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jueves, 16 de junio de 2011

Puedo probarlo

En octubre cumpliré 39 años; no estoy ya en mi primera juventud. Sin embargo mi espíritu es joven. Esta última afirmación puedo probarla: aún tengo ánimo para editar publicaciones literarias.

Si pueden y les interesa, visiten http://www.urbanario.com/. en donde hay partes de este proyecto. Si tienen mayor interés pueden bajar los números de www.issuu.com/urbanario. Y si de plano quieren apoyar materialmente a esta publicación porque les parece que vale mucho la pena difundir literatura hecha por autores regios y bajacalifornianos, entonces dejen un mensaje aquí para ponernos en contacto y enviarles ejemplares a domicilio.

Si se asoman verán la mano de una experta diseñadora (Carmen García Núñez, o de algún invitado), y el trabajo visual de diversos artistas, jóvenes en su mayoría pero con muy buena trayectoria.

Y ya que estamos en el Urbanario, les comento que quien desee publicar, puede enviar sus trabajos como propuesta. Poemas, relatos menores a tres cuartillas, fotos, grabados, ilustraciones, reseñas de libros y quizá algo más que propongan.

La edición de Ensenada cierra el 30 de junio y tendrá como tema "La enfermedad" (amores enfermos, alucinaciones de la enfermedad, la enfermedad como aliciente para escribir, etc.).

La edición de Monterrey cierra el 25 de junio y tendrá como tema "El acto de volar" (aquí van aviones, aeropuertos, pájaros, ganas de volar, gustos que hacen volar, todo lo que tenga que ver con volar, excepto comentarios a la canción "A volar", que el grupo Menudo grabó en el disco Una aventura llamada Menudo en 1982 porque me cae mal.

Urbanario tiene también una página en facebook, por si quieren estar al tanto de lo que sucede con esta publicación de la que se han impreso hasta el momento ocho ediciones.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Daniel Salinas, poeta y periodista

Mi querido Daniel Salinas, además de estar con un ojo en el gato y otro en la llegada de su primer hijo, se dio el tiempo para escribir en su blog Eterno retorno (http://cunadeporqueria.blogspot.com/) un fragmento de la historia de nuestra amistad, y de paso anuncia, en un estilo que le agradezco, mi próxima lectura en escena:

Natural born poet en la "Cenicienta del Pacífico"
La Nostalgia abandona la penumbra y se sube a una nube ensenadense.

Hace ya algunos años, muchísimos en realidad, a principios de la década de los 90, alguien me sugirió que diera forma a algunos vómitos furiosos materializados en letras; viscerales escupitajos que en algún momento alguien se atrevió a llamar poemas y, lo que es peor, yo me atreví a publicar.
El decir que tenía 18 años de edad no es justificante. Aquello era una monstruosidad que a nadie se le desea. Siguiendo el consejo de pulir e intentar, en la medida de lo imposible, dar estructura a esos exabruptos, fue que ingresé al Taller Literario de la Universidad Regiomontana donde conocí a sui generis personajes, empezando por su coordinadora, Mara Gutiérrez, poetisa, cantante e iluminada mujer, habitada por espíritus arameos capaces de hacerla sorprender y sorprenderse con las más fascinantes improvisaciones. Nunca volví a ver a Mara, como nunca volví a ver a la inmensa mayoría de los integrantes de aquel grupo que integré entre 1993 y 1994.
Con el único que mantuve y he mantenido desde entonces una amistad que atravesó las barreras del tiempo y de la edad, es con Gerardo Ortega, un auténtico Natural born poet, tal vez el único de su especie que conozco.
Hay gente que en algún momento de su vida le da por hacerle a la poesía. Ortega en cambio nació con ella. La poesía es su auténtico tatuaje púrpura, su sábana de nubes arrastrada por una mañana eterna, la paloma cuya historia no fue breve. Un poema búlgaro que fue mucho más lejos de Sofía. De Sardica a Yadivia y de Monterrey a Ensenada hay infinitos valles y un amor (el orteguiano amor, que tratándose de él, es cosa seria) La vida de Ortega es un poema, para señas más específicas un poema de amor.
Mientras yo liberaba demonios y dagas sangrantes, él ponía púrpuras tatuajes en corazones rotos. Su Daimon es el duendecillo ese al que llaman amor, el mismo que por azares del destino, lo ha transformado en un visitante habitual de tierras bajacalifornianas. Toda su poesía apunta hoy en día a Ensenada.
Yo le he dicho que se nacionalice ceniciento, que tramite su carta de ciudadanía ensenadense, que Monterrey estuvo bien para crecer, pero hoy en día esa ciudad apesta a mierda y está podrida. Sospecho que algún día me hará caso.
Por lo pronto, si su poesía apunta a Ensenada, justo es que venga a leerla, o más bien dicho a recitarla de memoria, a la orilla del Pacífico.
La cita es el próximo sábado y yo no podré estar ahí. El oráculo vaticina que esa noche de sábado estaré cambiando un pañal, o estaré montando guardia en la maternidad o acaso, en el más improbable de los casos, mirando el reloj para ver a qué horas se le ocurre venir al mundo a este Señor Conejito tan fascinado con el juego del pastor mentiroso.
Yo no podré estar ahí, pero si algún improbable lector anda por rumbos cenicientos esa noche, de verdad le recomiendo que se de una vuelta por La Alcoba.

jueves, 19 de noviembre de 2009