El único videojuego que adoro es el Pac-Man en un Atari 2600 comprado en el Peny Riel en 1984. El Atarí no era para mí, sino que acompañé a comprarlo.
Desde entonces soy el niño que busca el Pac-Man en las pantallas, espío en las modernas consolas de los adolescentes, pero veo con tristeza que nadie lo tiene, es más, si alguien tiene en mente regalarme un "joystick", lo tomaré como un símbolo de su profundo cariño hacia este servidor.
Gracias, hermanos.
miércoles, 22 de abril de 2015
Los otros políticos poco generosos
La noche del pasado jueves 16 de abril se quitó la vida el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Baja California, Marco Antonio López Magaña. Acababa de llegar a su casa luego de un evento encabezado por Enrique Peña Nieto en el puerto de San Felipe, en Mexicali. El titular del Poder Judicial en este estado se colgó con una cuerda. Un hecho lamentable. Triste. Lamentable en él, no en otros. En un nutrido grupo de funcionarios de los tres niveles de gobierno esa misma decisión habría sido un acto de filantropía, de generosidad a manos llenas y de un profundo amor por México. Digno de un aplauso de pie.
No fue este el caso.
No fue este el caso.
martes, 21 de abril de 2015
Sin rastro del nosotros
Seguimos yendo al súper, pero siempre de malas. Sólo nos falta entrar con dos carritos. Nos pone de mal humor ir al súper juntos, pero de vez en cuando lo hacemos. En silencio; hablamos lo indispensable. Y lo poco que decimos provoca una discusión sorda, amarga, sin sentido, hasta que la boca sabe a bilis. Luego pasan 15 minutos en completo silencio y alguien, tú o yo, da lo mismo, hace un comentario del tipo
―Jorge e Imelda regresaron.
―No: siguen separados.
―Ah, yo creía que…
―…no, sólo van juntos a reuniones como esta de ayer. Los niños, tú sabes…
―Jajajaja.
―¿De qué te ríes?
―Deben pensar lo mismo de nosotros.
―Jajajaja.
En las reuniones –piñatas de los hijos de nuestros amigos, bodas de nuestros amigos– nuestros pequeños no se quieren ir. Tú y yo hablamos como dos viejos. Nos reímos, aprovechamos para contarnos los últimos chismes: de la política, de la cultura local, de mi tío que está enfermo, de las becas de los escritores, de las tranzas de algunos funcionarios, de quién está esperando bebé.
Nos reímos con sorna de los nuevos matrimonios, aunque en el fondo envidiamos la ilusión que hace mucho perdimos. “Tendríamos 15 años de casados”, te digo. “Después de todo eres buen tipo”, me contestas.
Nos sonreímos con tristeza. No sé cómo es eso, pero sonreímos con cierta tristeza en el fondo, no por que nos queramos, sino porque ya no nos queremos ni queremos estar juntos.
Nos decimos: “Cuando tengas tu pareja esto, cuando tengas tu mujer lo otro”. O: “¿No te ha llamado fulano de tal?, se me hace que anda tras de ti. Es un buen partido: hazle caso”. “¿No volviste a ver a fulana, era una buena mujer, creo que se hubiera llevado bien con los niños, en cambio tal otra…”.
Los que no vienen del matadero, apenas van llegando a él, pero no lo saben. Otros siguen en él, pero les gusta revolcarse en el lodo.
Estamos cada vez más viejos, o los hijos más grandes, como se quiera. Yo me quedo parado en el puente Zaragoza viendo pasar las aguas negras. Escupo al vacío. Y todo tarda tres segundos y medio en llegar.
lunes, 20 de abril de 2015
Apología del cassette
"Yo soy yo y mi circunstancia",
José Ortega y Gasset.
Gerardo Ortega y Cassette.
domingo, 19 de abril de 2015
Del celular al Whatsapp
El celular está cayendo en desuso. Lo he comprobado viendo que cuatro de cada cinco llamadas que intento hacer, no contestan o me mandan a buzón. También corroboro que tres de cinco veces en promedio en que escucho un celular, su dueño lo ha dejado "olvidado". Creo que el celular está en desuso. Anoche un amigo me recomendó mejor usar el llamado Whatsaap.
Cachorros
El lobo olfatea a sus cachorros, los lame, les da besitos, los cubre con su cuerpo, les acerca el alimento, escucha sus ronroneos aunque mire a lo lejos o piense en el clima que se avecina en la sierra.
jueves, 16 de abril de 2015
Agnosticismo bailable
Una cosa es que en mí abunde la ignorancia y el miedo, y otra muy distinta es que me sienta seguro bajo el amparo de un edificio construido con los cimientos de la ignorancia y del miedo. Yo me siento más cómodo rodeado de personas coherentes y agradecidas con la vida y que entiendan la enorme importancia que tiene bailar cumbia.
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martes, 14 de abril de 2015
Abstemio
No es que me haya vuelto abstemio nomás porque sí, sino que quiero demostrar algo imposible, que se puede soportar sobrio la realidad política y social de mi país.
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domingo, 12 de abril de 2015
¿Perdón chino?
A raíz de la clausura del restaurante Lo Yen City en el
bulevar Fundadores en la ciudad de Tijuana vuelve a la discusión el origen de
ciertos alimentos que se ofrecen en los restaurantes, especialmente los de
comida china, tan populares en todo el estado.
Las redes sociales y las charlas de café se han dado vuelo,
entre la broma, la desconfianza y la final aceptación, pues después de todo son
contadísimas las personas que pueden reconocer que nunca han probado ningún
platillo en estos orientales establecimientos.
El negocio de comida china citado fue clausurado y la mala
fama salpicó a sus pares de toda la entidad; las repercusiones económicas no se
hicieron esperar.
Y no se trata de defender a quien cometió una falta, sino
resaltar la actitud del transgresor ante su error, pues lo más común, sin
aludir a nacionalidades, es que reine el silencio cínico, cuando no el
consabido soborno que endereza voluntades.
¿Una disculpa pública? Al parecer no tiene mucho sentido.
Pues precisamente un perdón fue lo que pidieron organizaciones de la comunidad
china en Tijuana la mañana del jueves 9.
Muchos dirán que cuando está de por medio el futuro del
negocio, cualquier acción desesperada es posible, que vale más la vergüenza que
la bancarrota. Tal vez.
Pero más allá, o quizá además de la preocupación por sus
negocios, hay en esa actitud algo de nobleza y dignidad, algo que pocos
esperaban. En ese acto hay un mensaje de respeto que en estos días no abunda.
“Este suceso contradice tanto a la cultura china como a la
mexicana, y por ende ha causado repercusiones negativas en la sociedad
mexicana. Por todo esto, expresamos nuestro profundo lamento con sinceridad.
(…) Esperemos que el amable público tijuanense les darán una oportunidad para
corregir sus errores”, fue parte del mensaje entregado por representantes de
tres organizaciones chinas en la cuidad fronteriza.
Entre tanta broma, una mensaje de arrepentimiento público
mueve a la reflexión.
Impavidez ciudadana
Estamos en año electoral, no por la grande, pero año
electoral al fin. Los partidos se entrenaron, lanzaron a la arena a sus mejores
cartas, otros vuelven con otro color y las mismas promesas. Este año el
Instituto Nacional Electoral destinará 18 mil 572 millones de pesos para
organizar y vigilar los comicios, en coordinación con las entidades electorales
de cada estado en que se celebrarán elecciones.
De esta cantidad, los partidos recibirán 5 mil 355 millones
de pesos, repartidos según cálculos establecidos y aceptados.
Las elecciones son caras, sin duda, el dinero público debe
estar siempre encaminado al bien común, en este caso al fortalecimiento de la
democracia, que si bien tiene sus bemoles, es cada vez más expedita y
transparente.
Otra de las mejoras del sistema electoral es el modo de
sancionar a aquellos partidos que rebasen los gastos de campaña, como se
mencionó recientemente en este mismo espacio.
Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos del INE, los
partidos no han recuperado del todo la credibilidad y los ciudadanos caemos en
la abulia, en la desgana, en la indiferencia ante el proceso.
El próximo 2 de junio se cumplirán 26 años de que un partido
de oposición obtuviera el triunfo en las urnas para gobernar un estado, el
nuestro, y tal parece que esa alternancia, desde entonces más común cada vez,
fue un hecho simbólico, pero solamente simbólico.
Si nuestros comicios electorales fueras un artículo de
consumo, sería un collar de diamantes, debido a que son de los más caros del
mundo, es por ello que bien haríamos en darle buen uso.
Si en el 2009 las elecciones registraron un abstencionismo
histórico de 55.39 por ciento, en este 2015 la meta sería reducir esa cifra a
la mitad. De usted y de todos los ciudadanos depende.
Si las urnas son el pavimento de la democracia, bien haríamos
en utilizarla como autopista, después de todo es un peaje que ya estamos
pagando a un costo muy alto.
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viernes, 10 de abril de 2015
Escucho "Karma"
Una de las palabras que he tenido que interpretar adecuadamente en los últimos años es "karma". No puedo olvidar el bailable en la ceremonia de graduación de primaria porque precisamente la niña que me gustaba participó y bailó exclusivamente para que yo la viera. La canción que se interpretó era la de "Karma camaleón", de aquel Culture Club de Boy George. Por eso, cuando alguien dice "fue karma", me lleno de alegría, me alejo de la charla por unos instantes y mi mente se queda en aquel bailable de los años ochenta.
En otros tiempos no se decía "karma" para definir algo que todo el mundo sabía y de lo que mis padres definían con algo tan sencillo como "castigo de Dios" y punto.
En otros tiempos no se decía "karma" para definir algo que todo el mundo sabía y de lo que mis padres definían con algo tan sencillo como "castigo de Dios" y punto.
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miércoles, 8 de abril de 2015
Resumen de la discusión en torno al INE
Resumen del minidebate entre Enhoc y yo acerca del Instituto Nacional Electoral y la promoción del voto por parte de este organismo.
Yo: Es difícil entender que con los recursos que dispone (18 mil 500 millones de pesos para el año 2015), el Instituto Nacional Electoral (INE) no haya sabido o no haya querido hacer más atractivas las elecciones y reducir el abstencionismo electoral (pongo una tabla abajo). Todos los anuncios que tiene son aburridos, sosos, faltos de creatividad, no conectan para nada con el auditorio. Es difícil entender, por ejemplo, que en su cuenta de You Tube el INE tenga unos 15 mil suscriptores cuando una persona como Gabriel Montiel (alias Werevertumorro), con tres pesos y desde su casa puede llegar a reunir más de 9 millones y medio de suscriptores en el segmento de 12 a 20 años (ojo, futuros electores). El INE tiene un problema de falta de creatividad y mercadotecnia, no de falta de recursos.
Enhoc: La principal función del INE es organizar y vigilar las elecciones. El organismo tiene funciones muy específicas y delicadas, como garantizar las transparencia y dar resultados expeditos y confiables. Si la gente no asiste al estadio, no es culpa del árbitro, es culpa de los equipos, en este caso los partidos y sus candidatos. El INE tiene un excelente nivel, ha tenido logros muy importantes como ofrecer resultados preliminares la misma noche de la elección. Ha tenido limitaciones también importantes, por ejemplo no tener capacidad legislativa y ver rechazadas, por parte de los legisladores (es decir, por los mismos partidos) sus propuestas como voto electrónico y otras medidas que se ha comprobado reducen muchísimo los gastos operativos y facilitan la participación ciudadana. Es muy fácil culpar al INE de la baja calidad de los candidatos y de los partidos, y por ende, de la falta de convocatoria.
Abstencionismo electoral
1994. 24.15%
1997, 42.98%
2000. 36.03%
2003. 58.81%
2006, 41.45%
2009. 55.39%
2012. 37.56%
Fuente: http://clepso.flacso.edu.mx/sites/default/files/clepso.2014_eje3_atilano.pdf
Yo: Es difícil entender que con los recursos que dispone (18 mil 500 millones de pesos para el año 2015), el Instituto Nacional Electoral (INE) no haya sabido o no haya querido hacer más atractivas las elecciones y reducir el abstencionismo electoral (pongo una tabla abajo). Todos los anuncios que tiene son aburridos, sosos, faltos de creatividad, no conectan para nada con el auditorio. Es difícil entender, por ejemplo, que en su cuenta de You Tube el INE tenga unos 15 mil suscriptores cuando una persona como Gabriel Montiel (alias Werevertumorro), con tres pesos y desde su casa puede llegar a reunir más de 9 millones y medio de suscriptores en el segmento de 12 a 20 años (ojo, futuros electores). El INE tiene un problema de falta de creatividad y mercadotecnia, no de falta de recursos.
Enhoc: La principal función del INE es organizar y vigilar las elecciones. El organismo tiene funciones muy específicas y delicadas, como garantizar las transparencia y dar resultados expeditos y confiables. Si la gente no asiste al estadio, no es culpa del árbitro, es culpa de los equipos, en este caso los partidos y sus candidatos. El INE tiene un excelente nivel, ha tenido logros muy importantes como ofrecer resultados preliminares la misma noche de la elección. Ha tenido limitaciones también importantes, por ejemplo no tener capacidad legislativa y ver rechazadas, por parte de los legisladores (es decir, por los mismos partidos) sus propuestas como voto electrónico y otras medidas que se ha comprobado reducen muchísimo los gastos operativos y facilitan la participación ciudadana. Es muy fácil culpar al INE de la baja calidad de los candidatos y de los partidos, y por ende, de la falta de convocatoria.
Abstencionismo electoral
1994. 24.15%
1997, 42.98%
2000. 36.03%
2003. 58.81%
2006, 41.45%
2009. 55.39%
2012. 37.56%
Fuente: http://clepso.flacso.edu.mx/sites/default/files/clepso.2014_eje3_atilano.pdf
martes, 7 de abril de 2015
Cómo vender una necesidad a personas enojadas
El título viene a cuento en relación con las próximas elecciones y el trabajo de promoción del voto por parte del Instituto Nacional Electoral.
Reconozco el papel de autoridad y necesario árbitro para organizar y vigilar las elecciones federales de nuestro país, pues no sólo es necesario que las elecciones sean lo más limpias, equitativas y transparentes posible, parámetros que no dudo hayan ido en mejoría gracias a reformas y otros concienzudos ajustes legales, todos ellos consensuados por ciudadanos, partidos y funcionarios de probada calidad. Eso no lo pongo en duda.
La enorme debilidad del sistema electoral tiene que ver con que no ha sabido venderse adecuadamente, no ha sabido llegar a los ciudadanos con una campaña realmente exitosa.
Ayer mi querido Enhoc Santoyo, una persona que aprecio entre otras cosas por su honestidad, publicó en su columna la idea de que salir a votar es la vía necesaria para decidir un cambio en el sistema de gobierno. Dice:
No tengo ninguna duda acerca de su profundo conocimiento del tema, pues se desempeñó muchos años como consejero electoral en el entonces IFE, en Baja California. Sabe y cree en lo que dice.
Mi pregunta es otra: ¿Cómo vencer el desencanto frente a las elecciones si los resultados son cada vez peores, los candidatos son de lo peor y no se ha percibido un cambio a partir de una elección?
Mi respuesta tiene que ver con la mercadotecnia, en el mejor de los sentidos.
El ejemplo que tengo es sencillo y claro como el agua. Durante la mayor parte de mi vida viví en Monterrey, una ciudad que en los setenta presentía un inminente desabasto de agua. Un día se construyó una presa y el problema se amortiguó. En todos los casos, siempre tomamos agua de la llave, porque es potable. Y hasta la fecha, no recuerdo otra ciudad en donde se pueda beber agua de la red pública. Seguramente hay, pero yo no conozco, y eso que he estado en más de una decena de ciudades en México.
Una día a una empresa se le ocurrió ¡vender agua! Háganme el chingao favor. ¡Cómo que vender agua! Si el agua es un producto gratuito. Pues sí, señores, se vende agua embotellada. No me refiero a los garrafones de 20 litros rellenables, que en muchas ciudades son imprescindibles, ¡sino a comprar agua embotellada! El colmo es una de las marcas, me parece que se llama Evian, que vende agua, pero además, cara.
Entonces, pensé yo, una campaña puede hacer que la gente compre hasta agua... sabiéndola vender, claro.
Entonces una buena campaña publicitaria, una realmente original, una que no he visto hasta la fecha, puede hacer que la gente se decida a sentir que tiene una necesidad y un deseo de participar en los procesos electorales.
Un profundo análisis puede hacernos ver quiénes se benefician (¿ciudadanos y partidos politicos?) y de qué forma con las elecciones, pero de entrada esto de participar en las elecciones no son interesantes simplemente porque no se han sabido vender. Y el desempeño de los gobernantes no ayuda en nada.
Reconozco el papel de autoridad y necesario árbitro para organizar y vigilar las elecciones federales de nuestro país, pues no sólo es necesario que las elecciones sean lo más limpias, equitativas y transparentes posible, parámetros que no dudo hayan ido en mejoría gracias a reformas y otros concienzudos ajustes legales, todos ellos consensuados por ciudadanos, partidos y funcionarios de probada calidad. Eso no lo pongo en duda.
La enorme debilidad del sistema electoral tiene que ver con que no ha sabido venderse adecuadamente, no ha sabido llegar a los ciudadanos con una campaña realmente exitosa.
Ayer mi querido Enhoc Santoyo, una persona que aprecio entre otras cosas por su honestidad, publicó en su columna la idea de que salir a votar es la vía necesaria para decidir un cambio en el sistema de gobierno. Dice:
"Los cambios no son inmediatos, son graduales, y hay coyunturas que permiten que se aceleren, pero en otros momentos habrá retrocesos. La transición a la democracia ha sido muy lenta en México, pero la culpa no la tiene nuestro sistema de electoral, porque sólo es un instrumento para integrar los órganos de gobierno. El fraude no ocurre el día de la jornada electoral".
No tengo ninguna duda acerca de su profundo conocimiento del tema, pues se desempeñó muchos años como consejero electoral en el entonces IFE, en Baja California. Sabe y cree en lo que dice.
Mi pregunta es otra: ¿Cómo vencer el desencanto frente a las elecciones si los resultados son cada vez peores, los candidatos son de lo peor y no se ha percibido un cambio a partir de una elección?
Mi respuesta tiene que ver con la mercadotecnia, en el mejor de los sentidos.
El ejemplo que tengo es sencillo y claro como el agua. Durante la mayor parte de mi vida viví en Monterrey, una ciudad que en los setenta presentía un inminente desabasto de agua. Un día se construyó una presa y el problema se amortiguó. En todos los casos, siempre tomamos agua de la llave, porque es potable. Y hasta la fecha, no recuerdo otra ciudad en donde se pueda beber agua de la red pública. Seguramente hay, pero yo no conozco, y eso que he estado en más de una decena de ciudades en México.
Una día a una empresa se le ocurrió ¡vender agua! Háganme el chingao favor. ¡Cómo que vender agua! Si el agua es un producto gratuito. Pues sí, señores, se vende agua embotellada. No me refiero a los garrafones de 20 litros rellenables, que en muchas ciudades son imprescindibles, ¡sino a comprar agua embotellada! El colmo es una de las marcas, me parece que se llama Evian, que vende agua, pero además, cara.
Entonces, pensé yo, una campaña puede hacer que la gente compre hasta agua... sabiéndola vender, claro.
Entonces una buena campaña publicitaria, una realmente original, una que no he visto hasta la fecha, puede hacer que la gente se decida a sentir que tiene una necesidad y un deseo de participar en los procesos electorales.
Un profundo análisis puede hacernos ver quiénes se benefician (¿ciudadanos y partidos politicos?) y de qué forma con las elecciones, pero de entrada esto de participar en las elecciones no son interesantes simplemente porque no se han sabido vender. Y el desempeño de los gobernantes no ayuda en nada.
lunes, 6 de abril de 2015
Elecciones
Fuera de las amistades de toda la vida y de la familia adorada, todo un arte eso de la elección de una nueva persona en tu vida y del acto de dar boleto sin retorno a quien por salud o precaución es mejor mantener en las antípodas de nuestro mundo personal. Cualquier equivocación puede causar trastornos.
jueves, 2 de abril de 2015
1. P
Creo en esto, por eso lo hago.
Desde hace muchos años husmeo en libros, revistas, blogues y muros de Facebook, y de vez en cuando hallo textos que me parece valen la pena. Me gustan esos poemas breves, redondos, o relatos de gente conocida o desconocida. Me gustaría poder difundir todo esto porque pienso, supongo, que eso justo le gustará a alguien más, a alguien que al igual que yo, percibirá ese algo que tiene el texto y que nos deja una pequeña marquita en la mente, una sensación, una impresión, un aguijón, un guiño. Una punzada.
Me he dedicado a la promoción cultural desde hace muchos años. He estado en cantinas ofreciendo "suscripciones" para un proyecto que de momento sólo yo conozco. He estado en cruceros ofreciendo mi publicación a cambio de un cooperación voluntaria, he trabajado en instancias de gobierno como editor de guías culturales de alcance regional, también he sido editor de Cultura en periódicos, he ido por mi cuenta a la papelera como quien va al mercado a comprar la mejor fruta, he escuchado lo que el impresor puede y no puede hacer desde su cama plana del offset, he publicado a autores que no valen la pena, he cometido errores importantes que he pagado, he publicado a autores premiados, no he perdido contacto con los autores/amigos y con los autores/colegas y con los autores/periodistas, he tomado algunos cursos, casi todos enviado por el lugar en donde trabajo.
Me gusta este mundo y si estuviera preso en una penitenciaria sin más pertenencia que la ropa que traigo puesta seguro me encargaría de publicar la gaceta con las historias de vida de mis compañeros. Lo mismo si viviera en París, en Barcelona, en Berlín o en San Cristóbal, estaría cerca de este mundo, y pienso que en este mundo de publicaciones moriré.
Creo en esto, por eso lo hago.
Aquí comienza una historia, y adivino que será larga.
Intentaré irla comtando para que no se me olvide cómo empezó todo (Aquí está hablando el optimista que vive en mí y que se resiste a morir).
Desde hace muchos años husmeo en libros, revistas, blogues y muros de Facebook, y de vez en cuando hallo textos que me parece valen la pena. Me gustan esos poemas breves, redondos, o relatos de gente conocida o desconocida. Me gustaría poder difundir todo esto porque pienso, supongo, que eso justo le gustará a alguien más, a alguien que al igual que yo, percibirá ese algo que tiene el texto y que nos deja una pequeña marquita en la mente, una sensación, una impresión, un aguijón, un guiño. Una punzada.
Me he dedicado a la promoción cultural desde hace muchos años. He estado en cantinas ofreciendo "suscripciones" para un proyecto que de momento sólo yo conozco. He estado en cruceros ofreciendo mi publicación a cambio de un cooperación voluntaria, he trabajado en instancias de gobierno como editor de guías culturales de alcance regional, también he sido editor de Cultura en periódicos, he ido por mi cuenta a la papelera como quien va al mercado a comprar la mejor fruta, he escuchado lo que el impresor puede y no puede hacer desde su cama plana del offset, he publicado a autores que no valen la pena, he cometido errores importantes que he pagado, he publicado a autores premiados, no he perdido contacto con los autores/amigos y con los autores/colegas y con los autores/periodistas, he tomado algunos cursos, casi todos enviado por el lugar en donde trabajo.
Me gusta este mundo y si estuviera preso en una penitenciaria sin más pertenencia que la ropa que traigo puesta seguro me encargaría de publicar la gaceta con las historias de vida de mis compañeros. Lo mismo si viviera en París, en Barcelona, en Berlín o en San Cristóbal, estaría cerca de este mundo, y pienso que en este mundo de publicaciones moriré.
Creo en esto, por eso lo hago.
Aquí comienza una historia, y adivino que será larga.
Intentaré irla comtando para que no se me olvide cómo empezó todo (Aquí está hablando el optimista que vive en mí y que se resiste a morir).
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Educados, autodidactas, titulados
No conozco a un autodidacta que sea ignorante, en cambio no le confiaría la educación de mis hijos al 80 por ciento de personas con un título universitario. Y no es totalmente culpa de estos últimos, sino que les han convencido que adquirir una "competencia" y una calificación numérica los hace personas educadas en un sentido amplio (confundimos instrucción con educación). Lamento tanto el engaño como el hecho de que un título o una falta de título nos impidan ver la calidad de una persona, y esta calidad se nota en su comportamiento ético (como por ejemplo el respeto al otro, a su tiempo, su trabajo y sus ideas), y no en sus palabras, casi nunca en sus palabras.
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lunes, 30 de marzo de 2015
Coches, baches y moches
Encontré una ciudad de coches, de baches y de moches.
Encontré una ciudad salvaje y educada.
Con ganas de decir, ah, mundo hediondo.
Cuánto dinero hay y qué caro
(ganar 100 cuesta 50, y jugarse el día entero).
Mi ciudad, sitio de apariencias, estatus, buena carne y futbol
ya no es lo que antes era.
Encontré una ciudad salvaje y educada.
Con ganas de decir, ah, mundo hediondo.
Cuánto dinero hay y qué caro
(ganar 100 cuesta 50, y jugarse el día entero).
Mi ciudad, sitio de apariencias, estatus, buena carne y futbol
ya no es lo que antes era.
martes, 24 de marzo de 2015
El arte de la guerra
Cuando en una organización se requiere instalar una ampliación de una red eléctrica se le pide al proveedor que esté capacitado y se le valora, pues la labor es delicada. Sin embargo, se requiere igual o más observación, sensiblidad y un enorme cuidado al valorar las aportaciones de las personas que trabajan dentro. Porque una persona puede ser y hacer la diferencia, pero no sabemos de antemano quién. O sí lo sabemos, pero nos hacemos pendejos por motivos extralaborales. También estoy convencido de que la mayoría de las personas puede aportar un 20 ó 50 por ciento más de esfuerzo si se siente valorada y sus inciativas son por lo menos escuchadas con suma atención y tomadas en cuenta. Para respetar el tiempo y el trabajo de los demás no se estudia. Para cualquier carrera sí, pero para respetar no. Eso ya se tiene o no se tiene.
También dos personas que ganan lo mismo en un puesto similar parece que aportan lo mismo, pero aportan cosas diferentes, aunque cumplan con sus tareas tienen enfoques diferentes, un sello distinto, expectativas y concepciones del trabajo distintas.
Quien hace un recorte de personal con base sólo en los "números" y no conoce bien a su gente, y no tiene un plan de mejora a futuro está tejiendo con manos muy firmes la soga con la que se va ahorcar.
(Reflexiones a partir de El arte de la guerra, de Sun Tzu y pensando en batallas, generales, líneas de mando, provisiones, descansos y castigos)
También dos personas que ganan lo mismo en un puesto similar parece que aportan lo mismo, pero aportan cosas diferentes, aunque cumplan con sus tareas tienen enfoques diferentes, un sello distinto, expectativas y concepciones del trabajo distintas.
Quien hace un recorte de personal con base sólo en los "números" y no conoce bien a su gente, y no tiene un plan de mejora a futuro está tejiendo con manos muy firmes la soga con la que se va ahorcar.
(Reflexiones a partir de El arte de la guerra, de Sun Tzu y pensando en batallas, generales, líneas de mando, provisiones, descansos y castigos)
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recorte de personal,
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Proyecto editorial
Suelo andar ideando tontera y media, y desde hace un tiempo estoy fraguando un proyecto editorial modesto y ambicioso. Ya les contaré, tiene que ver con difundir la obra de autores, principalmente desde la bellísima Ensenada de Todos los Santos.
La miel
En mi experiencia, la mitad de las personas más interesantes que he conocido tienen relaciones y conductas autodestructivas, y como la miel me llama, el del asunto era yo.
La miel me llamaba, y el del asunto era yo
no los otros.
La miel me llamaba, y el del asunto era yo
no los otros.
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