martes, 30 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Urbanario no.1
Se desploma avión militar en Monterrey
Un avión militar se desplomó hoy a las 14:40 hora local en el el aeropuerto Mariano Escobedo de Monterrrey al tratar de despegar. Cinco tripulantes murieron, confirmó posteriormente el gobierno federal.
La aeronave, con matrícula 3101, era un Antonov de fabricación rusa y pertenecía a la Fuerza Aérea Mexicana.
El pasado 13 de abril se desplomó en este mismo aeropuerto un avión de carga Airbus 300 de la compañía Aerotransporte de Carga Unión. En esa ocasión murieron cinco tripulantes y otra persona que viajaba en un vehículo que fue aplastado por la aeronave.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Hay amores que no terminan
Ser rover fue una revista en cuya hechura participé en los tiempos cuando fui scout. Alguna vez colaboró ahí el buen Arturo Reyes, compañero de andanzas. En aquel tiempo le ayudaba a Manuel Gutiérrez a armar la edición en un antiquísimo paquete Pagemaker. Era finales de 1991, y no me iba a imaginar siquiera que en mi vida se cruzarían varias revistas con las cuales sostendría febriles idilios editoriales y desvelos amorosos con olor a redacción.Casi 20 años despúes, y luego de unas cinco o seis revistas, regreso a dirigir una publicación hecha al gusto; en otras palabras, que se trata de una orientada hacia la literatura, o quizá más exactamente, hacia la promoción de cierta literatura: la escrita por autores que tienen poca o nula experiencia en publicar, pero que sus textos, lo he visto en los talleres, tiene mucho que aportar.
El primer número saldrá con el mes de diciembre, y a partir del segundo, en enero, tendrá un tema central en cada edición. (¡¡¡¿Adivinen quién diseña?!!!).
Quiero compartir con ustedes que estoy contento y que voy a batallar para dormir hoy.
Por el momento, y para financiar el primer número, ya estamos ofreciendo ejemplares en venta adelantada. Informes aquí mismo.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Daniel contra los mitos

Fiel a su vocación iconoclasta de bajar ídolos de sus altares y demoler monumentos de bronce, Daniel Salinas Basave presentará su libro Mitos del Bicentenario, en Ensenada e impartirá la conferencia “Fábulas y Mitos de la Revolución Mexicana. Los ídolos rotos del movimiento armado 1910”. La idea es poner un poco de piel humana, sangre, sudor y corazón en el cuerpo de las deidades de la historia oficial. Aquí se hablará con brutal honestidad, claro y de frente, con una versión contrastante a la narrada por el catecismo político.
La cita es en la Teleaula del Cearte Ensenada, el viernes 19 de noviembre a las 18:00 horas.
Entrada libre.
La cita es en la Teleaula del Cearte Ensenada, el viernes 19 de noviembre a las 18:00 horas.
Entrada libre.
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miércoles, 10 de noviembre de 2010
Se andaba quemando un Dreamliner ayer en pleno vuelo
¿Recuerdan el 787, cuyo nombre artístico es Dreamliner? Pues esta nave ha tenido algunos problemas digamos que de parto, a pesar de que inició sus vuelos de prueba en diciembre pasado.¿Qué tiene de especial el Dreamliner? Pues es el proyecto aeronáutico comercial más reciente de Boeing y en palabras redondas, el 787, una nave mediana (250-350 pasajeros) es más ligero, más cómodo, y un poquito atrevido en el diseño.
La complicación más importante hasta el momento en el trabajo de parto, sucedió ayer martes en uno de los vuelos de prueba. La cabina empezó a humear y ya se les andaba quemando todo el changarro, por fortuna el incidente no pasó a mayores y la nave aterrizó en Laredo, Texas.
En el aparato viajaban, con los ingenieros y funcionarios de aviación civil (FAA), un total de 42 personas que debieron ser evacuadas tras el aterrizaje de urgencia.
"Hemos decidido concentrarnos en las pruebas en tierra y no hacer volar los aviones hasta que comprendamos mejor el incidente en el (aparato de prueba) ZA002", señaló a la AFP Loretta Gunter, una portavoz de la empresa.
Aquí una nota relacionada de la proyección de un documental del Dreamliner en el Centro Cultural Alfa de Monterrey.
http://yadivia.blogspot.com/2010/07/leyendas-del-vuelo.html
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martes, 9 de noviembre de 2010
Maraton literario, mañana viernes en la Casa de la Cultura

Más de 60 escritores, en mesas de cinco cada hora, leerán mañana viernes parte de su obra en el Maratón literario que organiza Conarte Nuevo León en la Casa de la Cultura. Hay quien dice que ya en la tarde noche es cuando se pondrá lo mero bueno, sin embargo habemos quien podríamos tener un huequito durante el día para darnos una vuelta a la antigua estación Del Golfo (no es alusión a nadie, así se llama también la Casa de la Cultura de Nuevo León. Colón y Emilio Carranza).
lunes, 8 de noviembre de 2010
Soñó, creyó y ahora es la única paraguaya que pilota un airbus
Para Letizia, la vida es una escalera infinita, tan inmensa como el cielo que recorre con sus 3 a 4 vuelos semanales. Dueña de una energía única, muestra cómo la perseverancia hace que los sueños se cumplan.Por Patricia Figueredo / Última hora.com
pfigueredo@uhora.com.py
Letizia quiso ser astronauta, y su hermano sutilmente le recordó que no había nacido en los Estados Unidos. Después tuvo ganas de ser agente de la FBI, lo que tampoco prosperó.
Incluso tuvo deseos de ser miembro de la CIA, dice. Pero ahora esos son solo recuerdos, porque visitar un aeropuerto y ver despegar un avión fue suficiente para que a los 7 años sepa que volar sería su verdadera pasión.
Al principio pensó en ser azafata, porque no sabía que alguna fuera piloto de aeronave. Hoy, Letizia Ruiz, con 35 años de edad, es la primera paraguaya piloto con licencia comercial y habilitación IFL (vuelo por instrumento) que comanda aeronaves Airbus 319–320–321 de TAM líneas aéreas.
"Le dije a Alfredo, mi hermano: voy a ser azafata porque vi que eran hermosas, y él me dijo: ′No, vas a ser piloto′. Y allí dude... Pero, si solo eran hombres, dije, y él insistió con que sea piloto, y añadió: ′ Vas a ser la primera, Letty′", recuerda.
Así empezó el vuelo de su vida. En el año 1993 comenzó su carrera de piloto con la licencia de aviación civil, nivel que muchas otras ya lo habían alcanzado, pues es el primer escalón dentro de esta profesión.
A escondidas de toda su familia fue a las Fuerzas Armadas para entrar en la aviación militar, pero nunca la recibieron. Sin embargo, su sueño seguía intacto. Tal es así que en el 95 formó parte de la empresa aérea Lapsa como azafata y en el 96, con osadía, pidió ser piloto, donde fue aceptada.
De ese modo siguió estudiando y pudo pagar las horas necesarias de vuelo para finalmente alcanzar la licencia comercial en 1998 y romper paradigmas, convirtiéndose en pionera dentro de un rubro netamente masculino. A Letizia no le fue fácil. El estrés del perfeccionismo, ese plus de no equivocarse, además de estar en la mira en un país que aún conserva raíces de machismo, pesaron.
Ella sostiene que jamás menospreciaría al Paraguay, y reconoce que aprendió a sobrevivir y a fortalecerse de cada tropezón experimentado durante su carrera. "Mi filosofía de vida es la siguiente: del sufrimiento me fortalezco y de lo bello me edifico", dice.
UNA PASIÓN
No le basta con subir al avión, darle potencia y volar. No. Aún habiendo hecho un montón de cosas durante el día y con el cansancio a cuestas, al abrocharse el último botón del uniforme, una adrenalina intensa le inunda y todo cambia a su alrededor.
"El ambiente ya tiene otro color, el aire tiene otro olor... Chemoporimba cuando empiezo a hablar de eso", asegura, mientras deja ver cómo se le eriza la piel. Controlar el combustible, las condiciones climáticas, la seguridad y otros detalles son las actividades que con sumo cuidado realiza en cada vuelo, como si fuera la primera vez.
"Tenés una responsabilidad tan grande, tan divina. Cuando le estás dando potencia a esos motores y salís de la tierra ahí comienza todo, hay la responsabilidad de llegar a destino", señala Letizia, quien tiene un brillo distinto en los ojos cuando de aviones se trata la conversación.
Asegura que en la aviación es difícil querer describir todo con palabras. El amor, el aprecio y el respeto que le tiene a la profesión son inmensos. "Es como querer darle forma al aire, es imposible. Esto es muy grande", sostiene.
Letizia aún quiere seguir conquistando los aires con más vuelos. Ella sabe que los límites se los pone cada uno y precisamente no tiene la intención de parar. En categoría de pilotaje llegó a lo máximo. Ahora le queda volar aviones cada vez más "grandototes", como dice su pequeña hija Valerie.
ESPOSA, MAMÁ, AMIGA, VETERINARIA...
"Mi marido normalmente me dice que cuando voy a volar estoy descansando, pero cuando no estoy volando estoy trabajando", comenta, mientras ríe explosivamente.
Letizia, como toda mamá que desempeña funciones fuera de la casa, es una mujer multifacética e hiperactiva. Ella lo reconoce. "Cuando aterrizo ya me saco el uniforme y me transformo en veterinaria, doctora, pediatra, jardinera, arquitecta, lo que sea. Para dar soluciones a todo y en todo y en un solo día. Nacimos con ese don, gracias a Dios", dice.
Tiene dos hijos, Alexander Matías y Valerie. Está casada con Alberto Blanco.
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sábado, 6 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
Avionazo en Cuba deja 68 muertos; hay discreta cobertura
Semana lamentable para la aviación. Ayer viernes una nave de Aerocaribe, empresa del Estado cubano, se desplomó en medio de la isla muriendo los 68 ocupantes. El avión contaba con dos motores turbohélice de fabricación franco-italiana. Segun fuentes oficiales, se está confirmando la identidad de siete mexicanos que viajaban.
Para los medios mundiales, detalle curioso, fue más relevante una aterrizaje forzoso del Airbus 380, el más grande del mundo, de la aerolínea australiana Quantas ocurrido en Singapur el mismo día de ayer. No pasó del susto y todos resultaron ilesos. Pero hay varios videos e imágenes.
En cambio, la nota de Aerocaribe destaca muy poco, a pesar del número de muertes, de que al parecer había siete mexicanos, y que ocurrió incluso en nuestro propio continente.
EFE menciona que los diarios cubanos Granma y Juventud rebelde, dan una "discreta" cobertura al accidente.
Para los medios mundiales, detalle curioso, fue más relevante una aterrizaje forzoso del Airbus 380, el más grande del mundo, de la aerolínea australiana Quantas ocurrido en Singapur el mismo día de ayer. No pasó del susto y todos resultaron ilesos. Pero hay varios videos e imágenes.
En cambio, la nota de Aerocaribe destaca muy poco, a pesar del número de muertes, de que al parecer había siete mexicanos, y que ocurrió incluso en nuestro propio continente.
EFE menciona que los diarios cubanos Granma y Juventud rebelde, dan una "discreta" cobertura al accidente.
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lunes, 25 de octubre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
Los niños
Al comienzo no lo pensé. Estábamos en una de las dos habitaciones del segundo piso, y bajo la cobija no se escuchaba nada excepto el sonido de los labios, el aliento entrecortado de alguno de los dos, y afuera, un coche ocasional que parecía lejano en la tranquilidad del barrio.
De pronto ella se quedó inmóvil, mirando a nada, girando los ojos en varias posiciones mientras aguzaba el oído. Yo me mantuve quieto a unos centímetros de su nariz, esperando alguna reacción adicional.
C. y yo nos conocimos desde hacía doce o trece años. Debo ser más exacto: yo la conocía a ella, pero ella no sabía de mi existencia. En ese entonces coincidimos en un diplomado de tres días, y C. no podía menos que llamar la atención, no sólo porque era la más hermosa de las asistentes, sino porque a pesar de su corta edad, era de las mejores diseñadoras del grupo de estudiantes.
Durante el receso del tercer día, ella se tuvo que ir y no la volví a ver. Tiempo después alguien dijo que se había casado o que se había ido a otra ciudad, o las dos cosas a la vez, pero no volví a saber de ella.
Se quedó inmóvil mientras aguzaba el oído. Había murmurado: “Los niños”, pero yo no sabía exactamente si se trataba de dos o de tres, que se supone estarían dormidos en el cuarto de junto Ninguno de los dos se movió. Luego fue cerrando los ojos, y entreabrió la boca en algo que se reanuda, en recibir mi beso que se había quedado inconcluso.
Al principio no lo pensé, o mejor dicho no recordé que tenía niños. Teníamos meses saliendo y no le quise decir que ya la conocía.
Había regresado a la ciudad un año atrás y puso un despacho de diseño junto a otra persona, pero no explicó más sobre la identidad de esa otra persona, sólo dijo que las cosas mejoraban mes con mes.
Mi empresa solicitó un trabajo urgente y alguien recomendó el despacho de C. Lo entregaron en dos días, pero nuestro pago por un descuido se retrasó siete. C. pidió hablar conmigo y a mí se me fue la sangre a los talones cuando la vi entrar. Diez minutos después el cheque estaba en mi escritorio y yo intentaba sacarle una cita. Me dijo que no podía por exceso de trabajo, pero a los dos se nos olvidó el mundo durante los 40 minutos que duramos platicando. Así fue mi reencuentro con C.
Era la primera vez que estábamos en su habitación. Esa noche me enamoré de ella. O no, quizá fue al despedirnos, cuando ella afirmó algo que empezaba con las palabras: “Si nos volvemos a ver…”, pero que en el fondo era una pregunta. O quizá fue cuando le llamé al día siguiente a las nueve de la mañana y ella, lo percibí por el teléfono, sonrió al saber que era yo.
De pronto ella se quedó inmóvil, mirando a nada, girando los ojos en varias posiciones mientras aguzaba el oído. Yo me mantuve quieto a unos centímetros de su nariz, esperando alguna reacción adicional.
C. y yo nos conocimos desde hacía doce o trece años. Debo ser más exacto: yo la conocía a ella, pero ella no sabía de mi existencia. En ese entonces coincidimos en un diplomado de tres días, y C. no podía menos que llamar la atención, no sólo porque era la más hermosa de las asistentes, sino porque a pesar de su corta edad, era de las mejores diseñadoras del grupo de estudiantes.
Durante el receso del tercer día, ella se tuvo que ir y no la volví a ver. Tiempo después alguien dijo que se había casado o que se había ido a otra ciudad, o las dos cosas a la vez, pero no volví a saber de ella.
Se quedó inmóvil mientras aguzaba el oído. Había murmurado: “Los niños”, pero yo no sabía exactamente si se trataba de dos o de tres, que se supone estarían dormidos en el cuarto de junto Ninguno de los dos se movió. Luego fue cerrando los ojos, y entreabrió la boca en algo que se reanuda, en recibir mi beso que se había quedado inconcluso.
Al principio no lo pensé, o mejor dicho no recordé que tenía niños. Teníamos meses saliendo y no le quise decir que ya la conocía.
Había regresado a la ciudad un año atrás y puso un despacho de diseño junto a otra persona, pero no explicó más sobre la identidad de esa otra persona, sólo dijo que las cosas mejoraban mes con mes.
Mi empresa solicitó un trabajo urgente y alguien recomendó el despacho de C. Lo entregaron en dos días, pero nuestro pago por un descuido se retrasó siete. C. pidió hablar conmigo y a mí se me fue la sangre a los talones cuando la vi entrar. Diez minutos después el cheque estaba en mi escritorio y yo intentaba sacarle una cita. Me dijo que no podía por exceso de trabajo, pero a los dos se nos olvidó el mundo durante los 40 minutos que duramos platicando. Así fue mi reencuentro con C.
Era la primera vez que estábamos en su habitación. Esa noche me enamoré de ella. O no, quizá fue al despedirnos, cuando ella afirmó algo que empezaba con las palabras: “Si nos volvemos a ver…”, pero que en el fondo era una pregunta. O quizá fue cuando le llamé al día siguiente a las nueve de la mañana y ella, lo percibí por el teléfono, sonrió al saber que era yo.
martes, 19 de octubre de 2010
Poses lingüísticas
(Es el título del siguiente artículo que en breve estará aquí en Turbosina passarola completo, por el momento un adelanto.)
El término puede sonar agresivo, o al menos muy duro, sin embargo no es extraño que todos en alguna medida hayamos querido adscribirnos, apegarnos o simplemente ostentar algunos rasgos identatarios que para otros puden sonar forzados o afectados, pero para nosotros "sea de lo más normal".
Esas palabras funcionarían como lo hace un distintivo en la boina o en la solapa, esos llamados "pines" que dan un rasgo personal diciendo un poco más sobre nuestras simpatías, aficiones y más ampliemente, sobre nuestra afiliación a un grupo social. A continuación algunas de las poses más recientes y actuales que he observado.
El término puede sonar agresivo, o al menos muy duro, sin embargo no es extraño que todos en alguna medida hayamos querido adscribirnos, apegarnos o simplemente ostentar algunos rasgos identatarios que para otros puden sonar forzados o afectados, pero para nosotros "sea de lo más normal".
Esas palabras funcionarían como lo hace un distintivo en la boina o en la solapa, esos llamados "pines" que dan un rasgo personal diciendo un poco más sobre nuestras simpatías, aficiones y más ampliemente, sobre nuestra afiliación a un grupo social. A continuación algunas de las poses más recientes y actuales que he observado.
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miércoles, 13 de octubre de 2010
Contigo en la distancia. Taller de poesía

Taller desde la comodidad de tu hogar
Ese mecanismo lingüístico que es el poema es capaz de reflejar una experiencia común a muchos seres humanos. La práctica de la poesía puede surgir no tanto de lo que llaman inspiración, sino del conocimiento y uso de ciertos recursos (figuras retóricas, tipos de versos).
Objetivo:
Taller dirigido a jóvenes y adultos que desean adquirir herramientas para escribir poemas y prosa breve.
Temas:
Conceptos básicos: poemas, estrofa, verso, licencias poéticas, tipos de rimas. Figuras retóricas. Estrategias para la escritura.

Modalidad:
A distancia, vía telefónica (el instructor absorbe el costo de la llamada). Esta modalidad permite que el participante practique y desarrolle sus habilidades de escritura sin salir de su casa en cualquier punto de le República mexicana.
Costo:
$150.00 por sesión. Se aplican descuentos. Incluye apuntes del taller.
Duración:
Una hora por sesión,
Imparte: Gerardo Ortega*, poeta y narrador.
Información:
yadivia@hotmail.com.
El expositor es licenciado en Letras Españolas por la UANL, obtuvo premios literarios en la Facultad de Filosofía y Letras en 1993, y en la UANL en 1994. Ha sido instructor de talleres literarios en la UNAM y maestro de español para extranjeros. Ha sido corrector de estilo y editor de Cultura del periódico Milenio en Monterrey, así como coeditor de la revista Monterrey Magazine. Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León (96-97) y candidato a recibir el Premio Nacional de la Juventud en 1996 en la categoría de Artes. Tiene publicados varios títulos, entre ellos De lunes a diciembre (ed. de autor, 1995, Monterrey, NL). Saudade o su último cumpleaños (ed. Mixcóatl, México DF, 2002) y De lunes a diciembre (antología personal, UANL-Diáfora, 2008). Ha publicado su obra en los periódicos El Norte, Milenio, El Financiero, El Porvenir, ABC y La Jornada. Aparece en la antología Región sin dónde, Huelva, España, 2005. Actualmente mantiene un blog literario en el sitio Milenio.com e imparte talleres de poesía presenciales en diferentes espacios, como la librería Gandhi en Monterrey, y en el Instituto de Producción Musical, en San Pedro Garza García.
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miércoles, 6 de octubre de 2010
Del amor
Hace unos días platicaba con mi jefa acerca de si había maneras más saludables que otras de enamorarse. Antes pensaba que este asunto estaba ligado necesariamente al dolor, incluso al sufrimiento. Y sí, en las relaciones puede haber momentos de dolor, como en la vida, pero ahora pienso que no es un requisito; de ningún modo hay algo así como una cuota mínima (como el salario mínimo) para una relación estable y madura, es decir, para que sea feliz, pues.
Hace falta, eso sí, que cada una de las partes tenga la cabeza muy libre para pensar y haber resuelto esos problemas que todos venimos cargando tal vez desde la infancia, o con nuestros padres. Esos asuntos que nos hacen repetir patrones y seguirla cagando por el mundo, enamorándonos o emparejándonos de una manera que nunca va a ser profunda.
Desgraciadamente hay quienes nunca adquieren las herramientas necesarias; es más, no saben que se pueden adquirir y así mejorar la relación con nosotros mismos.
Todo esto salió porque veo personas que siguen cumpliendo años, pero no siguen cumpliendo sueños, es más, son adultos de más de 40 o 50 años y siguen actuando como adolescentes, casi con los mismos tropiezos y actitudes ante la vida y el amor.
En resumen, creo que primero debe estar bien uno para luego poder estar bien con el otro. Lo digo yo que durante años fui en la dirección opuesta, que durante años hice lo que no se debe. En fin. Pero muy contento ahora.
Vuelvo a la pregunta. ¿Hay maneras más sanas que otras de enamorarse y de estar en pareja?
No sé, se me ocurre.
Hace falta, eso sí, que cada una de las partes tenga la cabeza muy libre para pensar y haber resuelto esos problemas que todos venimos cargando tal vez desde la infancia, o con nuestros padres. Esos asuntos que nos hacen repetir patrones y seguirla cagando por el mundo, enamorándonos o emparejándonos de una manera que nunca va a ser profunda.
Desgraciadamente hay quienes nunca adquieren las herramientas necesarias; es más, no saben que se pueden adquirir y así mejorar la relación con nosotros mismos.
Todo esto salió porque veo personas que siguen cumpliendo años, pero no siguen cumpliendo sueños, es más, son adultos de más de 40 o 50 años y siguen actuando como adolescentes, casi con los mismos tropiezos y actitudes ante la vida y el amor.
En resumen, creo que primero debe estar bien uno para luego poder estar bien con el otro. Lo digo yo que durante años fui en la dirección opuesta, que durante años hice lo que no se debe. En fin. Pero muy contento ahora.
Vuelvo a la pregunta. ¿Hay maneras más sanas que otras de enamorarse y de estar en pareja?
No sé, se me ocurre.
sábado, 2 de octubre de 2010
De caminar y platicar
Toda la semana que termina, incluso creo que casi todo el mes de septiembre, han sido días extraños. Por una parte revolotean sobre mi cabeza ciertas pequeñas nubes de incertidumbre, y por otro, se abren nuevas perspectivas.
No utilizo un coche como hace algunos años (un coche amplio y cómodo), tengo días sin internet ni teléfono en casa (cortesía de la ineficiencia de Cablevisión), estoy tomando decisiones importantes que afectarán mi vida y la de mis hijos, y a pesar de todo esto la ciudad se muestra distnta para mí. Este clima que no ha sido caluroso, sino uno ensenadense, y por lo tanto evocador de amor, es el más apto para caminar, para caminar y reflexionar, en planear los pendientes y especialmente disfrutar.
Y he caminado y caminado estas calles. Calculo que cada día camino unos seis o siete kilómetros, disfruto cuando me toca un camión con clima, y me la paso viendo la etiqueta con las líneas del Metro que hacen cruz en la ciudad.
Es cierto, no me gusta la ciudad, o mejor dicho no me gusta la doxa regiomontana, pero a donde voy, voy conmigo mismo, y el que soy para mí me sonríe, y cuando llego, cansado, de noche, el otro desconocido que soy me abre la puerta.
Decía que no me gusta la ciudad, pero ahora me gusto yo en la ciudad. Sucede que una o dos veces por día, me encuentro en la calle con un amigo o conocido, Hola qué tal, fulnanito, En dónde andas ahora, No has visto a, y platicamos unos minutos o simplemente agitamos la mano de un lado a otro de la calle. me gusta platicar con gente, mirar sus ojos, la expresión de su frente mientras habla, a veces cierta tensión en la comisura de sus labios cuando a veces me comparten sus miedos. Es muy padre cuando te encuentras a alguien y simplemente se sonríen. Nos sonreímos.
Creo que esto es parecido a disfrutar la ciudad. Creo que esto es parecido a disfrutar de uno mismo y lo que hace.
No utilizo un coche como hace algunos años (un coche amplio y cómodo), tengo días sin internet ni teléfono en casa (cortesía de la ineficiencia de Cablevisión), estoy tomando decisiones importantes que afectarán mi vida y la de mis hijos, y a pesar de todo esto la ciudad se muestra distnta para mí. Este clima que no ha sido caluroso, sino uno ensenadense, y por lo tanto evocador de amor, es el más apto para caminar, para caminar y reflexionar, en planear los pendientes y especialmente disfrutar.
Y he caminado y caminado estas calles. Calculo que cada día camino unos seis o siete kilómetros, disfruto cuando me toca un camión con clima, y me la paso viendo la etiqueta con las líneas del Metro que hacen cruz en la ciudad.
Es cierto, no me gusta la ciudad, o mejor dicho no me gusta la doxa regiomontana, pero a donde voy, voy conmigo mismo, y el que soy para mí me sonríe, y cuando llego, cansado, de noche, el otro desconocido que soy me abre la puerta.
Decía que no me gusta la ciudad, pero ahora me gusto yo en la ciudad. Sucede que una o dos veces por día, me encuentro en la calle con un amigo o conocido, Hola qué tal, fulnanito, En dónde andas ahora, No has visto a, y platicamos unos minutos o simplemente agitamos la mano de un lado a otro de la calle. me gusta platicar con gente, mirar sus ojos, la expresión de su frente mientras habla, a veces cierta tensión en la comisura de sus labios cuando a veces me comparten sus miedos. Es muy padre cuando te encuentras a alguien y simplemente se sonríen. Nos sonreímos.
Creo que esto es parecido a disfrutar la ciudad. Creo que esto es parecido a disfrutar de uno mismo y lo que hace.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Voy a dar este taller en la Gandhi Monterrey, el próximo lunes
Cómo hacer objetos con palabras: poesía en prácticaEse mecanismo lingüístico que es el poema es capaz de reflejar una experiencia común a muchos seres humanos. La práctica de la poesía puede surgir no tanto de lo que llaman inspiración, sino del conocimiento y uso de ciertos recursos (figuras retóricas, tipos de versos, recursos de estilo).
Taller a nivel principiante dirigido a jóvenes y adultos que desean adquirir herramientas para escribir poemas y prosa breve.
Lunes de octubre del 2010, de 7:00 a 8:45 pm.
Cafetería de la librería Gandhi. Hidalgo y Martín de Zavala, Monterrey, NL.
Imparte: Gerardo Ortega, poeta y narrador.
Costo: 450.00 pesos, incluye material (libro La seducción de las palabras, de Álex Grijelmo, y apuntes del taller).
Información: 50.30.22.41, yadivia@hotmail.com.
sábado, 25 de septiembre de 2010
Un viaje cortito
Esta semana que pasó tres escritores fuimos a unos recorridos de promoción de lectura y de nuestra propia obra a varios municipios. Diez poblados en cinco días; dos diarios. Nueve de las diez presentaciones fueron ante chavos de secundaria o de preparatoria.
¿Qué vi ahí? Vi muchas caras, algunas curiosas, otras sonrientes, alguno se mostró aburrido, muchos rieron. Nosotros leíamos algo de nuestra obra o platicábamos cómo "nos habíamos hecho escritores", ja.
Conviví con con mis otros dos compañeros, con uno de ellos, aunque hemos platicado un poco cada vez que nos vemos, ahora nos conocimos un poco mejor y planeamos un proyecto juntos. Al otro ya lo conocía y en algún momento del recorrido me pelee con él por pasarse de lanza. Le reclamé y tiré toda mis bronca, y una hora después reíamos en el restaurante almorzando bien sabroso(casi siempre fuimos cinco a la mesa).
El viaje fue un cambio de rutina, pero también un poco como salirse y pensar las cosas de otro modo, o al menos simplemente pensar.
Además de lo relacionado con la literatura, me asomé a las vidas de otros, las de mis compañeros que me mostraron un poco más de sí, y la de otros conocidos comúnes que ahí comentamos. Vi cosas tristes. Algunas provocadas por ellos mismos, así, gacho, y otras que les pasaron, como asuntos con la inseguridad.
Me quedé pensando lo mucho que nos cuesta decir "tengo miedo", también me da la impresión, sólo es la impresión, de que a muchos les cuesta decir "te amo" (cuando aman, claro, porque decir "te amo" cuando no se ama es toda la actitud de pasar a chingar).
Tengo que estar atento para que en mi vida predomine el amor, respeto, y seguir teniendo los huevos para sacar a alguien de mi vida cuando es prejudicial y biodesagradable.
¿Qué vi ahí? Vi muchas caras, algunas curiosas, otras sonrientes, alguno se mostró aburrido, muchos rieron. Nosotros leíamos algo de nuestra obra o platicábamos cómo "nos habíamos hecho escritores", ja.
Conviví con con mis otros dos compañeros, con uno de ellos, aunque hemos platicado un poco cada vez que nos vemos, ahora nos conocimos un poco mejor y planeamos un proyecto juntos. Al otro ya lo conocía y en algún momento del recorrido me pelee con él por pasarse de lanza. Le reclamé y tiré toda mis bronca, y una hora después reíamos en el restaurante almorzando bien sabroso(casi siempre fuimos cinco a la mesa).
El viaje fue un cambio de rutina, pero también un poco como salirse y pensar las cosas de otro modo, o al menos simplemente pensar.
Además de lo relacionado con la literatura, me asomé a las vidas de otros, las de mis compañeros que me mostraron un poco más de sí, y la de otros conocidos comúnes que ahí comentamos. Vi cosas tristes. Algunas provocadas por ellos mismos, así, gacho, y otras que les pasaron, como asuntos con la inseguridad.
Me quedé pensando lo mucho que nos cuesta decir "tengo miedo", también me da la impresión, sólo es la impresión, de que a muchos les cuesta decir "te amo" (cuando aman, claro, porque decir "te amo" cuando no se ama es toda la actitud de pasar a chingar).
Tengo que estar atento para que en mi vida predomine el amor, respeto, y seguir teniendo los huevos para sacar a alguien de mi vida cuando es prejudicial y biodesagradable.
domingo, 12 de septiembre de 2010
De por qué cogemos
De pronto me quedé ido, anonadado, absorto en un pensamiento al que le he estado dando vueltas el día de hoy. Las mujeres, o mejor dicho, una mujer, puede llegar a atraernos tanto que podemos actuar de manera muy poco sensata.
Pero también me llama muchísimo la atención que en el discurso de las mujeres, o lo poco que he visto, ellas no hablan tanto de la atracción, del deseo que pueden sentir por un hombre. Hablan de lo que yo llamo el perfil moral del tipo en cuestión, que es la lista de su mapa afectivo y el modo en que él lo maneja. Aquí se espera que no sea un hijo de la chingada, sino al contrario, un hombre de bien, de buenos sentimientos, inteligente, sensible, qué sé yo, de buen actuar, honesto, y lo más importante de todo: que sea capaz de comprometerse por amor en una relación seria y de manera honesta, y eso incluye todas las muestras de amor y que evidentemente le dé su lugar a la amada en cuestión... en dónde hablan de que si el tipo es atractivo. Según yo, de eso casi no hablan o casi no importa, importa más lo otro, lo que tiene que ver con una relación a largo plazo.
Me he quedado sorprendido de que tantos hombres pensemos y actuemos de manera opuesta o al menos muy diferente a como proceden muchas mujeres.
Una mujer muy joven y atractiva garantiza, o al menos promete buena generación de la especie, promete y casi cumple con el proceso fértil de procrear. Creo que el deseo es muy importante para el hombre por esta razón. El deseo nos mantiene interesados en el sexo, lo que aumenta la posibilidad de procrear. Incluso en algunos contextos, la capacidad generativa del varón se asocia a una mayor virilidad u hombría.
Pero la hombría no sólo se mide socialmente por su poder de fertilización, sino por el acceso que puede tener a mujeres más deseables.
Porque las más deseables son las más jóvenes, las de caderas y pechos firmes, como si fuera una especie de garantía para concebir, alumbrar y amamantar.
Mi sorpresa es también darme cuenta que para las mujeres el deseo casi no existe para relacionarse, vamos, no es motor inicial. Y me extraña que no lo vean en los hombres como salta a la vista. Porque pienso que el deseo, a diferencia como funciona en las mujeres, es deseo de posesión, es el deseo que querer obtener ese cuerpo femenino deseado, ese lograr seducir, comprar, acceder de la manera posible según sea el caso.
Y ese deseo de posesión también me resulta paradójico porque en una relación sexual es la mujer quen posee al miembro del hombre.
En las mujeres he notado que su discurso sobre el sexo está asociado a una idea de más bien de goce o de disfrute, incluso a la idea de ser dueñas de su propio cuerpo y su propio placer, como si tuvieran que asumir las riendas de su sexualidad de manera consciente y fueran´por ese camino las protagonistas de un proceso liberador que comienza le da cinco kilos de peso al verbo decidir. Creo que coger es más simple.
¿Y que acaso los hombres no gozamos? A huevo que sí, pero diferente. En primer lugar las mujeres pueden disfrutar por medio de gran parte de su piel, con muchas zonas de su cuerpo que son sensibles al contacto, a las caricias. En cambio a los hombres nuestra proceder es más genital y orgasmocéntrico, es decir, el fin último es experimentar un orgasmo, y si no, sentimos como si nos quedáramos a medias, con cara de bueno, ni modo. El orgasmo ese es nuestro mayor goce, lo malo es que dura muy poco. En las mujeres no, si su capacidad multiorgásmica fuera explotada a la mitad, una catástrofe haría presa a nuestro planeta, caería la bolsa y la productividad de todas las empresas del mundo entrarían en recesión. Una verdadera tragedia mundial.
El deseo masculino está de hueva
Las mujeres actúan como si el deseo masculino fuera una cosa a veces divertida, y la mayor parte de las veces de una hueva fenomenal. Cada vez que saben que un bato hizo una pendejada por irse detrás de unas faldas, dicen en medio de un bostezo: "es que no piensan con la cabeza". Se les olvida que ese mismo deseo es el disparador, es el arranque para que el bato que les llena el ojo, lo tengan ahí, detrás de su aroma.
El deseo es importante y no lo ven. Pero lo provocan. ¿Qué quiero decir con esto?
Sí, lo provocan porque el cuerpo femenino es una zona vedada, sancionada, de algún modo prohibida. Una chava puede pasar y darle una nalgada a un bato que le gusta, y fuera de des concierto seguramente no pasa a mayores, vamos, no es ningún atentado a su intimidad. El caso inverso sí es grave. Es sancionable. En el Metro del DF se sanciona hasta las miradas libidinosas. El cuerpo femenino es una zona prohibida. Y por ende, más deseada aún.
Lo que me parece bastante paradójico, mejor dicho francamente contradictorio, es que muestren algo íntimo como lo es su cuerpo, como si no fuera íntimo, como si fuera, de algún modo, público.
***
Creo que la frase esta que me comentaron hace unos días, "una mujer como la que no te puedes comprar", expresa precisamente el grado de poder necesario para acceder a mujeres socialmente más deseables.
¿Cuáles son los patrones de hombres más deseables?
Pero también me llama muchísimo la atención que en el discurso de las mujeres, o lo poco que he visto, ellas no hablan tanto de la atracción, del deseo que pueden sentir por un hombre. Hablan de lo que yo llamo el perfil moral del tipo en cuestión, que es la lista de su mapa afectivo y el modo en que él lo maneja. Aquí se espera que no sea un hijo de la chingada, sino al contrario, un hombre de bien, de buenos sentimientos, inteligente, sensible, qué sé yo, de buen actuar, honesto, y lo más importante de todo: que sea capaz de comprometerse por amor en una relación seria y de manera honesta, y eso incluye todas las muestras de amor y que evidentemente le dé su lugar a la amada en cuestión... en dónde hablan de que si el tipo es atractivo. Según yo, de eso casi no hablan o casi no importa, importa más lo otro, lo que tiene que ver con una relación a largo plazo.
Me he quedado sorprendido de que tantos hombres pensemos y actuemos de manera opuesta o al menos muy diferente a como proceden muchas mujeres.
Una mujer muy joven y atractiva garantiza, o al menos promete buena generación de la especie, promete y casi cumple con el proceso fértil de procrear. Creo que el deseo es muy importante para el hombre por esta razón. El deseo nos mantiene interesados en el sexo, lo que aumenta la posibilidad de procrear. Incluso en algunos contextos, la capacidad generativa del varón se asocia a una mayor virilidad u hombría.
Pero la hombría no sólo se mide socialmente por su poder de fertilización, sino por el acceso que puede tener a mujeres más deseables.
Porque las más deseables son las más jóvenes, las de caderas y pechos firmes, como si fuera una especie de garantía para concebir, alumbrar y amamantar.
Mi sorpresa es también darme cuenta que para las mujeres el deseo casi no existe para relacionarse, vamos, no es motor inicial. Y me extraña que no lo vean en los hombres como salta a la vista. Porque pienso que el deseo, a diferencia como funciona en las mujeres, es deseo de posesión, es el deseo que querer obtener ese cuerpo femenino deseado, ese lograr seducir, comprar, acceder de la manera posible según sea el caso.
Y ese deseo de posesión también me resulta paradójico porque en una relación sexual es la mujer quen posee al miembro del hombre.
En las mujeres he notado que su discurso sobre el sexo está asociado a una idea de más bien de goce o de disfrute, incluso a la idea de ser dueñas de su propio cuerpo y su propio placer, como si tuvieran que asumir las riendas de su sexualidad de manera consciente y fueran´por ese camino las protagonistas de un proceso liberador que comienza le da cinco kilos de peso al verbo decidir. Creo que coger es más simple.
¿Y que acaso los hombres no gozamos? A huevo que sí, pero diferente. En primer lugar las mujeres pueden disfrutar por medio de gran parte de su piel, con muchas zonas de su cuerpo que son sensibles al contacto, a las caricias. En cambio a los hombres nuestra proceder es más genital y orgasmocéntrico, es decir, el fin último es experimentar un orgasmo, y si no, sentimos como si nos quedáramos a medias, con cara de bueno, ni modo. El orgasmo ese es nuestro mayor goce, lo malo es que dura muy poco. En las mujeres no, si su capacidad multiorgásmica fuera explotada a la mitad, una catástrofe haría presa a nuestro planeta, caería la bolsa y la productividad de todas las empresas del mundo entrarían en recesión. Una verdadera tragedia mundial.
El deseo masculino está de hueva
Las mujeres actúan como si el deseo masculino fuera una cosa a veces divertida, y la mayor parte de las veces de una hueva fenomenal. Cada vez que saben que un bato hizo una pendejada por irse detrás de unas faldas, dicen en medio de un bostezo: "es que no piensan con la cabeza". Se les olvida que ese mismo deseo es el disparador, es el arranque para que el bato que les llena el ojo, lo tengan ahí, detrás de su aroma.
El deseo es importante y no lo ven. Pero lo provocan. ¿Qué quiero decir con esto?
Sí, lo provocan porque el cuerpo femenino es una zona vedada, sancionada, de algún modo prohibida. Una chava puede pasar y darle una nalgada a un bato que le gusta, y fuera de des concierto seguramente no pasa a mayores, vamos, no es ningún atentado a su intimidad. El caso inverso sí es grave. Es sancionable. En el Metro del DF se sanciona hasta las miradas libidinosas. El cuerpo femenino es una zona prohibida. Y por ende, más deseada aún.
Lo que me parece bastante paradójico, mejor dicho francamente contradictorio, es que muestren algo íntimo como lo es su cuerpo, como si no fuera íntimo, como si fuera, de algún modo, público.
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Creo que la frase esta que me comentaron hace unos días, "una mujer como la que no te puedes comprar", expresa precisamente el grado de poder necesario para acceder a mujeres socialmente más deseables.
¿Cuáles son los patrones de hombres más deseables?
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viernes, 10 de septiembre de 2010
Pregunta 2
Para el acto de procrear ¿para quién es requisito el deseo sexual?¿para el hombre o para la mujer?
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