martes, 11 de septiembre de 2012
11 de septiembre
Nadie, ni una sola persona de cualquier nacionalidad merecía morir en aquel 11 de septiembre en Nueva York, ni dentro de las Torres, ni en los aviones que sirvieron de arte de guerra. Todas esas almas tendrían que haber seguido construyendo el futuro de sus vidas, disfrutando, luchando, trabajando y amando. Nadie merecía morir. Ah, qué tiempos aquellos en que Estados Unidos y Osama Bin Laden hacían buen equipo en contra de la Unión Soviética. ¿Por qué a veces la gente —y las naciones— no escogerán bien a sus amigos, quiero decir "amigos"? Los enemigos son tan importantes como los amigos porque justifican acciones que de otro modo serían simplemente oprobiosas.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Inmunes al deseo
Qué padre se la pasan las mujeres bugas, inmunes a la atracción por otras mujeres. Hablan como si el deseo no existiera. ¿Quizá para ellas no exista?
viernes, 7 de septiembre de 2012
Diálogo imaginario
ELLA: No has cambiado nada en estos 20 años.
ÉL: ... mh ...
ELLA: Uno madura.
ÉL: Pues sí.
ELLA: En aquel entonces me invitaste a salir.
ÉL: Uno madura.
ELLA: Me escribiste un día un poema muy tierno.
ÉL: Y ni así.
ELLA: Ay, es que eras un chamaquito pendejo.
ÉL: Y tú estabas bien buena.
ÉL: ... mh ...
ELLA: Uno madura.
ÉL: Pues sí.
ELLA: En aquel entonces me invitaste a salir.
ÉL: Uno madura.
ELLA: Me escribiste un día un poema muy tierno.
ÉL: Y ni así.
ELLA: Ay, es que eras un chamaquito pendejo.
ÉL: Y tú estabas bien buena.
sábado, 25 de agosto de 2012
Entrevista
Hace tres años, el poeta y amigo Eligio Coronado González me hizo las siguientes preguntas, previo a una lectura en el Café Nuevo Brasil de Monterrey, en donde leería algunos trabajos míos.
Hoy recuerdo este cuestionario y me parece que sigue vigente prácticamente en todo.
Hoy recuerdo este cuestionario y me parece que sigue vigente prácticamente en todo.
Las preguntas
El poeta Eligio Coronado González, quien organiza el ciclo de lecturas cada jueves en el café Nuevo Brasil, me hizo llegar unas preguntas con premeditación, alevosía y ventaja, esto de cara a la lectura de mañana. Me agradó que lo hiciera porque me hizo pensar un poquito en la escritura, en mi escritura. Y esto fue lo que contesté:
¿Desde cuándo escribo?
Empecé a escribir versos para el periódico mural de la preparatoria, en 1988. Mi primer poema publicado fue Fantasma, en la sección "De los talleres", del periódico El Norte, en marzo de 1991.
¿Por qué escribo?
Porque me gusta y porque al paso del tiempo me doy cuenta que tengo cierta facilidad para hacerlo, por insistencia, constancia o terquedad, pues. Al principio escribía para conquistar el corazón de alguna chica, por decirlo de algún modo. En general desde muy niño me ha llamado poderosamente la atención el efecto que pueden tener las palabras sobre la imaginación y el pensamiento.
¿Cómo escribo?
No sé si entiendo bien la pregunta. Creo que recurro mucho al tema del amor, a la nostalgía, la melancolía. Creo que uno de mis temas más recurrentes es la inasibilidad del amor y otro, que no es tan evidente, la constante del tiempo. En el último año esos temas se me han debilitado bastante y me siento como en el limbo.
Traspongo muchos elementos biográficos, los cambio de tiempo o de sitio o de persona, y a veces los cuento como me habría gustado que pasaran. En general trato de escribirlos como me gustaría que fueran contados, en ese tono, ese ritmo, esa atmósfera, ese tempo.
¿Para qué escribo?
Me alegra sentirme satisfecho con un texto, me gusta batallar en él. De cierto modo traducir una idea a palabras para que tenga cierto efecto, cause cierta emoción. Escribo para comprobar que puedo seguir haciendo esto. Y bueno, escribo también para ser leído. Creo que no guardo casi nada para despúes; todo lo publico casi de inmediato en alguno de los dos o tres blogues que tengo. Creo que también escribo para publicarlo.
¿Para quién escribo?
No podría dar un perfil de sexo o edad, pero sin duda hay personas más inclinadas o receptivas a aceptar temas como el amor y la nostalgia. Creo que por ahí voy yo: a quien se interese en las relaciones de pareja. Y sí, definitivamente escribo para ser leído.
¿Sobre qué escribo?
Ya lo digo, sobre la inasibilidad del amor que deja un sabor a nostalgia, a tristeza.
¿Qué es para mí la literatura?
Una forma de conocer el mundo y de conocerme a mí mismo. Es una expresión artística que me permite mentir con permiso. Me sigue sorprendiendo profundamente cómo es que una obra, un texto, en general la palabra hablada o escrita puede surtir efectos poderosos en el pensamiento y sobre todo en las emociones.
Me gustaría saber cómo es ese mecanismo que para mí es una especie de magia, pues no le encuentro expresión racional.
¿Desde cuándo escribo?
Empecé a escribir versos para el periódico mural de la preparatoria, en 1988. Mi primer poema publicado fue Fantasma, en la sección "De los talleres", del periódico El Norte, en marzo de 1991.
¿Por qué escribo?
Porque me gusta y porque al paso del tiempo me doy cuenta que tengo cierta facilidad para hacerlo, por insistencia, constancia o terquedad, pues. Al principio escribía para conquistar el corazón de alguna chica, por decirlo de algún modo. En general desde muy niño me ha llamado poderosamente la atención el efecto que pueden tener las palabras sobre la imaginación y el pensamiento.
¿Cómo escribo?
No sé si entiendo bien la pregunta. Creo que recurro mucho al tema del amor, a la nostalgía, la melancolía. Creo que uno de mis temas más recurrentes es la inasibilidad del amor y otro, que no es tan evidente, la constante del tiempo. En el último año esos temas se me han debilitado bastante y me siento como en el limbo.
Traspongo muchos elementos biográficos, los cambio de tiempo o de sitio o de persona, y a veces los cuento como me habría gustado que pasaran. En general trato de escribirlos como me gustaría que fueran contados, en ese tono, ese ritmo, esa atmósfera, ese tempo.
¿Para qué escribo?
Me alegra sentirme satisfecho con un texto, me gusta batallar en él. De cierto modo traducir una idea a palabras para que tenga cierto efecto, cause cierta emoción. Escribo para comprobar que puedo seguir haciendo esto. Y bueno, escribo también para ser leído. Creo que no guardo casi nada para despúes; todo lo publico casi de inmediato en alguno de los dos o tres blogues que tengo. Creo que también escribo para publicarlo.
¿Para quién escribo?
No podría dar un perfil de sexo o edad, pero sin duda hay personas más inclinadas o receptivas a aceptar temas como el amor y la nostalgia. Creo que por ahí voy yo: a quien se interese en las relaciones de pareja. Y sí, definitivamente escribo para ser leído.
¿Sobre qué escribo?
Ya lo digo, sobre la inasibilidad del amor que deja un sabor a nostalgia, a tristeza.
¿Qué es para mí la literatura?
Una forma de conocer el mundo y de conocerme a mí mismo. Es una expresión artística que me permite mentir con permiso. Me sigue sorprendiendo profundamente cómo es que una obra, un texto, en general la palabra hablada o escrita puede surtir efectos poderosos en el pensamiento y sobre todo en las emociones.
Me gustaría saber cómo es ese mecanismo que para mí es una especie de magia, pues no le encuentro expresión racional.
sábado, 18 de agosto de 2012
El conocimiento no tiene dueño
Son pocas cosas las que tengo en contra de la educación formal, pero no quiero hablar mucho de los beneficios del sistema educativo establecido, de momento sólo diré que entre más se dediquen a educar, a formar, a transmitir conocimientos y dar una preparación será mucho mejor.
No detallemos que los maestros que valen realmente la pena son uno de cada 20, o de cada 50, y que si a eso le aunamos a que uno como alumno quiere obtener el papelito cuanto antes, entonces la escuela se vuelve un trámite, a veces caro en tiempo o en dinero, pero un trámite necesario al fin y al cabo.
No más de tres maestros extraordinarios solemos tener en nuestro periodo de estudios formales, a menudo es uno el que nos marcó. Pero, ¿quién determina que los estudios formales deben ser los de mayor aprendizaje?¿Así lo entendemos porque al final nos darán un documento que lo acredite?¿Nuestros maestros son sólo aquellos que nos dan o nos dieron clases en un aula?En los últimos años he estado atento a dos fuentes de conocimiento (parto de una premisa básica para mí y ésta es que el conocimiento no tiene dueño).
1. Los autodidactas. Conozco a dos personas con una profunda pasión por la lectura, Lulú y Aarón. Ambos tienen varias características en común además del goce por la literatura: buena memoria, una capacidad y velocidad de lectura tan potente como tan de todo terreno, y otro detallito que siempre me ha llamado la atención porque para mí contrasta de una manera curiosa: no tienen una carrera universitaria.
El autodidactismo es una modalidad de aprendizaje, si bien no reconocida por ninguna institución en México, permite no trabajar una sola parcela de conocimiento por la que te darán una pala y un azadón, y que al final de cuentas te dará de comer, sino que te permite jalar pal monte y detenerte en las yerbitas más sabrosas, o en las uvas que están en su punto, o cortar unas lechugas y hacer una ensalada. En una palabra te ofrece esa sensación de libertad de que agarres lo que gustes.
A la manera de Esteban Jales, ese inquieto bato gringo que no terminó su carrera y vino a poner un changarro de computadoras con la calcamonía de una manzana, del mismo modo el autodidactismo otorga herramientas —venidas algunas por el azar o la intuición— a quien se atreva a husmear y a perder su tiempo para darse cuenta que simplemente está gozando por conocer y comprender algo que antes no sabía. Sólo una anotación final en esta parte: decía Alberto Einstein que la imaginación era más importante que el conocimiento, y decía otro muchacho cuyo nombre no recuerdo, que en arte son más importantes las conexiones que la producción de objetos.
Así veo yo el conocimiento, como elementos orientadores e inspiradores para la producción propia, para la generatividad o para una mejor y más humana vida.
2. Las pláticas informales. No sé cómo llamarle al momento en que te encuentras con una persona, conocida o desconocida, y durante la plática te suelta un autor, un libro, una película, un artista, en todo caso es una referencia que en tu vida habías oído pero que te deja pensando. En esa plática informal se da un microcontagio que te deja una ronchita. Cristina es una chica que trabaja en mi mismo centro de trabajo, por su profesión y por mi trabajo un día platicando salió a la charla el nombre de Lacan. Me contó dos o tres detalles que me dejaron picado. me dio su opinión y le dije mis impresiones. Total que se dicen muchas cosas de Lacan pero quiero saber qué dijo este hombre que se proclama, dice Cristina, como freudiano. A ver si es cierto.
Esta plática del Lacan freudiano la tuve ayer. Fue una plática informal de 10 o 15 minutos en la que el motivo de su visita no fue, por supuesto, Lacan. Este tipo de encuentros los tengo en promedio unas dos o tres veces por semana, a veces más. Por lo general duran menos de 10 minutos, pero todas tienen en común que me mencionan un dato que yo no sabía. Lo mencionan pero no significa que después de eso ya lo sé, sino que me dejan con la cochina —y bendita—duda.
Hace un buen tiempo fui a una presentación no de un libro, sino de un sitio de internet pero la presentación era igual a las presentaciones de libro. Me acuerdo que era el sitio yosexual.com, y al final, platiqué con Josefina, en la charla salió el nombre de Robert Bly, un ensayista y poeta norteamericano estudioso de una nueva manera de entender las masculinidades. Buscando algo de Bly (d estos hace hará unos cinco años) di con Eloy Arenas, con su Machistas anónimos, luego el hallazgo de El nuevo sexo débil, de Enrique Gil-Calvo (a quien por cierto contacté por correo y me acaba de mandar un capítulo inédito de su siguiente libro, y me permitió reproducirlo en la revista que edito). Volví a buscar algo de Robert Bly, pero se me atravesó una joyita escrita por Sam Keen acerca del proceso masculino para su plena realización, se trata de la intorducción al libro Ser Hombre: mitos y claves de la masculinidad.
Bueno, todo esto son ejemplos de lo que puede resultar de las pláticas informales. Baste parar las antenas para captar la señal y, como muestra una vez más el libro de Sam Keen, saber hacer las preguntas adecuadas.
No detallemos que los maestros que valen realmente la pena son uno de cada 20, o de cada 50, y que si a eso le aunamos a que uno como alumno quiere obtener el papelito cuanto antes, entonces la escuela se vuelve un trámite, a veces caro en tiempo o en dinero, pero un trámite necesario al fin y al cabo.
No más de tres maestros extraordinarios solemos tener en nuestro periodo de estudios formales, a menudo es uno el que nos marcó. Pero, ¿quién determina que los estudios formales deben ser los de mayor aprendizaje?¿Así lo entendemos porque al final nos darán un documento que lo acredite?¿Nuestros maestros son sólo aquellos que nos dan o nos dieron clases en un aula?En los últimos años he estado atento a dos fuentes de conocimiento (parto de una premisa básica para mí y ésta es que el conocimiento no tiene dueño).
1. Los autodidactas. Conozco a dos personas con una profunda pasión por la lectura, Lulú y Aarón. Ambos tienen varias características en común además del goce por la literatura: buena memoria, una capacidad y velocidad de lectura tan potente como tan de todo terreno, y otro detallito que siempre me ha llamado la atención porque para mí contrasta de una manera curiosa: no tienen una carrera universitaria.
El autodidactismo es una modalidad de aprendizaje, si bien no reconocida por ninguna institución en México, permite no trabajar una sola parcela de conocimiento por la que te darán una pala y un azadón, y que al final de cuentas te dará de comer, sino que te permite jalar pal monte y detenerte en las yerbitas más sabrosas, o en las uvas que están en su punto, o cortar unas lechugas y hacer una ensalada. En una palabra te ofrece esa sensación de libertad de que agarres lo que gustes.
A la manera de Esteban Jales, ese inquieto bato gringo que no terminó su carrera y vino a poner un changarro de computadoras con la calcamonía de una manzana, del mismo modo el autodidactismo otorga herramientas —venidas algunas por el azar o la intuición— a quien se atreva a husmear y a perder su tiempo para darse cuenta que simplemente está gozando por conocer y comprender algo que antes no sabía. Sólo una anotación final en esta parte: decía Alberto Einstein que la imaginación era más importante que el conocimiento, y decía otro muchacho cuyo nombre no recuerdo, que en arte son más importantes las conexiones que la producción de objetos.
Así veo yo el conocimiento, como elementos orientadores e inspiradores para la producción propia, para la generatividad o para una mejor y más humana vida.
2. Las pláticas informales. No sé cómo llamarle al momento en que te encuentras con una persona, conocida o desconocida, y durante la plática te suelta un autor, un libro, una película, un artista, en todo caso es una referencia que en tu vida habías oído pero que te deja pensando. En esa plática informal se da un microcontagio que te deja una ronchita. Cristina es una chica que trabaja en mi mismo centro de trabajo, por su profesión y por mi trabajo un día platicando salió a la charla el nombre de Lacan. Me contó dos o tres detalles que me dejaron picado. me dio su opinión y le dije mis impresiones. Total que se dicen muchas cosas de Lacan pero quiero saber qué dijo este hombre que se proclama, dice Cristina, como freudiano. A ver si es cierto.
Esta plática del Lacan freudiano la tuve ayer. Fue una plática informal de 10 o 15 minutos en la que el motivo de su visita no fue, por supuesto, Lacan. Este tipo de encuentros los tengo en promedio unas dos o tres veces por semana, a veces más. Por lo general duran menos de 10 minutos, pero todas tienen en común que me mencionan un dato que yo no sabía. Lo mencionan pero no significa que después de eso ya lo sé, sino que me dejan con la cochina —y bendita—duda.
Hace un buen tiempo fui a una presentación no de un libro, sino de un sitio de internet pero la presentación era igual a las presentaciones de libro. Me acuerdo que era el sitio yosexual.com, y al final, platiqué con Josefina, en la charla salió el nombre de Robert Bly, un ensayista y poeta norteamericano estudioso de una nueva manera de entender las masculinidades. Buscando algo de Bly (d estos hace hará unos cinco años) di con Eloy Arenas, con su Machistas anónimos, luego el hallazgo de El nuevo sexo débil, de Enrique Gil-Calvo (a quien por cierto contacté por correo y me acaba de mandar un capítulo inédito de su siguiente libro, y me permitió reproducirlo en la revista que edito). Volví a buscar algo de Robert Bly, pero se me atravesó una joyita escrita por Sam Keen acerca del proceso masculino para su plena realización, se trata de la intorducción al libro Ser Hombre: mitos y claves de la masculinidad.
Bueno, todo esto son ejemplos de lo que puede resultar de las pláticas informales. Baste parar las antenas para captar la señal y, como muestra una vez más el libro de Sam Keen, saber hacer las preguntas adecuadas.
jueves, 16 de agosto de 2012
Cuando los padres se van
Desde que era pequeño he escuchado eso de que a los hijos hay que disfrutarlos de pequeños porque cuando crecer, y crecen muy rápido, terminan por irse.
De acuerdo al nivel de preparación y de salud de los padres, especialmente de ella, los padres pueden pueden "soltar" a los hijos con relativa facilidad o no.
En mi caso y en mi casa mi jefa ha sido muy suelta con eso. Mi hermana Ángela ha vivido ya casi la mitad de su vida no sólo fuera de la casa familiar, sino fuera de la ciudad natal. Por mi cuenta me fui un par de años al DF muy lejos de donde nací y crecí.
Otras mamás, en cambio, tienen bien repasado el numerito de, primero inmolarse en favor de sus hijos para después, cuando ya crecieron, recordarles la factura moral y de paso tener quién se haga cargo de ellas porque ella no estuvo en condiciones –quizá nunca en la vida lo estuvo, ni lo estará, como dijo don Teofilito– de asumir su vida como propia.
Total que los hijos crecen y se van. Mi dos hijos cuyas edades sumadas dan 25 años, están cerca de hacer su vida aparte. El mayor empezará en unos meses a salir con amigos y amigas y yo me pongo a temblar.
Sabemos que los hijos se van, uno cuando fue hijo también se fue, pero lo que no había visto es que los padres se fueran.
No me refiero a que fallezcan, sino a que hagan su vida aparte.
Si los hijos enseñan a los padres, los padres nunca dejan de enseñar a los hijos. estoy pensando en mi jefa muy cerca de cumplir 69 primaveras, que actúa como piensa. Vamos, no tiene un blog como éste ni una cuenta de Facebook para contarle al mundo que vive como piensa, y que está haciendo yoga y que le gusta la música y salir con amigos ni nada de eso. Simplemente lo hace.
La penúltima vez que supe de ella me contó que le habían regalado un chongo rojo, y para no desentonar se había pintado todo el pelo de ese mismo color. Primer síntoma: que lo que piense la demás gente le viene valiendo reverenda madre, exactamente como debería ser.
La última vez que supe de ella fue por medio de mi hermana Ángela que vive en Berlín quien me dijo que mi mamá le había tomado la llamada, "pero que estaba cenando", y se le oía muy contenta porque estaba haciendo un trayecto entre Milán y Venecia, en Italia y dijo que las fotos son nada comparado con estar ahí.
Creo que la hemos perdido para siempre.
A esto me refiero cuando digo cuando los padres se van.
De acuerdo al nivel de preparación y de salud de los padres, especialmente de ella, los padres pueden pueden "soltar" a los hijos con relativa facilidad o no.
En mi caso y en mi casa mi jefa ha sido muy suelta con eso. Mi hermana Ángela ha vivido ya casi la mitad de su vida no sólo fuera de la casa familiar, sino fuera de la ciudad natal. Por mi cuenta me fui un par de años al DF muy lejos de donde nací y crecí.
Otras mamás, en cambio, tienen bien repasado el numerito de, primero inmolarse en favor de sus hijos para después, cuando ya crecieron, recordarles la factura moral y de paso tener quién se haga cargo de ellas porque ella no estuvo en condiciones –quizá nunca en la vida lo estuvo, ni lo estará, como dijo don Teofilito– de asumir su vida como propia.
Total que los hijos crecen y se van. Mi dos hijos cuyas edades sumadas dan 25 años, están cerca de hacer su vida aparte. El mayor empezará en unos meses a salir con amigos y amigas y yo me pongo a temblar.
Sabemos que los hijos se van, uno cuando fue hijo también se fue, pero lo que no había visto es que los padres se fueran.
No me refiero a que fallezcan, sino a que hagan su vida aparte.
Si los hijos enseñan a los padres, los padres nunca dejan de enseñar a los hijos. estoy pensando en mi jefa muy cerca de cumplir 69 primaveras, que actúa como piensa. Vamos, no tiene un blog como éste ni una cuenta de Facebook para contarle al mundo que vive como piensa, y que está haciendo yoga y que le gusta la música y salir con amigos ni nada de eso. Simplemente lo hace.
La penúltima vez que supe de ella me contó que le habían regalado un chongo rojo, y para no desentonar se había pintado todo el pelo de ese mismo color. Primer síntoma: que lo que piense la demás gente le viene valiendo reverenda madre, exactamente como debería ser.
La última vez que supe de ella fue por medio de mi hermana Ángela que vive en Berlín quien me dijo que mi mamá le había tomado la llamada, "pero que estaba cenando", y se le oía muy contenta porque estaba haciendo un trayecto entre Milán y Venecia, en Italia y dijo que las fotos son nada comparado con estar ahí.
Creo que la hemos perdido para siempre.
A esto me refiero cuando digo cuando los padres se van.
viernes, 10 de agosto de 2012
La segunda esposa
Hay un momento inquietante en la vida cuando uno se vuelve a
casar, amasiar, arrejuntar, empiernar o
amancebar, y la primera pareja, a veces madre de nuestros hijos, pasa a ser “La
innombrable”, “La-mamá-de-su-hijos” o, en casos suaves “su primera esposa”.
Como el pasado es historia, la vida de pareja para el esposo se centra en la mujer actual. Para los amigos y gente cercana es inevitable la
comparación, para el marido es muy claro lo que antes tenía y lo que ahora
tiene, pero ¿a qué se enfrenta la segunda esposa?
Cuando el hombre da a conocer o se presenta con una nueva
mujer, al parecer una relación formal, las sospechas son inversamente proporcionales
al tiempo en que pasó desde que se acabó la relación anterior.
La nueva esposa entra al banquillo de la nueva familia, de
los hijos anteriores y del círculo de amigos. A ojos de los amigos es esperable
que la nueva sea más joven y atractiva que la anterior, aunque la primera se
haya partido la vida sacando adelante a los hijos o en largas batallas
conyugales por cualquier motivo.
Para los hijos y demás familiares, es común que unos se
coloquen en el palco, otros en la zona de gol y otros en Entrada General, pero
todos tomando partido. Si la nueva esposa pasa la prueba, es decir, gana por
puntos o por decisión de la mayoría de los jueces, además que gana aliados,
deja el papel de arpía que tenía y se convierte en amiga o compañera (algunas además,
cocinan riquísimo).
En todo caso el fantasma de la primera esposa seguirá
presente en la relación: a veces los hijos la recordarán, con sus defectos y
sus demás defectos. En ocasiones esa misma ex se encargará de hacer la vida
imposible a la nueva relación, y en los casos más curiosos pero deseables, se
mantendrá al margen evitando envenenar la sangre de los hijos contra la nueva
esposa de su ex.
Si el esposo aprendió lo importante, seguro tendrá una vida
más agradable y amorosa, de lo contrario, repetirá la historia y pronto
encontrará una más joven que lo siga y que le consienta. Pues para qué tanto
brinco estando el suelo tan parejo
martes, 31 de julio de 2012
Leer no es aséptico
Hay gente que para leer se sienta en su sillón, abre su
libro, mira el reloj, y se entrega con buena conciencia a una actividad aislada
del mundo. Leer, como lo han querido vender los bienintencionados programas
gubernamentales, parece una actividad separada, siempre políticamente correcta,
siempre aséptica, incuestionable e intachable por donde se le mire.
Equiparables a las campañas de vacunación, los programas de
promoción de la lectura intentan, desde la muy buena fe y con recursos públicos,
inocular el hábito de lectura.
Parto del supuesto de que lo que se accede con la lectura no
se promociona, o se difunde deficientemente, pero tan importante es publicitar
la marca como la experiencia que nos otorga dicho empresa. Y en eso ha faltado
creatividad por no decir que mercadotecnia.
El problema es que la lectura se promueve en abstracto:
leer. Y se concreta con algo más tangible, leer al menos 20 minutos al día.
Pero ¿leer qué? ¿para qué?
Los promotores de lectura, voluntarios o pagados, hacen una
labor que deberíamos reconocer públicamente. Sin ellos no estaríamos ni
siquiera dando la pelea —perdida, repito.
Volviendo a lo que se desea promover, el enfoque se queda en
la superficie. Lea 20 minutos diarios, camine 20 minutos al día, tome tres
vasos de agua. Todo ello es sano, pero no ofrece algo atractivo en sí.
Hace tiempo tuve un amigo, Carlos —que hoy debe tener 73
años—, me contó parte de su infancia en la ciudad de México, de su familia y
sobre todo me contó de Mariana, una mujer hermosa que le proporcionó tal cataclismo
a su alma que muchos años después aún recordaría con voz entrecortada. Aunque Mariana
era considerablemente mayor que él —ella 28 cuando él andaba en sus tiernos 10
años—, nunca la olvidó como tampoco dejó a un lado aquel México que se perdió
para siempre. Me hizo tanta mella su historia que un día decidí irme a vivir al
DF, en parte motivado por lo que Carlos me había contado de aquella colonia
Roma, de la clase media venida a menos y de los boleros —Carlos me enseñó a
apreciar mejor los boleros—.
Carlitos, aunque es un personaje de esos que llaman
literarios, es más real para mí que mucha gente de carne y hueso. Y Mariana
existió. Me dan ganas de llorar nomás de pensar en la angustia de no poder
encontrarla, porque yo también miré la misma Avenida Álvaro Obregón desde donde
Carlos, un día de 1949, se enamoró para siempre de Mariana. Carajo, José Emilio
Pacheco me hizo obsesionarme de aquella ciudad al escribir Las batallas en el
desierto.
Leer es un boleto a otro tipo de vida, lo malo es quedarse
en promover los boletos y no contar lo grandioso de esa otra vida.
sábado, 28 de julio de 2012
La lectura herida de muerte
La batalla en favor de aumentar el nivel de lectura es una lucha que
está condenada al fracaso pero no lo queremos aceptar. Es como una
persona que padece cáncer en su fase final pero por humanidad nos
empeñamos en aplazar. Esta es parte de la tesis que sostiene Daniel
Salinas Basave en su libro Réquiem por Gutenberg (ICBC, 2010), pero no
hace falta contratar a Mitofsky para que le pregunte a 50 mil personas
cuántos libros se lee por persona al año. Sabemos que son menos de dos.
Gabriel Zaid hace una anotación interesante. Observa que en la Encuesta
Nacional de Lectura muchos seguramente inflaron su respuesta, lo elevó
el promedio de manera artificial. Y concluye que, “muchos, aún queriendo
exagerar, no exageraron”.
Leer parece ser una de las actividades más anticuadas. Estoy seguro que muchos no leerían ni aunque les pagaran. Leer no conduce a nada, parece ser el supuesto.
Sin embargo, muchos proyectos gubernamentales se han puesto en marcha, con mayor o menor éxito, para impulsar la lectura. La edición Sep-Setentas, y El Correo del Libro a finales de hace tres décadas, las librerías Educal, las ediciones gratuitas cada Día del Libro, los Libroclubes primero en el DF (1997-2000) y luego en el ámbito federal (2000-2003) con un éxito sobresaliente.
La batalla es una lucha perdida, el paciente está enfermo de muerte. Los lectores, como si fueran los glóbulos rojos de una sangre cada vez más rebajada, no son suficientes para que el vicio, el goce, la sana costumbre de la lectura viva dentro de este organismo y le dé oxígeno a una vida más creativa y más amplia.
Una mascarilla de oxígeno que a los asistentes al hospital nos da una peregrina esperanza -pues la vida de este paciente se alargará algunos meses más- lo representan varios esfuerzos: El programa federal de lectura, el de Parabuses, es buena noticia en la sala de cuidados intensivos. Estos espacios públicos con 365 libros cada uno, un libro por día del año, están en todo el país. En Ensenada se abrieron uno en La ventana al Mar, otro en el Parque Revolución y un tercero en San Quintín. Estos módulos están abiertos.
Escribe Zaid: “El costo de leer se reduciría muchísimo si los autores y los editores respetaran más el tiempo del lector. Si no se publicaran los textos que tienen poco qué decir, o están mal escritos, o mal editados. Los libros dignos de ser releídos y recomendados bajan extraordinariamente el costo de leer, y más aún si se comparten, en la familia, entre amigos y en las bibliotecas públicas”.
Por cierto, para los lectores digitales existe en Facebook desde hace unas semanas la página Libros de Ensenada, sitio en que se promueve como punto de intercambio, venta, reseña y promoción de libros.
Leer parece ser una de las actividades más anticuadas. Estoy seguro que muchos no leerían ni aunque les pagaran. Leer no conduce a nada, parece ser el supuesto.
Sin embargo, muchos proyectos gubernamentales se han puesto en marcha, con mayor o menor éxito, para impulsar la lectura. La edición Sep-Setentas, y El Correo del Libro a finales de hace tres décadas, las librerías Educal, las ediciones gratuitas cada Día del Libro, los Libroclubes primero en el DF (1997-2000) y luego en el ámbito federal (2000-2003) con un éxito sobresaliente.
La batalla es una lucha perdida, el paciente está enfermo de muerte. Los lectores, como si fueran los glóbulos rojos de una sangre cada vez más rebajada, no son suficientes para que el vicio, el goce, la sana costumbre de la lectura viva dentro de este organismo y le dé oxígeno a una vida más creativa y más amplia.
Una mascarilla de oxígeno que a los asistentes al hospital nos da una peregrina esperanza -pues la vida de este paciente se alargará algunos meses más- lo representan varios esfuerzos: El programa federal de lectura, el de Parabuses, es buena noticia en la sala de cuidados intensivos. Estos espacios públicos con 365 libros cada uno, un libro por día del año, están en todo el país. En Ensenada se abrieron uno en La ventana al Mar, otro en el Parque Revolución y un tercero en San Quintín. Estos módulos están abiertos.
Escribe Zaid: “El costo de leer se reduciría muchísimo si los autores y los editores respetaran más el tiempo del lector. Si no se publicaran los textos que tienen poco qué decir, o están mal escritos, o mal editados. Los libros dignos de ser releídos y recomendados bajan extraordinariamente el costo de leer, y más aún si se comparten, en la familia, entre amigos y en las bibliotecas públicas”.
Por cierto, para los lectores digitales existe en Facebook desde hace unas semanas la página Libros de Ensenada, sitio en que se promueve como punto de intercambio, venta, reseña y promoción de libros.
sábado, 21 de julio de 2012
La noche de la Xochicalco
“Si la música estuviera prohibida pensaría seriamente en el
suicidio”, me dijo hace un par de años Pedro Beas, uno de los iniciadores y
actuales elementos del colectivo Nortec Collective. Beas se identifica como
Hiperboreal y se dedica a crear música desde hace 15 años con una mezcla de
ritmos electrónicos y elementos norteños.
Su música tiene que ver con una visión particular de la vida
en la ciudad de Tijuana, utilizando acordeón, bajo sexto, tuba, y dándole un tratamiento
musical enfocado en la música electrónica.
Son las 11 de la noche del viernes 13 de julio. La
Universidad Xochicalco por primera vez en su historia organiza un concierto de
esta magnitud. Estamos celebrando el séptimo aniversario de la revista La huella del coyote. En el estacionamiento del campus se ha
montado un escenario con pantallas, puentes, iluminación. La sola instalación
de la producción llevó 12 horas de trabajo, pero esta noche los asistentes, aunque
no son multitud, saben muy bien a lo que han venido.
Las luces iluminan
el escenario en la Universidad Xochicalco. Antes de Hiperboreal, los cinco
músicos de Takón Machine calentaron ya el ambiente haciendo bailar a la
concurrencia. Carlos Martínez “El Kalah”, como animador de la noche, presenta a
la banda completa.
Y suben al escenario Ricardo
Lugo en el bajo sexto, Gerardo Espiricueta con su acordeón, la vocalista
Radha Murillo —bailarina profesional de danza y cantante de ópera, quien viajó
desde Monterrey—, Ramón Ontiveros en
la tuba, Nayar Parada en la trompeta, Alejandro Navarro en los efectos visuales,
Carlos Keller en la trompeta. Hiperboreal (palabra relativa a quienes habitan
las regiones en el extremo norte), se instala al fondo del escenario, utiliza
una laptop y secuencias que, como caja de Pandora artillada de sonidos, empieza
a mostrar su más reciente disco, Border Revólver.
En 1999 un grupo de
amigos en Tijuana, luego de abrevar toda la vida de la música electrónica extranjera,
comenzaron a experimentar con otros sonidos: pistas con tambora y acordeón. Las
fueron mezclando. Dieron en el clavo. Dos de los miembros de Nortec Collective,
Bostich y Fussible han sido nominados al Grammy Latino por su álbum Tijuana Sound Machine.
“Escucho tanta
música y tan variada, que mi vida entera la podría narrar con portadas de
discos y canciones”, me contó Pedro Beas en aquella ocasión. Seguramente, lleno
de música, de ese universo de sonidos vitales surgió su propio lenguaje
musical.
La voz de Radha,
con ese soul característico y un atuendo de gala, el dominio del escenario de
Ricardo Lugo en el bajo sexto que hacía vibrar su instrumento como si fuera un
arma, y los largos vibratos del acordeón de Gerardo Espiricueta, con pleno
dominio del norteño, fue lo que le dio al concierto un esplendor en la intensa noche
de Xochicalco.
jueves, 19 de julio de 2012
Los 10 mandamientos del amigo con derechos
1. No serás pendejo/a. Si ya tienes una pareja
formal pero quieres darte una escapada, pregúntate si vale la pena. Y si vale
la pena, pregúntate si tu actual pareja vale la pena.
2.
No serás presuntuoso. Si los martes y jueves tienes
citas, y los viernes se te junta el quehacer lo mismo que los sábados, eso le
importa sólo a la persona que hace el aseo en tu casa (en teoría tú mismo/a) pero
no a tus amistades.
3.
Sé discreto. Esto va de la mano con el
mandamiento no. 2. Sucede que es muy incómoda para la amiga/o con derechos dar
con evidencias de que no es la única/o.
4.
Sé respetuoso. Si la persona en cuestión desea alejarse,
no la/lo busques, eso complicará las cosas y nadie estará a gusto.
5.
No serás ambiguo. Vamos, no se trata de irse al
hotel a la primera cita, pero sí de abordar los términos en que se dará la
amistad en un tiempo bastante razonable. Si puedes tener a alguien o a
alguienes fuera de todo engaño, tu vida será más tranquila.
6.
No te hagas güey. Aprende identificar si la otra
persona encontró a alguien aunque no lo quiera decir abiertamente. Aprende a
alejarte. No te quedes sabiendo que ya no hay lugar para ti, “esperando que te
lo diga con su propia boca y de frente”.
7.
Si te estás probando a ti mismo/a algo, lo cual
es válido cuando se es muy joven, sé el doble de cuidadosa/o con la elección.
Ten muy en claro qué es exactamente lo que esa persona te aporta y ve por eso,
sólo por eso.
8.
No te hagas la víctima. Si ya sabes en la que te
estabas metiendo, no vayas a llorar con tus amigas de que el susodicho nomás te
usó. Él lo volvería a hacer mientras no encuentre alguien que de plano le robe
el sueño.
9.
No confundas sexo con amor. Aunque ambos a veces
parezcan que van de la mano, aún hay quien ofrece lo que no es capaz de cumplir…
y gente que lo cree.
10.
El amigo con derecho funciona como la relación
más libre que puede haber, si te sientes obligado/a a salir con él/ella, a esa
bonita amistad ya le está cayendo el virus de una enfermedad que no conduce a
nada bueno.
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sábado, 30 de junio de 2012
Con el sello familiar
Conforme somos jóvenes y después adultos, vamos formando o
fortaleciendo nuestras preferencias religiosas, políticas y las demás. Ahora
que hemos estado inundados de propaganda, nuestras ideas sobre el manejo de lo
público afloran, los brotes espontáneos surgen del mismo modo como una estación
marca la primavera y luego el verano.
La mercadotecnia hace su labor al tratar de provocarnos
emociones agradables, aunque a veces nos provoque ciertas molestias. La
propaganda nos jalonea y trata de convencernos de unas supuestas virtudes, y en
muchos casos, sí, nos pronunciamos muy seriamente para hablar mal de uno o bien
de otro actor, y para ello argumentamos, mostramos lo que nosotros deseamos
sean pruebas irrefutables.
Pero lo importante no es el cruce de razones en un diálogo
civilizado en el mejor de los casos, lo curioso es que, como las anclas o los
anzuelos que al querer extraerlos los atoramos más, así al querer convencer a
alguien de su “error”, pareciera que más se amacha.
¿Y si las raíces de una postura no están del todo en la
razón ni en la fuerza de los argumentos sino en nuestros afectos?
Sostengo que gran parte de las posturas religiosas y
políticas son heredadas de nuestros padres o maestros, y si son recibidas en un
ambiente de bajo nivel de conflicto, habrá un terreno fértil para reproducir
esas mismas creencias.
Es mucho más fácil adoptar las ideas de personas en las que
confiamos, admiramos o queremos, que las de un desconocido que nos viene a
mostrar el hilo negro de la política en México, o una relación del plan de
salvífico que tiene Dios para nosotros. Repito, nos importa más que esos mismos
mensajes provengan de alguien en quien tenemos puesta nuestra confianza.
Entonces no importa tanto el mensaje como nuestra
tranquilidad, y nuestra tranquilidad es saber que estamos haciendo lo justo y
correcto a ojos de las personas que nos importan, de nuestra comunidad más
íntima. No es que vayamos en contra de nuestras convicciones por darle gusto a
nuestra familia, porque para todo hay argumentos, es que desde un principio
crecimos en un ambiente en donde se respiraban ciertos valores sobre otros,
incluso una posición de rechazo a ciertas creencias también crea un ambiente
que busca tener eco.
Y si no crecimos en ese ambiente, la vida nos lleva a
adoptar de otros maestros de la vida algunas concepciones importantes que
terminamos por adoptar a la par del aprecio o cariño que les profesamos.
Es por eso que son raros (e interesantes) los cambios
radicales en miembros provenientes de familias de bajo nivel de rupturas. El
Damasco de Pablo ocurre poco. La semilla de los valores, lealtad, solidaridad,
confianza o desconfianza en nuestros representantes comienza a crecer desde
nuestra casa. ¿Creen ustedes que vale el costo revisarlo?
Este texto aparece en el periódico El Vigía de Ensenada, BC, cuya versión electrónica se puede consultar aquí: http://www.elvigia.net/contenido/con-el-sello-familiar
jueves, 14 de junio de 2012
lunes, 4 de junio de 2012
Nortec Hiperboreal en el estacionamiento de la Xochi, quihubo
Desde hace un año con tres meses, funjo como editor de la revista La huella del coyote, la revista institucional de la Universidad Xochicalco (tres campus en Baja California, rectoría en Ensenada).
Como parte de un aniversario más de la revista, mi boca y yo propusimos un concierto que tomó forma en la presentación de Nortec Collective: Hiperboreal y el grupo local Takón Machine, que toca cumbias sabrosonas al estilo de fiesta alivianada.
Pues el concierto será dentro del campus Ensenada el viernes 13 de julio, desde las 6 de la tarde y hasta recoger los restos humanos a eso de la una de la mañana. No se asusten mis amigos regios con esto de restos humanos (no es nada relacionado con la violencia), me refiero a la gente que sigue en el viaje y que, aturdida se amilana porque no encuentra la salida, entonces se quedan platicando. Algunos también vomitan involuntariamemente.
Pues el que pueda venir, que venga. Los boletos cuestan 80, 100 y 250 bolas. Y el que no pueda porque Ensenada le quede anca la chingada, puede seguir la transmisión en vivo en un canal de ustream que abrimos:
http://www.ustream.tv/channel/universidad-xochicalco
Recuerden que en Ensenada son dos horas más temprano que la hora en el cruce de Padre Mier y Juárez.
Les dejo un video de Hiperboreal que se llama South Borderbilia, incluido en el disco que viene presentando Border Revolver.
http://www.youtube.com/watch?v=qaFfn3Gr5U8
Como parte de un aniversario más de la revista, mi boca y yo propusimos un concierto que tomó forma en la presentación de Nortec Collective: Hiperboreal y el grupo local Takón Machine, que toca cumbias sabrosonas al estilo de fiesta alivianada.
Pues el concierto será dentro del campus Ensenada el viernes 13 de julio, desde las 6 de la tarde y hasta recoger los restos humanos a eso de la una de la mañana. No se asusten mis amigos regios con esto de restos humanos (no es nada relacionado con la violencia), me refiero a la gente que sigue en el viaje y que, aturdida se amilana porque no encuentra la salida, entonces se quedan platicando. Algunos también vomitan involuntariamemente.
Pues el que pueda venir, que venga. Los boletos cuestan 80, 100 y 250 bolas. Y el que no pueda porque Ensenada le quede anca la chingada, puede seguir la transmisión en vivo en un canal de ustream que abrimos:
http://www.ustream.tv/channel/universidad-xochicalco
Recuerden que en Ensenada son dos horas más temprano que la hora en el cruce de Padre Mier y Juárez.
Les dejo un video de Hiperboreal que se llama South Borderbilia, incluido en el disco que viene presentando Border Revolver.
http://www.youtube.com/watch?v=qaFfn3Gr5U8
jueves, 17 de mayo de 2012
No creo en un Dios II
Antier llevé a Andrés, mi hijo de 10 años, por primera vez al beisbol. Los Marineros de Ensenada recibieron a San Luis y hasta la quinta entrada los locales ganaban 4-0.
Después de un rato de haber llegado compramos unos fritos. Luego vi que al Andrés le habían dado, sin que me hubiera dado cuenta, un refresco de lata en la entrada.
Pero con todo esto, de momento se me hizo raro que no hubiera abierto esa lata. Después de los fritos suele dar sed. Cuando le pregunté si se la pensaba tomar me dijo, sin apenas quitar la vista del campo, que no. Era una lata corta, pequeña, la mitad de una lata normal. Al verla de cerca vi que no era refresco sino que era té negro. Le pregunté que sí no se lo tomaba porque se trataba de té negro y me contestó con un “ajá” moviendo la cabeza.
**
Desde hace algunos años, y por instancias de su madre, los niños comenzaron a asistir a la Iglesia mormona. Su actividad principal es asistir a las reuniones los domingos de 12:30 a 3:30 pm. Muchas veces Ernesto, mi hijo mayor, se ha resistido a ir. Por flojera, por cansancio, por lo que sea. Lo siento, le digo, pero tú hiciste un compromiso y ahora hay que cumplir. Si no hay una razón de peso para no ir, le aclaro, entonces hay que estar.
Con Andrés no batallo. Él se prepara por su cuenta y obedece a la hora de meterse a bañar, a veces plancha su camisa, en fin, sin ningún problema.
La iglesia a la que asiste pide que sus miembros no se metan nada que pudiera hacerles daño a su cuerpo, incluyendo ningún tipo de estimulante por pequeño que sea como el té o el café. Yo no estoy de acuerdo con que eso realmente haga daño, pero sí estoy de acuerdo en que promuevan que no deben meterse cosas que sean perjudiciales para el organismo; eso está muy bien.
Al principio, hace años, se me hizo raro que fueran a la Iglesia mormona. Lo desconocido siempre levanta sospechas, especialmente en nuestra profunda tradición católica y nuestra falta de cuestionamiento de nuestras ideas. Vengo de una familia como la de millones en las que no asistir a misa puede pasar, pero participar activamente en otra creencia eso algo huele a una cochina traición. No se diga “promoverle” a los niños otras “extrañas” creencias. Hace algunos años mi papá me “sugirió” que mis hijos se bautizaran por la Iglesia católica (hasta el momento no ha sucedido). Los discutimos un poco. Básicamente le dije que creía que cuando los niños tuvieran edad para elegir (en ese momento los niños tenían aproximadamente tres y cinco años) pues que eligieran lo que mejor les pareciese. Sentí un dejo de tristeza, de impotencia, incluso de dolor ante mí postura. Para un hombre que estudió Derecho canónico y que conoce las creo que catorce causales de anulación matrimonial de la Iglesia católica, el asunto me parece que tuvo cierto impacto.
Pero resulta que creo en el derecho y en la libertad que cada uno tiene, tenemos, en creer en el Dios que mejor le parezca. O no creer en ninguno.
En realidad la creencia, el contenido de esa fe, me interesa muy poco (me interesa muy poco en su contenido teológico, pero me interesa mucho en su aspecto sociológico y sicológico –veo con morboso asombro cómo el ingrediente de la fe pone en crisis a una persona entre el deseo y la culpa: una neurosis que ni Jescucristo en el Calvario, vivió, pues él sí la tenía clara).
Para mí no es relevante el contenido de un cuerpo de creencias. Si mis hijos se hubieran inclinado por otra iglesia, como por ejemplo la católica, habrían tenido ciertas ventajas porque les pude haber ayudado un poco con más orientación, pero no fue así. En otras palabras, no importa si hay o no hay Dios (o dioses), sino lo único que importa es lo que cada persona es capaz de hacer en función de esa creencia. O sea: no es el Dios, sino lo creemos que debemos hacer por él.
Pero lo más importante es la coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos. Ser consecuente es una de las cosas más difíciles, pero creo que vale la pena ejercitarnos.
Pienso que muy remotamente adoptaría yo un sistema de creencias como el de la Iglesia mormona y el de cualquier otra, puesto que hasta donde me conozco, eso no me funciona ni me hace mejor persona. Pienso que a mis hijos creer en una doctrina como la que promueve la Iglesia mormona les puede funcionar, mientras no se demuestre que los perjudique.
Si ellos adoptaron ese compromiso, hay que practicarlo. Aunque cueste dejar la televisión o dejar de jugar o ir al parque. Si alguien se dice católico pero no practica esas creencias, entonces debería revisar si debe seguir diciendo que cree en lo que cree, etc.
Por último pienso que el Andrés fue coherente al no tomarse ese té negro aunque tuviera sed. Creo que en ese pequeño acto fue él quien me puso el ejemplo.
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sábado, 12 de mayo de 2012
El orgullo de mi nepotismo
No vayan a creer que es sólo por el orgullo de mi nepotismo sino que mi hermana es una investigadora muy destacada. Cuando preparábamos el número de ciencia le pedí un artículo y me pareció bastante bueno, por sencillo, claro e interesante. Aquí en la página 30 lo podrán leer. Ah, no lo he dicho: estudió matemáticas y obtuvo su doctorado con mención de honor en la Univeridad de Niza, Francia, en el mismo mes que cumplió 28 años. Ahora da clases en la Universidad Humbolt de Berlín, y vive entre números y numerosos congresos por muchos países del mundo, incluyendo México. A ver qué les parece.
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