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domingo, 7 de septiembre de 2014

Mujeres y proyecto familia

Algunos cuantos de nosotros los hombres lejanamente sospechamos que hay algo de indebido en calificar a las mujeres por su aspecto físico; a otros nos sale del alma y nada nos detiene. Lo que pasa es que no hemos aprendido a dejar ese aspecto en un segundo plano del todo, especialmente en una cultura que reafirma la parte visible de la mujer en función de su aspecto estético, de su juventud. Esto, en términos muy básicos, corresponde al atavismo de tener acceso a una mujer joven, sana y muy atractiva con el fin de procrear.

No, no hemos aprendido a ver del todo esos otros aspectos; especialmente de aquellas mujeres cuya tarjeta de presentación es un escote pronunciado, sus provocativas nalgas o su expresión de sensualidad.

Lo sabemos todos: cada mujer sabe exactamente sabe cuáles son sus puntos fuertes y débiles, incluso sabe cómo disimular al máximo estos últimos.

He visto cómo, creo que se trata de otro atavismo, que en cuanto son madres su atención deja de centrarse en sí y se convierten en la Virgen María dentro de una pintura del Nacimiento de Jesús. Es decir, en una pieza dentro del entorno familiar del cual ellas son el elemento nutricio. La sensualidad queda de lado, al menos mientras llegan a mitad de la cuarentena.

El "proyecto familia" es un circuito integrado incluido en el software cultural femenino, pero que en las últimas décadas muchos de nosotros los hombres hemos ido desarrollando, orillados o a regañadientes.

La masculinidad está en crisis y aún no tenemos repuesta porque nos toca decidir, hacernos cargo, situación que no viven las personas que ya saben lo-que-tienen-que-hacer, no porque lo hayan decidido de manera plenamente consiente, sino porque es el rol que se espera de ellas. 
El proyecto familia es quizá el más claro. Aún y cuando es sea uno que se deja de lado, pues se está dejando de lado igualmente algo que se tiene claro.



jueves, 16 de agosto de 2012

Cuando los padres se van

Desde que era pequeño he escuchado eso de que a los hijos hay que disfrutarlos de pequeños porque cuando crecer, y crecen muy rápido, terminan por irse.
De acuerdo al nivel de preparación y de salud de los padres, especialmente de ella, los padres pueden pueden "soltar" a los hijos con relativa facilidad o no.
En mi caso y en mi casa mi jefa ha sido muy suelta con eso. Mi hermana Ángela ha vivido ya casi la mitad de su vida no sólo fuera de la casa familiar, sino fuera de la ciudad natal. Por mi cuenta me fui un par de años al DF muy lejos de donde nací y crecí.
Otras mamás, en cambio, tienen bien repasado el numerito de, primero inmolarse en favor de sus hijos para después, cuando ya crecieron, recordarles la factura moral y de paso tener quién se haga cargo de ellas porque ella no estuvo en condiciones quizá nunca en la vida lo estuvo, ni lo estará, como dijo don Teofilito–   de  asumir su vida como propia.
Total que los hijos crecen y se van. Mi dos hijos cuyas edades sumadas dan 25 años, están cerca de hacer su vida aparte. El mayor empezará en unos meses a salir con amigos y amigas y yo me pongo a temblar.
Sabemos que los hijos se van, uno cuando fue hijo también se fue, pero lo que no había visto es que los padres se fueran.
No me refiero a que fallezcan, sino a que hagan su vida aparte.
Si los hijos enseñan a los padres, los padres nunca dejan de enseñar a los hijos. estoy pensando en mi jefa muy cerca de cumplir 69 primaveras, que actúa como piensa. Vamos, no tiene un blog como éste ni una cuenta de Facebook para contarle al mundo que vive como piensa, y que está haciendo yoga y que le gusta la música y salir con amigos ni nada de eso. Simplemente lo hace.
La penúltima vez que supe de ella me contó que le habían regalado un chongo rojo, y para no desentonar se había pintado todo el pelo de ese mismo color. Primer síntoma: que lo que piense la demás gente le viene valiendo reverenda madre, exactamente como debería ser.
La última vez que supe de ella fue por medio de mi hermana Ángela que vive en Berlín quien me dijo que mi mamá le había tomado la llamada, "pero que estaba cenando", y se le oía muy contenta porque estaba haciendo un trayecto entre Milán y Venecia, en Italia y dijo que las fotos son nada comparado con estar ahí.

Creo que la hemos perdido para siempre.

A esto me refiero cuando digo cuando los padres se van.

martes, 19 de enero de 2010

Varonadas

la costumbre tan extendida, y sobre todo tan arraigada, de cosas tan aparentemente simples*, pero a la larga fundamentales, dejarlas en manos de las mujeres... y nosotros despreocuparnos hasta nuevo aviso...

(*Domésticas, mantenimiento del entorno, vínculos emocionales en general y la crianza de los hijos).