martes, 25 de enero de 2011
Patria
lunes, 24 de enero de 2011
Se van en pares
domingo, 23 de enero de 2011
Comprender
jueves, 20 de enero de 2011
Conócete a ti mismo
miércoles, 19 de enero de 2011
Apresurarse despacio
Más que estar, quería estar yendo hacia ella continuamente, como las olas que no se cansan de repasar sus límites para ver si llegan más lejos cada vez.
**
Una alfombra de arena dura y mojada cubría la orilla. Tú dormías en la misma ciudad, en tu cama, pero yo no lo sabía. Sabía, en cambio, que no me iría de esa ciudad hasta no saber que más que una pasión, había llegado por encontrarme con tus labios, no sólo para comprobar el deseo, sino para seguir yendo, por mucho tiempo, hacia tu boca.
Urbanario en el Metro
Aún no entiendo la cosquillita de salir a ofrecerla, además del beneficio económico, claro.
Sé que todo esto me servirá para después.
martes, 18 de enero de 2011
Hombres en la no búsqueda del amor 2
Los hombres, en cambio, parecemos pensar: "Es padre sentirse amados, pero es mejor sentirse admirados y reconocidos".
Entender esto de ida y vuelta pienso que ayuda mucho a comprender mejor a nuestra pareja.
Muchas veces las mujeres dan sexo, esperando amor, pero parece que nosotros no adivinamos las cosas en esos términos: Somos concretos y la nalga siempre será la nalga.
También es común que entreguemos muchas cosas en una relación: tiempo, dinero y esfuerzo. Pero no amor. Y ahí se queda esperando la otra y nosotros creyendo que damos algo fundamental para la relación, pero no es así. Nos guste o no, no es así, lo que demos, no les llega porque faltará ese ingrediente, para nosotros muchas veces abstracto, que es el amor.
No somos iguales, y las mujeres necesitan sentirse amadas, ya luego el resto de las cosas.
Pues hay diferencias. Una mujer que se siente amada se siente plena, reconocida, envuelta en una nube invisible de cariño, de aprecio, de respeto.
Un hombre que se siente reconocido se siente más pleno, sabe que lo eligieron por ciertas características individuales, específicas, singulares que otros, por desgracia, no tienen. ("Lástima que otros no tengan lo que yo, porque mi mujer aprecia y reconoce esto que yo tengo"). Un hombre que se siente así puede ir a cualquier lucha; sabe que está acompañado por esa mujer que lo distingue por sus atributos.
Sí, suena raro. A las mujeres les podrá sonar un orgullo animal, cavernario, atávico. Pero veo que es realidad. Lo he platicado con amigos hombres y hemos estado de acuerdo. No es algo absurdo.
Como tampoco es algo absurdo que las mujeres estén pendientes de que nos comprometamos más en una relación de amor, que demostremos con hechos (no sólo con palabras) que amamos desde el fondo y sin temor.
Esto a veces tampoco es muy sencillo. Primero porque muchos hombres no sabemos dar amor, y segundo, porque amar es una entrega muy temeraria que nos exige firmar un cheque en blanco y en confianza, tirarnos en paracaídas a sabiendas que se va a abrir no cuando queramos, sino en el momento más incierto (pérdida del control), aventarnos a una alberca sin agua que seguramente se va a llenar antes de llegar nosotros.
Yo me quedaría con esto (mujeres, no se escandalicen mucho que es más bien un tip): Nos hace más peso el reconocimiento y la admiración (si gustan, producto del amor) de nuestra mujer que nos acompaña, que convencernos de que vivimos una relación en la que "somos amados" .
sábado, 15 de enero de 2011
Hombres en la no búsqueda del amor
Esta idea tiene su parte cursi y ridícula si se quiere, pero a excepción de algunas viudas o divorciadas que yo considero sabias y quienes se la pasan disfrutando muy bien la vida solas (con amigos, viajando, haciendo lo que les gusta), el resto de las mujeres son capaces de recomponerse de sus pedazos, e incluso volver a entregarse a una relación con todo, sin mirar atrás, y con la convicción de que ahora les irá bien. Optimismo kamikase diría yo.
Hoy se me estaba ocurriendo que he visto a hombres que nos pasa un poco diferente.
De jóvenes nos casamos, tomamos esas decisiones, nos involucramos, pero si algo no resulta después de varios intentos, con el tiempo esto de encontrar una pareja se nos va quitando. Quiero decir que se nos va quitando la parte romántica. Por lo general nos quedamos con lo que tenemos o con lo que nos cae por comodidad, porque divorciarse es engorroso y porque finalmente "vale más mala conocida por buena por conocer". O porque nos resulta muy caro, emocional, económica o moralmente hablando y al final de cuentas, si la pareja está igual o más enferma que nosotros, nos aceptará de vuelta luego de un rato de reclusión en nuestra cueva (aunque en esa cueva la pasemos un buen rato con otra mujer).
Nuestra relación de pareja se traduce en llevárnosla lo más tranquilo posible con alguien que nos acompañe, nos escuche, nos tolere y a cambio de eso nosotros mantenemos la casa, pagamos los recibos y no hacemos mucho pancho en el espacio doméstico, que virtualmente es territorio de la esposa o pareja.
¿Y el amor?
*
Ayer platicaba con un cuate con el que a veces me reúno. Él y otros en torno a unas cervezas. Tiene cincuenta y pocos años, una par de hijos, un nieto, un trabajo estable. Hace tiempo me contó que debe pagar una pensión, una lanita, la verdad, a una mujer que tuvo y con quien procreó un par de hijos estando casado. Al parecer su esposa lo sabe, o medio lo sabe, no, seguramente sabe todo. Él se dedica a trabajar y a repartir el dinero en su casa y en la pensión que da. En su momento, hace años, tuvo hasta cuatro ingresos y según dice, se sentía muy chingón, él firmaba y las podía y podía responder. Hoy su "territorio" es beber con sus amigos al salir de la chamba, practicar un deporte en el barrio y escribir y publicar. Con esto yo pensé que esta vida ya está concluida, definida, sin nada más que arreglar ni resolver. Una cheves y el resto cumplir con nuestras obligaciones. Punto.
*
Volviendo a esto de la edad, creo que a muchos hombres, con los años, nos va dando hueva volver a iniciar relaciones. He sabido de la advertencia de aquella mujer mayor que le señala a una joven que los divorciados "son muy mañosos", pero yo pienso que las divorciadas inteligentes han aprendido muchas cosas importantes de las relaciones. Creo que sin discutir la honestidad de muchos hombres, que desean tener en ocasiones a más de una mujer simultáneamente, pienso que hay algo de razón en esas palabras de Alberto Ruy Sánchez en su novela, En los labios del agua (p. 20): "Yo estaría explorando un mundo de fantasmas masculinos, siempre temerosos del vacío".
*
Una cosa es cierta, en asuntos del corazón y en general las emociones, las mujeres nos llevan mucha ventaja, si no nos interesa hablar del amor y de las emociones, al menos deberíamos saber que en esto no tenemos mucha experiencia. Un güey a los 16 años, aunque no tenga licencia de conducir sabe con sólo verlo, que un vehículo pude ser de cuatro, seis u ocho cilindros. Una mujer a los 16 suele estar capacitada para hablar en términos de qué tan seria es una relación, propia o ajena. Y si no está segura acostumbran comentarlo. Esto es un conocimiento grupal. Los hombres rara vez hablamos de esto. Hablamos de sexo, sí, pero en proporciones medibles de minutos, horas, centímetros, meses, veces, cantidad de orgasmos. Pero estamos como incapacitados para las cuestiones cualitativas: qué tan buena es mi relación, por ejemplo.
*
Urbanari
Lo que sé es que pasarán meses antes de que los frutos de este trabajo les puede llegar a mis hijos en forma material. En 30 días, la perspectiva que tengo ahora de Urbanario será muy otra, de eso estoy seguro.
jueves, 13 de enero de 2011
Anoche, presentación de Urbanario de enero
Presentación de Urbanario de enero con la participación musical de Turnera difussa, además la lectura del actor Sergio Quiñones leyendo textos de Ana Ma. Gutiérrez, de Margarito Cuéllar y propios, una intervención telefónica de Diego Enrique Osorno y Jorge Ramón Sainz, en el café Kúndul. Presentador: Gerardo Ortega.
viernes, 7 de enero de 2011
¿Y a ti, te gusta leer?
Sobre ser amados
Creo que, a diferencia de muchas mujeres, los hombres no buscamos como primera prioridad en una relación de pareja ser amados, sino ser acompañados a donde vamos, con muchas de las cosas que ello implica.
martes, 4 de enero de 2011
Mi USB y unas veladoras
Me fumaría un cigarro con Sócrates y en 30 minutos estaría el asunto ya bien sabroso. ¿Qué me preguntaría? Sí, sé qué me preguntaría. Cabrón hijodelachingada.
Freud, no menos contundente pero también más serio, tampoco me daría mayor opinión, pero una sola de sus preguntas ayudaría.
Y no, no estoy leyendo ni a Sócrates, ni el Tao, ni a Nietsche, ni a Sherlock Holmes; estoy leyendo un licuado de dieta con ideas de todos ellos: leo La filosofía de House. Todos mienten, de William Irwin y Henry Jacoby.
No esperé que mi vida se volviera así de interesante en pocas semanas.
lunes, 3 de enero de 2011
En el planeta de los vínculos
jueves, 30 de diciembre de 2010
Metido en las venas
martes, 28 de diciembre de 2010
Confianza
lunes, 27 de diciembre de 2010
Pregunta técnica.
jueves, 16 de diciembre de 2010
La cultura no debe ser negocio
martes, 14 de diciembre de 2010
Hace un mes Urbanario era un sueño
Agradecimientos muy especiales:
Héctor Leal, José Luis Martínez Canizález, Margarito Cuéllar, Adrián Ruiz, Ángela Ortega Navarro, Odvidio Reyna, María Belmonte, Ángela Ortega Ortega, Luciano Campos Garza, Elia Martínez-Rodarte, Julio César González, Andrés Mendoza, Rebeca Gómez Andrés, Armando Alanís Pulido, Ricardo Ovalle, Aarón Aguirre, Jaime Villarreal, David Saúl Coronado, Gerardo Ortega Magaña, Carlos Guzmán, Antonio Ortega Magaña, José Luis Berlanga. Y claro, los 10 autores que conforman este número: Alfonso Álvarez, Claudia Solano, Eduardo González, Iván Rubio, Montserrat Esquivel, Jehú Josué Coronado López, La Maga, Luis Mario Baeza, Ricardo Ovalle García y Romualdo Gallegos. Y especialmente a mi Carmen: ella me inspira y me anima para hacer esto posible.