra impresa necesita más de estos que amen y veneren con mucha devoción al menos al santo de su familia tipográfica, y tengan el placer de posar su vista, Dios por tu merced, en un libro, por favor Señor nuestro, bien diseñado. Te lo pedimos por tu santo nombre, amén.

viernes, 20 de mayo de 2011

A las patadas con el diseño

(Para mi mujer, quien es una experta diseñadora y que además hoy cumple años)

No conviene. Aprendamos de los principios de esa disciplina paracientífica, y para algunos práctica religiosa, que es el diseño. Aprendamos de los diseñadores y llevemos la fiesta en unidad, balance, ritmo y armonía, que son los principios que rigen esa labor.
Si tienes la fortuna de tener a una diseñadora en tu casa, a quien además amas, debes ser cuidadoso con su diseño. Si en tu chamba te toca convivir con un diseñador, atiende con igual cuidado el detalle y la comunicación que tengas con él o ella.
Sugerencia no. 1. UBRE, la palabra clave es UBRE, no la digas en voz alta, sólo tráela a tu mente cuando veas el trabajo de un diseñador: Unidad, balance, ritmo y énfasis.
Sugerencia no.2. Trata de ser considerado con tu diseñador, dale la información con la anticipación y las buenas maneras de tu educación, y si de antemano sabes que no se va a quedar a trabajar hasta las tres de la mañana, porque no se va a quedar a trabajar hasta las tres de la mañana, no esperes milagros. Hasta Jesús se tomó tres días para resucitar.
Sugerencia no. 3. Si el diseñador es tu empleado, dale todo lo necesario para que haga su labor, buena compu, el CS5 reglamentario, el espacio adecuado. Si es una diseñadora con hijos pregúntale con regularidad cómo están ellos y dale permiso de salir cuando tenga que ir a ver un asunto con su chamaco a la escuela. Si se trata de un vato soltero, exígele en la chamba las perlas de la virgen, pero apenas se salga ofrécele la virgen de las perlas; es decir, trátalo muy bien y ponte guapo con las chelas de vez en cuando. Si está recién casado hazle saber a la esposa que te importa el hecho de que su marido ya esté casado. Está de más decir que el señor diseñador estará teniendo muy pocas horas de sueño, y eso no nos conviene a nadie.
Sugerencia no. 4 Un buen diseñador editorial es tan valioso como un buen editor. Hagamos lo posible por capacitarnos constantemente en nuestra área tomando cursos e informándonos. El que pinte casas, que vea muchas casas; el que haga revistas, que vea muchas revistas.
Sugerencia no. 5. Diseñadores gráficos hay muchos, y muy buenos, de todos los precios y gustos. Diseñadores editoriales hay muy pocos, y por lo mismo a veces te querrán cobrar como un científico francés contratado por la NASA. Si quieres contratar a un diseñador para que te haga una revista o libro, págale lo que te pida porque su labor es dignísima, pero considera lo siguiente:
Sus estudios no lo son todo. No es lo mismo uno que estudió Diseño y que cursó con 100 una materia de un semestre, que el que empezó cuando el diseño se hacía a mano y ha tenido que actualizarse con su propio método y medios todos estos años. La experiencia no se estudia, pero se paga caro.
Si el diseñador en cuestión ha diseñado carteles, logos y anuncios por años, pero nunca una revista de más de ocho páginas, ojo. Pregúntale si maneja el CS6 (que aún no sale al mercado) y no me reclames por no haberte advertido.
Si en la primera entrevista te habla de Algarabía, efectivamente es un diseñador, pero además un diseñador con entusiasmo por el diseño... pero sólo por el diseño.
Si te habla de tendencias como Bauhaus, Art déco y Expresionismo, estás frente a un conocedor del arte, incluso un artista en pleno y con toda seguridad un amante del cine, pero ¿y el diseño editorial?
Si, en cambio, el interfecto te puede hablar sobre el trabajo de Vicente Rojo y lo que significa para él el diseño editorial, especialmente la tipografía; si te puede decir quién es Alberto Ruy Sánchez y qué pitos toca en el mundo de imprimir papel; si te puede mencionar uno que considere error de diseño editorial (uno solo) que encuentre en Letras libres; si le preguntas por qué se les llama bajas y altas a las mayúsculas y minúsculas, si sabe quién es el editor de Artes de México y si sabe en cuántos puntos se divide un cícero, entonces, entonces, ojo con el dato, seguramente estás frente a un maestro en el trabajo editorial. Si lo ves, dile que se comunique para que nos dé unos cursos por este lado. Porfas.