domingo, 24 de agosto de 2014

El negro se confiesa




Dentro del argot editorial, Negro es la persona que escribe por encargo y cuyo nombre no aparece en los créditos. Ha sido un oficio muy antiguo y en décadas recientes se incluye en este “gremio” a guionistas y “asesores” quienes ponen en papel las palabras que otro asumirá como propias.



No voy a justificarme, aunque sé que los que han vivido de escribir para otros, incluso por breve tiempo, tendrán sus propias razones, algunas válidas. Tampoco es algo de lo que me sienta especialmente orgulloso.

Ojalá que mi testimonio alerte contra el fraude curricular, y prevalezca siempre la honestidad al realizar cualquier trabajo académico, aunque como dice Gabriel Zaid,
“Nada garantiza que las precauciones funcionen, porque las credenciales pueden ser falsas. Peor aún: el proceso de avalar acaba distorsionando muchas cosas. La educación debería concentrarse en la educación, pero tiende a volverse un negocio credencialero. Los premios dejan de ser una fiesta que celebra lo mejor para convertirse en capital curricular”

Era estudiante de séptimo semestre de Letras Españolas, una carrera que ya no existe. Tenía dos años de casado y un bebé de cuatro meses. No es justificación, es sólo de contexto.

Buscando chamba encontré que necesitaban a alguien que supiera de redacción. Me presenté y firmé un contrato en donde decía que cedía mis derechos por el trabajo que entregara. El contrato era bastante específico.

El acuerdo incluía redactar 40 cuartillas en un turno de ocho horas, a 2.60 pesos por cuartilla, es decir, 104 pesos diarios. En mis condiciones, ganar 3 mil 120 pesos mensuales era poco, pero hacerlo por escribir tenía un significado especial –habla el aspirante a escritor–, y para ser sincero, en parte de ahí comimos los tres por varios meses.

El pequeño detalle, y fue algo en lo que pensé durante varios días y noche, era que el negocio para el que trabajaba se dedicaba a elaborar trabajos académicos sobre pedido, ensayos, tesis, reportes de lectura, cualquier tipo de trabajo escrito y para entregar.

Eso me dio bronca por días, no muchos, mas el hecho de ser apto para un trabajo así esponjaba mi vanidad. Toda esta idea de vivir de lo que escribes, etcétera, fue mucho tiempo antes de que un amigo me compartiera el término “escritores venales”, aquellos a los que se les paga por escribir. Entiendo que el término no es en mal plan, pero a mí me sigue sonando a acusación.

El negocio se dedicaba a elaborar trabajos académicos sobre pedido
Meses más tarde, cuando el dueño del negocio fue mencionado en un reportaje de investigación en la televisión local, escuché por primera vez la expresión “fraude académico”. Pero eso vino después.

El trabajo

Cuando un cliente llegaba, se le preguntaba de qué escuela o universidad venía, qué tipo de trabajo necesitaba y, muy importante, para cuándo requería el trabajo. Si se trataba de reportes de lectura, cinco, uno para cada miembro del equipo y todos distintos, y lo necesitaba para dentro de dos días, entonces se comenzaba a trabajar de inmediato.
Se llenaba una forma con datos preestablecidos, nombre, especificaciones, tiempo de entrega, etcétera. Eso sí, nunca se entregaba el trabajo si no estaba pagado.

Sé que era un encargo a veces penoso para quien lo ordenaba, porque implicaba que no quería o no podía hacerse cargo de la metodología, de investigar (aún no se usaba el internet, y el correo electrónico era una curiosidad de algunos cuantos), porque no tenía el tiempo.

Me tocó ver pasar a alumnos normalistas (muchos de ellos foráneos, con su mirada en el escalafón magisterial), pero también a estudiantes de otras licenciaturas, de universidades públicas y privadas, profesores que estudiaban una maestría los sábados, maestros universitarios, todos ellos podían pagar.

Como nunca fui lo que se dice muy veloz con el teclado, me preguntaba cómo habría de redactar finalmente 40 cuartillas diarias, que eran las que me pedían. Calculé el tiempo para tomar nota y ya no se diga leer.

El misterio me fue revelado: Tendría que leer otros trabajos, documentos, tesis, libros de pedagogía, etcétera y casi de manera simultánea, ir grabando en un minigrabadora la redacción lo más fielmente posible a como se esperaba el trabajo final, incluyendo cambio de párrafo, notas al pie, nombres de capítulo, todo expresado con palabras.

Otra persona, veloz mecanógrafa, redactaría el documento final.

Siendo sincero, nunca alcancé las 40 cuartillas diarias, y siempre me las pagaron completas. Y si una vez creí que aquello era dificilísimo de lograr, me bastaba ver al  propietario del negocio, capaz de producir 60 cuartillas en un turno, nomás deteniéndose para cambiar de minicassette.

Con este método una tesis de licenciatura podía estar lista en dos días, o tres días máximo, a un precio aproximado de 7 mil 500 pesos, dependiendo del cliente y de la escuela. Yo no ganaba eso en dos meses. Claro, que era muy raro un cliente así, la mayoría de los tesistas encargaban el trabajo de a un capítulo por mes, o cada tres semanas, y así como se la iban aprobando y haciéndole correcciones, así iban pagando. Abonos chiquitos.

Si algo tenía de sobresaliente el patrón y dueño de la empresa era su habilidad para negociar y para ganar dinero, y su capacidad para enfocarse y producir cuartilla tras cuartilla.

En la oficina había una pieza para una biblioteca con unos dos mil títulos. Ahí estaban Vigotsky, Piaget, caballos de batalla, también Freud, enciclopedias, antologías y textos de historia. Educación, Psicología, Pedagogía, Metodología. El objetivo no era el conocimiento, sino ser eficientes y productivos.

Cuando un nuevo trabajo comenzaba había que trazar las medidas de la cancha, los límites del terreno con capítulos, temas, marco conceptual, etcétera. Leer a vuelapájaro párrafos, sosteniendo con la otra mano la grabadora. Los cuatro periodos del desarrollo cognitivo según Piaget son, dos puntos, sensoriomotor, coma, preoperacional, coma, operaciones concretas, coma, y operaciones formales, punto y aparte.

Los párrafos brotaban en dictado solitario en aquella maquila de redacción académica. Todo era redacción nueva, no se podría decir que había plagio.

¿Cómo que plagio?

El razonamiento del negocio era sencillo. Cualquiera podría pararse en una esquina ofreciendo un producto, un libro, un juego de hojas, una tesis encuadernada, y lo que hiciera cada persona con el objeto comprado —y ningún objeto de estos aparecía en el Código Penal— era asunto de cada quien. Así que bajo esta lógica, el fraude académico lo cometía quien presentaba un trabajo ajeno ante la escuela, no quien lo elaboraba.

Decía que fraude académico lo escuché después por televisión.

Ya había dejado de trabajar en el negocio de las tesis, y ahora era redactor de noticias en una televisora. Un compañero que hacía reportajes de investigación encontró un anuncio sobre “asesorías” que le pareció extraño. Me la mostró. La dirección era la misma en donde yo había trabajado. “Investiga por tu cuenta si quieres”, le dije. Y claro que lo hizo. Era demasiado serio y lo suficientemente independiente como para no hacer un trabajo bien hecho.

Fue y grabó de manera oculta por medio de una compañera que se hizo pasar por clienta. Ella hizo todas las preguntas, fingiendo no saber nada, pero también fingiendo que le urgía que la “asesoraran” para terminar su tesis. Escuché la grabación en la redacción del noticiero. Mi compañero periodista había obtenido información, pruebas. Las preguntas, y sobre todo las respuestas, estaban en la grabación. Quedó registrado incluso hasta el “pendeja”, que le dedicó él cuando la “clienta” había cruzado ya la puerta.

El reportero buscó luego la versión del dueño, quien era el que atendía. Le pidió su versión diciendo que estaba haciendo un trabajo en donde se le mencionaba, pero el otro se negó a hablar. “Hazle como quieras”, le contestó, pero la versión ya la tenía.

Un lunes, el mejor día para sacar los reportajes fuertes porque se tiene toda la semana para darle vuelo, se transmitió la investigación. La noticia cayó tan fuerte que incluso al rector de la universidad se le pidió su versión y salió a responder, dijo que se investigaría cualquier fraude académico. La televisora de la competencia también se subió y buscó a especialistas. Algunos medios estaban escandalizados.

La nota entró en un callejón sin salida porque se manejó como plagio, y nadie estaba plagiando nada. El tema era el fraude, lo cual difícilmente se podía comprobar.

El dueño del negocio me dejó un recado en casa de mis padres, en la creencia fundada de que yo “le había mandado un reportero”. Pero una cosa era que fuera un explotador y otra que uno lo quisiera perjudicar. Mi expatrón, quien siempre estaba inscrito y cursando algún curso, diplomado o maestría, dejó de ir a los lugares en donde tomaba clases.
Con el tiempo me quedé en el terreno de la redacción y de los medios impresos. Él ahora tiene un doctorado, creó una universidad, y sigue en el negocio de la academia.


*Este negro fue redactor de noticias y en los últimos 10 años, editor de publicaciones. Su correo es yadivia@hotmail.com

jueves, 14 de agosto de 2014

Don Heberto Peterson Legrand, por la dignidad de la persona

Escritor, periodista, exprofesor de la Universidad Xochicalco y comunicador de un mensaje que pone en la dignidad de la persona uno de sus máximos valores, el excronista de la cuidad de Ensenada habla sobre este puerto y su identidad a través del tiempo.

También aborda la mezcla de sangre que se da en la Cenicienta del Pacífico y comparte con nuestros lectores cuál es el libro que como autor lo ha dejado más satisfecho.

—¿Qué aspectos le alegran que no se hayan perdido en este puerto de Ensenada?
El que la ciudadanía sigue teniendo avidez por los eventos culturales y además el que sea un puerto donde hay mucho talento artístico y cultural en muy diversas ramas. El que siga siendo un puerto que ofrece comida de excelente calidad y el que la cultura del vino y la buena cerveza también se han ido convirtiendo en un icono que la distingue.

—¿Qué aspectos de la ciudad lamenta que se hayan perdido en este puerto en las últimas décadas?
La falta de una adecuada planeación para un crecimiento ordenado de la ciudad; la falta de conciencia creciente en un gran sector de la ciudadanía para contribuir en la limpieza de la ciudad; la falta de una buena urbanización de calidad y arreglo de banquetas; la falta de previsión para poder contar con estacionamientos conforme la ciudad vaya creciendo; el poco interés de un inmenso número de locales comerciales para arreglar sus fachadas con gusto estético para presentar un rostro más amable y atractivo; la falta de hoteles de mayor calidad; la falta de inversión para ofrecer algo a turismo de calidad que les sea atractivo, lamento que no se haya hecho a tiempo un bulevar Costero con vista libre hacia la playa y se estén construyendo muchos locales feos.

—Hay muchas sangres mezcladas en esta ciudad. ¿Cuál es la propia de ésta ciudad, si la hay?
Para entender por qué hay muchas sangres mezcladas en esta ciudad tendríamos que remitirnos a su historia. Yo soy un ejemplo vivo de esas mezclas: Peterson (Noruego) Legrand (francés), Gutiérrez (español o mexicano) Moretto (italiano), sin embargo me siento tan mexicano como mi señora que se apellida Rodríguez Romero, y como un cucapá o un kiliwa.
Más que la sangre que corre por nuestras venas, el tener memoria histórica y el sentido de identidad y pertenencia que nos da el ser de esta tierra es lo que cuenta. Además la población crece día a día con personas que llegan de todas las latitudes y cuando deciden echar el ancla para sumarse y luchar junto con los que aquí habitamos por generaciones, bienvenidos. No creo que haya una sangre propia de Ensenada. Me viene a la memoria el recuerdo de mi querido amigo el doctor Katsuo Nishikawa, hijo de padres japoneses. Cuando fue a Japón a estudiar, dijo: “Ahí es cuando me di cuenta de que era mexicano debido al choque cultural con el que me encontré”.

—¿En su opinión cuál es o debería ser la misión de un medio impreso hecho en Ensenada?
Convertirse en un vehículo a través del cual se pueda expresar la sociedad; ser un puente entre sociedad y gobierno. No sólo informar sino también formar, educar; promover los valores y fortalezas de la sociedad; equilibrar dando a conocer lo positivo que se hace en el tejido social y evitar caer en el amarillismo. Cuidar de la buena fama de los habitantes. Señalar constructivamente los desaciertos de ciudadanos e instituciones; sustentar su quehacer en la ética. Contribuir al bien común y la justicia. Mantenerse al margen de afinidades partidistas y no perder la objetividad al dar a conocer lo que sucede día a día en Ensenada.

—En su experiencia como comunicador ¿cuáles valores lo han regido y por qué los eligió?
El reconocimiento a la dignidad de toda persona, el amor, la justicia, la solidaridad, la responsabilidad, entre otros.
La dignidad, porque siempre veré a quien esté frente a mí no como una persona inferior o superior, sino igual en dignidad porque es hijo del mismo Creador, porque es un ser racional que tiene memoria histórica y al igual que yo, busca realizarse como persona.
El amor: Bien decía san Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Quien ama siempre buscará el bien del otro, sabrá darse a los demás y esto hay que cultivarlo.
La justicia: Con ella mi voluntad siempre estará dispuesta a darle a cada quien lo que le pertenece.
La solidaridad: Si la encarno en mi vida estaré dispuesto a unir esfuerzos con los demás para alcanzar metas comunes que nos hagan ser mejores.
La responsabilidad: Sin ella seremos incapaces de construir algo, y por otro lado si soy poseedor de derechos, también debo ser responsable para cumplir con mis deberes.
Los elegí porque los considero fundamentales para orientar mi vida sin olvidar los valores trascendentes.

¿Cuál de sus libros lo ha dejado más satisfecho como escritor y por qué?
—Crónicas Ensenadenses, porque me han permitido profundizar mis raíces, el sentido de pertenencia y la identidad como ensenadense y, porque –estoy seguro– he contribuido con otros muchos para que profundicen en su reflexión en esa búsqueda de identidad y profundizar en el amor a este rincón de nuestra patria.


Parte de su trayectoria
Cronista de la ciudad de Ensenada.
Director de Educación del municipio de Ensenada.
Presidente del Patronato y fundador del Archivo Histórico de Ensenada.
Director de la Casa de la Cultura, Ensenada, B.C.
Representante del presidente Municipal en el Consejo de Conservación del Patrimonio Cultural de Baja California.
Profesor de las materias de Historia de las ideas políticas, Filosofia del Derecho y Ética en la Universidad Xochicalco campus Ensenada.
Director de Casa Hogar para Varones en Mexicali, B.C.
Capacitador Externo de Cursos, Talleres y Seminarios: Liderazgo, Exito en el Estudio, Comunicación Efectiva,Valores y Actitudes.
Director Administrativo del DIF Estatal
Coordinador Estatal de Comunicación de la Secretaria de Educación y Bienestar Social y del Instituto de Servicios Educativos y Pedagógicos de BC, del Gobierno del Estado de Baja California.
Secretario Particular del secretario de Educación de B.C.
Secretario Técnico del Consejo Estatal de Población del Gobierno del Estado de Baja California.
Director del periódico “El Vigia”, en Ensenada, B.C.


Algunos de sus libros
Incursiones en el periodismo
Oraciones y pensamientos
Conciencia Política
Conciencia Social
Crónicas Ensenadenses (dos tomos)
Crónicas de Viaje


Dentro del periodismo
Articulista del periódico La Crónica, en Mexicali, B.C.
Consejero Editorial durante el año 2000, del periódico La Crónica, en Mexicali, B.C.
Articulista del periódico Zeta por 13 años
Actualmente Consejero editorial del periódico El Vigía de Ensenada, B.C.
Articulista del periódico “El Vigía” de Ensenada, B.C.
Articulista del periódico Frontera de Tijuana, B.C.
Articulista del periódico Presencia de la Diócesis de Tijuana, B.C.
Tiene más de dos mil artículos publicados



miércoles, 6 de agosto de 2014

Los saberes

Los saberes no son una especie de gorras para ir a un evento, no, nuestras ideas no tienen la finalidad de un logotipo en una camiseta ni de un ladrillo para treparnos: son la forma en la que cada uno concibe y entiende el mundo. Y eso no es algo que cambie de un día para otro.

Machistas anónimos


A algunos cuantos lejanamente sospechamos que hay algo de indebido en calificar a las mujeres por su aspecto físico, a otros nos sale del alma. Lo que pasa es que no hemos aprendido a dejar ese aspecto en un segundo plano del todo, especialmente en una cultura que reafirma la parte visible de la mujer en función de su aspecto estético, de su juventud. Esto, en términos muy básicos, corresponde al atavismo de tener acceso a una mujer joven, sana y muy atractiva con el fin de procrear.

No, no hemos aprendido a ver del todo esos otros aspectos; especialmente de aquellas mujeres cuya tarjeta de presentación es un escote pronunciado, sus provocativas nalgas o su expresión de sensualidad.

Lo sabemos todos: cada mujer sabe exactamente sabe cuáles son sus puntos fuertes y débiles, incluso sabe cómo disimular al máximo estos últimos.

He visto cómo, creo que se trata de otro atavismo, que en cuanto son madres su atención deja de centrarse en sí y se convierten en la Virgen María dentro de una pintura del Nacimiento de Jesús. Es decir, en una pieza dentro del entorno familiar del cual ellas son el elemento nutricio y su proyecto de vida es precisamente esa familia, así sea una familia de dos integrantes. La sensualidad queda bastante dismunuida, al menos mientras llegan a mitad de la cuarentena.

martes, 5 de agosto de 2014

Celso Piña, un rebelde en Ensenada





I 
Desde mucho antes de que el boleto para una tocada con Celso Piña costara mil pesos, la música vallenata ha sido un ritmo asociado a la marginación de los barrios más pobres en su ciudad natal, Monterrey.

Desde los años 50, este ritmo llegó de Colombia a través de discos de acetato vía Miami, Houston y el DF a las manos de quienes los reproducían públicamente en tornamesas en las calles de la colonia Independencia y su zona aledaña, el Cerro de la Campana, un sector de migrantes, la mayoría de ellos originarios de San Luis Potosí y asentados en las primeras décadas del siglo 20.

Así se conoció en La Campana la música de los colombianos Aníbal Velásquez, Alfredo Gutiérrez, Lizandro Meza y de Los corraleros del Majagual, cuyos discos se oían a todo volumen los fines de semana en las calles. En una colonia contigua a la Independencia, en la Nuevo Repueblo, nació Celso Piña Arvizu el 6 de abril de 1953, primógenito de nueve hijos.

II
Desde la primera canción que interpretó, Macondo, la mayoría de los aproximadamente 300 asistentes comenzaron a bailar, y no se sentaron en todo el concierto. Muchos vestidos con ropa clara, algunos con sombrero. Estamos en Barón Balché, un viñedo al fondo del poblado El Porvenir, en el Valle de Guadalupe y el reloj marca las 9:41 de la noche de este sábado 2 de agosto. Celso saluda: “Muchas gracias por haber venido, me da mucho gusto estar esta noche con ustedes”.

El público lo ovaciona, disfruta del vino y de una noche tibia que por momentos amenazó con lluvia. El inicio del concierto estaba anunciado para las 8:00 de la noche, pero bastó que el músico regiomontano y su grupo, la Ronda Bogotá, subieran al escenario para que todo mundo le festejara, le aplaudiera.

Natural, sencillo y directo, casi siempre bromista, atendió a los medios de comunicación previo al concierto.  ¿Vino o cerveza? Se le pregunta. Tequila, contesta a botepronto y sonríe. Sus respuestas suenan inocentes. En la charla recuerda su amistad con el desaparecido Gabriel García Márquez. “Muchos escritores me han ofrecido comprarme el libro que mi amigo el Gabo me dedicó, pero no lo pienso vender nunca, así me esté muriendo de hambre, ese libro es invaluable”. Y no es para menos; de su puño y letra, el nobel colombiano se declara  hincha –fan– de Celso.


III

García Márquez dijo una vez de su obra Cien años de soledad que se trataba “de un vallenato de 350 páginas”.  La novela sirvió de inspiración para la canción Macondo, compuesta por el peruano Daniel Camino Diez y popularizada por Oscar Chávez. Celso Piña la grabó en 1999 y años después, en el 2004, conoció en Monterrey al escritor colombiano.

Sobre el vallenato –contracción de natural de Valledupar— en Monterrey, el sociólogo José Antonio Olvera Gudiño afirma: “No he visto en otro lugar esa pasión con la que se defiende el gusto, con la que se vive la música, donde la música juega un papel muy importante en la configuración de la identidad de la gente”.

“En el caso del vallenato”, dice, “hay tres instrumentos fundamentales:  los instrumentos de raspamiento como la guacharaca, que tiene influencia indígena; el acordeón, que se identifica como un instrumento europeo, y la caja, que se le identifica como un instrumento africano”.         


IV

A Celso le habría gustado estudiar Veterinaria, pero desde muy pequeño se vio obligado a trabajar. Fue repartidor de una tortillería, tendero, trabajó en un taller de repujado y con sus tíos dando mantenimiento a casas en colonias acomodadas de Monterrey

En el Hospital Infantil, un nosocomio en la misma colonia Independencia, trabajó como auxiliar de intendencia. En esa época, a mediados de la década de los setenta, se interesó más por la música y con el apoyo de su padre, don Isaac Piña, comenzó a aprender de manera autodidacta a tocar el acordeón.

“Música es música” es uno de sus lemas, y en ese entendido su carrera lo ha llevado a recorrer Polonia, Dinamarca, España, Alemania y constantemente Estados Unidos y Sudamérica. Aunque en muchos hay poco o ningún hispanohablante, a él no le importa. “Porque música es música, compadre”, dice. El sábado en Barón Balché, dijo: “No importa cómo bailen las cumbias colombianas, mientras las bailen como las sientan”. Sí, música es música.

En una entrevista le preguntaron que de qué parte de Colombia era. Él contestó: “Pues no sé de qué parte de Colombia soy, pero nací en Monterrey”. Paradójicamente, conoció aquel país sudamericano de manera tardía. Su llegada a Barranquilla, el 27 de enero del 2010 fue tan simbólica para él, que escribió la canción “El viaje”, publicada en su disco más reciente. 


V

Al filo de las 11:00 de la noche, Celso Piña se despide del escenario. Y como la ovación del público le pedía la clásica “otra”, regresa. “Con ustedes no me puedo hacer del rogar”, dice con una sonrisa, toma el acordeón e interpreta Alicia Adorada.

No importa cuántos países haya visitado, cuántos reconocimientos haya recibido y cuántos duetos con artistas de renombre haya grabado, Celso Piña sigue siendo el hombre natural y espontáneo que empezó a tocar de oído y que grabó su primer disco en 1983. No queda duda que Celso vive para la música.



En Barón Balché tocó:
Macondo
Cumbia Sampuesana
Reina de Cumbias
Aunque no sea conmigo
Los Gavilanes
Cumbia Arenosa
Cumbia Cienaguera
Cumbia de la Paz

Alicia Adorada

lunes, 28 de julio de 2014

"La belleza femenina"

Nuestra cultura, que exalta el consumo y que refuerza ciertas visiones tradicionales por cómodas y sobre todo rentables, refuerza también las diferencias en roles, lo que clasifica mejor al mercado. Para que esta clasificación sea más visible, nuestra cultura patriarcal, subraya lo que es propio de hombres y lo que es propio de mujeres.

En el caso de ellas, subrayar su ser mujer desde la parte más visible implica un arma de doble filo, encierra jugar con fuego.

¿Por qué? Porque por una parte implica que las mujeres, antes que personas son mujeres, es decir son personas con cuerpo de mujer. Esta corporeidad se presta para dos fines que me parecen si no opuestos, sí paradójicos.

Una, la del punto de vista de la mujer, que si lo pusiéramos en primera persona y en pocas frases, diría lo siguiente: Mi cuerpo es mío, es algo íntimo y yo soy o quiero ser dueña de él tanto como pueda. Tienen que respetarme, empezando por mí cuerpo, al que yo visto como mejor me agrada porque me gusta verme y me gusta agradarme; encuentro placer en ello".

Por la otra parte, el punto de vista dominante –y objetalizador– dice que una persona del sexo femenino antes que todo es mujer, y como tal se le clasifica de acuerdo a su ser para otro, en relación con el otro y no de sí misma, y en función con el lugar que ocupa no en el espacio público, sino en el privado: ¿quién es ella? ¿es hija de familia?¿está casada?¿vive aparte?¿por qué?¿divorciada?¿con novio?¿madre sola?, y se le clasifica también de acuerdo a su "disponibilidad". Comúnmente se cosifica a las mujeres (lo hacen ellas y lo hacen ellos y lo hace el mercado y la cultura en general) como fuente de goce, de disfrute o de provecho. Porque a la mujer se le goza y se le admira, (y seguido se le admira para ver si después se le puede gozar). Se reconoce su belleza que para ella misma es en parte orgullo y en parte poder, para la cultura es es ser para el otro (hijos, pareja, empresa), vivir a través del otro y estar a expensas del otro.

Exaltar el ser mujer en su parte burda y más visible antes que el ser persona es un riesgo que pocos vemos, quizá porque es más placentero hacerse de la vista gorda. Esa es la trampa de la "belleza femenina".

sábado, 26 de julio de 2014

Deseo, amor y especie


El deseo, y su siguiente posible fase el amor, es una trampa de la naturaleza para formar familias con hijos y preservar la especie. Las sociedades más conservadoras enseñan a uno de los dos géneros a que el amor sea su proyecto, y lo cuide porque es el requisito para la sociedad conyugal; y al otro género a reafirmarse a sí mismo con la idea de que procrear con o sin amor es un buen síntoma.


Tal es la idealización del amor.

domingo, 20 de julio de 2014

La poesía, una experiencia significativa


Presentación de la antología Poesía de América Latina para el mundo, compilada por Roberto Arizmendi


Es sabido que más allá de la vida material, los humanos tenemos una vida simbólica muy compleja en la que ponemos sentido. Y esta necesidad de sentido es algo necesario para la sobrevivencia, como bien concluyó Víctor Frankl.
De tal modo que los humanos elaboramos una intrincada red de significados, símbolos y valoraciones que nos salvan del caos, nos prometen una convivencia más civil y nos otorgan ciertos satisfactores que hacen de nuestra existencia algo que mira hacia lo que se conoce como plenitud, aunque bien sabemos que se aleja varios pasos de nosotros en la medida que avanzamos, como lo expresó Benedetti en uno de sus poemas.
Y en este caminar la vida se compone de experiencias, y como son tantas —decenas de estímulos al día— solamente las que nos son significativas tienen cabida en la bitácora de nuestra vida, y acaso algunas moldeen, nos enriquezcan y nos marquen.
Salvadas nuestras necesidades básicas, nos damos a la tarea de hablar del entorno, de recrear nuestras vivencias, de expresar nuestros anhelos y reinventar el mundo, lo cual nos da la posibilidad de remover el entendimiento y proponer constantemente lo que entendemos por bondad, verdad o belleza, conceptos supremos pero siempre tamizados por el aire de la cultura que respiramos.
Entre las actividades más altamente simbólicas para la vida en sociedad, como lo han dicho algunos pensadores, están la ciencia, la religión, la filosofía y el arte, que además de condicionar la forma de entender nuestros conceptos de verdad, bondad y belleza, determinan el resto de los valores con los que palpita una sociedad. A la economía, eje de primera importancia en el mundo occidental, la incluyo dentro del campo de la filosofía porque implica ya un forma de entender al ser humano.
La ciencia nos ofrece explicaciones, la religión también, aunque por otros medios. La filosofía nos pone enfrente preguntas, problemas y se solaza en esa exploración.
El arte, en cambio, toma prestados algunos tornillos de estos tres campos, pero celoso de su independencia trata de situarse en un sitio bastante aparte. El arte explora métodos de conocimiento y no es rígido como la ciencia. Hace preguntas como la filosofía, pero le preocupa mucho las formas, los vehículos, que también son parte de su naturaleza.
El arte también suele creer que hay un más allá inasible, algo más profundo que se puede, y yo agregaría, que se necesita desentrañar o al tratar de nombrar. El arte suele referirse a asuntos como si de temas sagrados se tratara, aunque rara vez lo son.
En términos generales, el arte nos permite apreciar una experiencia significativa, que puede ser un cuestionamiento, una idea, una perspectiva, nos permite acercarnos y presenciar tratando de involucrarnos, y al mismo tiempo dejándonos a salvo para seguir con nuestra vida cotidiana.
Aquí voy a dar un brinco y espero no cometer eso que llaman petición de principio con mi aseveración. Considero que en el ámbito del arte, la poesía es aquella que, tomando algunos manteles los salones de la filosofía, la ciencia y la religión, trata encapsular experiencias significativas para hacerlas revivir a través del entendimiento, el goce, los sentidos.
En esto toma lo que necesita de otras artes, que alguna vez la cargaron de chiquita, como su tía la música, su madrina la arquitectura, su bisabuela la retórica o su prima la pintura.
II
La antología que el día de hoy nos reúne es una recopilación de obras artísticas. Esta reunión de 49 voces forma a su vez otra obra no pensada así originalmente, sino planeada por su compilador Roberto Arizmendi.
En ella hay poemas de autores de 19 países de América Latina, entre los que abundan hay nueve mexicanos y siete argentinos.
Una experiencia significativa es por ejemplo que en la vida hayamos visto y tratando en persona con unas 8 mil, o 30 mil o 80 mil personas, pero sólo un puñado pequeño, uno realmente muy pequeño están en nuestro catálogo (excepto Roberto Arizmendi, que como él tiene muchos y muy buenos amigos, pues evidentemente su catálogo de personas significativas es considerablemente más amplio).
Decía que de las muchas personas que hemos conocido, sólo algunas se quedan permanentemente o por largos periodos.
El argentino Horacio Salas nos habla, sin mencionarlo por su nombre, de la herencia de un padre físicamente ausente, pero visitante ocasional del yo lírico quien en él poema “Génetica” desentraña un poco ese vínculo.
Otra experiencia es el tierno amor que Gloria Gabuardi siente por su patria, Nicaragua, en su poema “Confesión de amor”.
En poesía, es común que no sea preponderante el objeto del que se habla, sino el significado que hay detrás, el sentido y lo que es capaz de contagiar en esa atmósfera que se crea. En el poema “El árbol” el boliviano Eduardo Mitre comienza:

Hoy derribaron el árbol
que nos acompañó tantos años
Sin más venda que una nube
La herida azul del espacio
Palabra a palabra
hoja por hoja
vuelvo a plantarlo en el huerto de la memoria (…)

En otro tipo de experiencia, en uno de los poemas más limpios, certeros y profundos de este volumen, el mexicano Eduardo Langange menciona refiere el límite y alcance que suele tener la poesía. Su poema “El Oficio”, como al pan, pan, y al vino, vino, habla de ese pozo oscuro que es la carencia del ser humano, o si e quiere ver así la permanente construcción. (ver como administra su material)

Tengo una mesa.
Puedo escribir tengo una mesa
Tengo una silla.
Puedo escribir tengo una silla.
Aún más:
Tengo papel y tinta.
Puedo escribir sobre el papel y con la tinta.

Pero la poesía me dice
que ella no está en lo que ya tengo.
La poesía me dice
que está en lo que me falta

Experiencia significativa es también lo que comparte Roberto Arizmendi en los poemas que se incluyen en este volumen. En sus textos, sobre la apariencia de la vida cotidiana, el acto de compartir aparece como el mantel sobre el que se pone la alegría, la música, la amistad, el amor y a veces también el dolor.
Es un poeta del detalle y de la ternura, también sus poemas reflejan que la vida es fluida, diáfana, no se detiene, y que nosotros la bailamos al son que nos toque, pero siempre asumida de la mejor manera posible.
Todo esto se puede ver desde sus poemas “Cotidianidades” y en “No me quites mi tristeza”.
Dejé al último deliberadamente a Waldo Leyva, para decir que la sensualidad de sus poemas viene no de la superficie, sino del fondo de la respiración. Este elemento y el tema del tiempo son elementos desde donde construye, definitivamente el tiempo.

Me da mucho gusto compartir la palabra con ustedes, con Roberto y con Waldo, e invitarlos que conozcan estas experiencias significativas que se componen a través del arte de la palabra y que están dirigidas a decirle al mundo lo que los poetas de nuestra Latinoamérica les preocupa o los anima.

Gracias a que es una edición bilingüe, este libro tendrá unas fronteras más pequeñas, aunque de todos modos, por el sólo hecho de tratarse de poesía, este libro está destinado a instalarse sin fronteras muy cerca de otra experiencia significativa. Muchas gracias.


Poesía de América Latina para el mundo.
Roberto Arizmendi, (Compilador). Poesía.
Ed. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco / Ediciones Fósforo.
México, 2013, 300 pp,









La duda y la frivolidad

No cuestionarse nada, no dudar de nada y tener certezas sobre todo, se parece tanto a la frivolidad, que parecen la misma cosa.

jueves, 17 de julio de 2014

Cae avión con 295 personas, acusan ataque

Cuando se roban tres manzanas al patrón, todos los peones son culpables hasta que se demuestre lo contrario, pero mientras se aclara, no se hablará de otra cosa. En cambio, si pierden la vida en un acto atroz personas lejanas, eso no tendrá la mayor relevancia porque no afecta a los intereses de quien realmente importan.

Las agencias de noticias dan cuenta el día de hoy que un avión Boeing 777 con 295 personas a bordó cayó en Ucrania sin sobrevivientes.

El avión volaba entre Ámsterdam, Holanda, y Kuala Lumpur y fuentes estadunidenses afirman que el vuelo MH 15 de la aerolínea Malayisian Airlines fue derribado por un misil.

Autoridades ucranianas en Kiev e independentistas en Donetsk intercambian acusaciones sobre la responsabilidad del ataque.

Mientras tanto, la responsabilidad es de nadie. Es probable que la nota quede sepultada en 12 horas entre la columna informativa.







miércoles, 16 de julio de 2014

Creer y no creer

Tocaron hace rato. Eran dos chicas de los Testigos de Jehová. Una de ellas me pareció que ya la había visto. –Ay, se me olvidó su nombre, me dijo sonriendo y un poco apenada. Ella se llama Montserrat y debe tener como 22 años. La otra no la conocía pero se presentó como Lolita. Creo que fue un chequeo de rutina porque casi no hablé ni me soltaron demasiadas citas. 

Me gusta mucho el diseño de sus revistas, pero tengo varias cosas urgentes que leer por las siguientes tres semanas. Cuando cerré la puerta pensé que hay pocas personas que ponen en práctica sus creencias religiosas. Pero no ¿verdad? Quién sabe. Eso nadie lo sabe. Mis hijos acuden a la iglesia mormona y yo les digo que actúen en consecuencia. Nadie sabe hasta qué punto los demás se apegan a sus creencias. 

Hace poco supe de una persona, de quien le admiro hasta donde le conozco, su rectitud y honestidad en su chamba, que ayuda en una Casa Hogar para ancianos. Lo supe por casualidad, no porque esa persona lo haya mencionado. Aún no sé si esto de ayudar en una Casa Hogar tenga que ver con alguna práctica relgiosa, puede ser, creo que no hace falta. ¿Verdad que hay muchas razones para hacer algo por los demás? Sí, para qué tanta música si la letra no inspira. Con una ética basta, que es tanto como decir creo en un Dios. Es algo bien cabrón, sin duda. 

Mi caso es raro, no creo en un Dios pero tengo un par de ideas al respecto. No es por cansancio, rencor o indiferencia que puse en claro hace ya tiempo algunas ideas acerca de la fe. Y entiendo si es un tema que les da una hueva descomunal. Pero al menos para mí, me ayudó escribir que no creo en un Dios. Si aguantan, aquí abajo está la liga con este texto, y si no, muchas gracias por haber leído hasta aquí.

Mi artículo No creo en un Dios, Aquí



domingo, 13 de julio de 2014

Postales con Dulce

La primera vez que la traté de cerca fue cuando acudí de oyente al taller literario que ella coordinaba en la Casa de la Cultura, quizá alrededor del año 2003. Encontré un ambiente al mismo tiempo amistoso, de camaradería y con mucho compromiso con la crítica que se realizaba. No pude asistir más que a unas dos sesiones o tres.

La siguiente vez que coincidimos fue en febrero del 2009, en la presentación de un libro mío.
Si bien recuerdo, Oscar Efraín Herrera la invitó a ese evento en el que se presentaban dos títulos coeditados por su sello Diáfora, con la UANL; el otro presentador sería el maestro Giampiero Bucci para el libro de Renato Tinajero titulado Yorick.

Desgraciadamente no tengo gran registro de esa presentación, salvo algunas fotos. Y es que Dulce hizo una exposición oral, no leyó ningún texto. Entre la emoción, el gusto por mis invitados, los nervios, no recuerdo mucho más el comentario que unos amigos, completamente ajenos al ambiente literario, me hicieron: me dijeron la exposición de Dulce había sido tan clara y tan didáctica, que habían comprendido claramente de qué iba este asunto de la poesía y especialmente el sentido de mi librito. Eso me agradó, pues me di cuenta que Dulce, como buena maestra, tenía la habilidad de llevar de la mano por aspectos que para muchos pueden parecer muy abstractos.

Recientemente me encontré con un texto de la escritora Lorena Sanmillán que estuvo presente aquel en febrero del 2009 aquella en la Casa de la Cultura de Nuevo León:

“Ayer coincidí con Dulce María González en la presentación de los libros De Lunes a Diciembre, de Gerardo Ortega, y Yorick de Renato Tinajero.
Giampero Bucci pronunció un discurso de presentación conciso e íntimo. Maestro de Renato en la Facultad de Filosofía y Letras alabó el hacer de su alumno y manifestó lo grato que fue sorprenderse por el talento del poeta.
Cuando Dulce estuvo al micrófono reivindicó la escritura en los blogs. Habló del yo narrativo, el yo poético, el yo literario y el yo blogguer lo cual me pareció muy interesante. Esto lo enunció dentro de un marco de referencia clara a conocer el contenido del libro de Gerardo.
Ortega, en agradecimiento por el discurso de la escritora dijo que sobre todo le agradecía haber presentado el libro sin conocerlo. Los presentes que habíamos puesto atención a todo no pudimos más que desconcertarnos. Cuando comentamos el asunto, entre copas de vino y canapés, nació de mi garganta la frase que da origen a este post: Pero hay un blog, que todo lo ve.
Tiene razón Dulce, en lo cotidiano hay muchas cosas sorprendentes y de eso se nutren los blogs. Los blogs que todo lo ven y todo lo cuentan. En medio de los blogs que trascienden lo íntimo rozando la frontera de lo público hay que aprender a conservar la esencia en un extremo místico, pues antes había un Dios que todo lo veía. Ahora hay un blog que todo lo ve.


Luego de aquella presentación, Dulce y yo nos reunimos varias veces en el café. Su sencillez y cierta dulzura –acorde con su nombre– hacían más amenas las charlas. Ella me aconsejó en alguna ocasión sobre un proyecto editorial. En esas pláticas me sorprendió gratamente saberla lectora de filosofía. Saberla buena lectora, punto. No podía ser de otra manera, pero en ella se daba además el gusto por la plática sabrosa.
En los últimos días del 2013 le mandé un correo. Tenía días que no dejaba de pensar en ella. La saludé, me contestó amable y breve. Me deseó mucha vida en este año que comienza. Me deseo mucha vida pero ella la perdería meses después.

Ahora que lo pienso, la traté muy poco; pero me quedan sus algunas novelas, sus libros.

Adiós Dulce, gracias por todo.



lunes, 7 de julio de 2014

La casi tragedia en El Prat.

Pendejo es una palabra consistente, llena de calor, ejercita las quijadas y los músculos del cuello. Los mexicanos la usamos para ocasiones especiales y por demás emotivas. El sábado un avión de pasajeros, a punto de aterrizar, estuvo muy cerca de estrellarse contra otro que se cruzó en la pista en el aeropuerto de Barcelona, puerto aéreo mejor conocido con el bello nombre de El Prat. No estuve ahí, del hecho circulan videos, pero sí puedo asegurar que se debió a un error humano, precisamente de un humano que funge como Controlador de Tráfico Aéreo, especificamente del controlador de aterrizajes.
El piloto del avión que iba a  aterrizar, pudo abortar la operación a tiempo y relinchó el caballo, la ostia de tu la gran puta que te parió, debió haber dicho el piloto si hubiera sido español, pero como el avión era de una línea rusa, las palabras debieron sonar en toda la cabina. En ruso. En la torre de control, y hasta en el baño del avión. Al la Torre también se la debieron mentar en ruso, en catalán, en turco y en catalán.
Nadie resultó lastimado. No hubo tampoco daños, ni del avión de aerolínea rusa que se aproximaba, ni el argentino que se cruzó.

Mis respetos para el piloto que pudo evitar la tragedia en el último momento. Debió haber dejado el asiento inundado.

viernes, 27 de junio de 2014

Purificación Carpinteyro, ternurita

El pecado más grande de Purificación Carpinteyro no fue querer formar una empresa, gracias a las reformas legales que ella misma había impulsado (de manera premeditada o no para este objeto), sino que cometió el peor pecado que puede cometerse en el mundo de la política: la ingenuidad.

La pregunta no es qué tan grave es la acusación, o en su caso, el conflicto de intereses que presuntamente presenta en su doble papel de legisladora y de futura empresaria independiente.

La pregunta es quíén pidió su cabeza.


Tellezgate. En el 2009 se dio a conocer una grabación telefónica en la que Luis Téllez, subsecretario de Agricultura con Carlos Salinas de Gortari, y secretario de Comunicaciones y Transportes del 2006 al 2009 en el sexenuio de Calderón, afirmó que "Salinas se robó la mitad de la cuenta secreta", es decir, varios miles de millones de dólares. Aunque al final fue absuelta, Téllez denunció ante la PGG que Purificación Carpinteyro, en ese momento subsecretaria de Comunicaciones y Transportes, había sido responsable de filtar esas grabaciones.

Esa fue una llamada de atención. Pero al parecer no supo interpretarla, no entendió la señal o, lo que a mí me parece, fue muy ingenua. Sus reconocimienrtos internacionales como mujer de negocios, su Maestría en Harvard y su amplia experiencia en empresas de telecomunicaciones no le enseñaron que no se debe meter con quien no se debe meter. Sí lo hace, realmente estará sola. Sola. Y en la política nadie va solo.

Tras el descalabro, esta talentosa mujer reconoce la falla. Publica en Reforma este viernes 27 de junio:
Pero lo que más me mortifica es el enojo que siento conmigo misma por descuidarme cuando nadaba con tiburones.

La afrenta la iba a pagar. Era cuestión de tiempo.

lunes, 23 de junio de 2014

La experiencia amorosa en los varones


Las preguntas son:

¿En qué situaciones se siente amado un varón?

¿Hay diferencia en la manera en que se siente amado, en relación a como lo hace una mujer?

Finalmente, en la vida emocional de los varones, ¿qué prioridad tiene sentirse amados? ¿o bastará con sentirse admirados/deseados?¿qué lugar ocupa el recibir amor?

jueves, 19 de junio de 2014

Carta abierta a la señora FIFA

Señora FIFA, le quiero decir lo siguiente: 

La homofobia en México es un asunto interno, algo privado que todos los mexicanos ejercemos puntualmente en nuestro país, pero si piensa que gritarle "puto" al portero a la hora del saque esuna expresión de homofobia, permítame decirle que se equivoca profundamente. Gritar "puto" es un desahogo, un grito de batalla, una piedra verbal al contrario, un estar unidos en esta guerra, es poder decir una palabra "prohibida" en completa libertad y anonimato. Créanos que nos gusta mucho hacerlo. Y si a usted le da comezón en el fundillo, me alegra muchísimo, porque el próximo lunes lo vamos a gritar dos veces más fuerte, tanto que los locutores tendrán que cubrir su micrófono, o hacerse pendejos para que no se escuche tan clarito. Los mexicanos somos así, ¿usted creía que nos iba a dar por limpiar el estadio al final del partido como los japoneses? No, mamita, no nos endedudamos con 60 mil bolas para ser sus barrenderos.

viernes, 13 de junio de 2014

Un Hyundai amarillo


Para Armando Berrones

Hoy en la mañana un hombre tocó la puerta de mi Facebook buscando que lo agregara. Ni su foto ni su nombre me dijo nada y cuando le pregunté de dónde nos conocíamos su respuesta me intrigó: “Trabajamos juntos en el periódico el Valle hace unos años”. Yo no recuerdo haber trabajado ahí, tampoco su cara ni nada de lo que me decía. Lo despedí amablemente pero esa sensación de haber cruzado un túnel del tiempo me desconcertó. Pasé varias horas tratando de recordar cómo hizo agua una laguna de ese tamaño en mi memoria, y en ese hoyo me quedé cavilando, como cuando uno observa centímetro a centímetro un agujero hecho por una bomba en la pared.

*

Descubrí hace unos días un videojuego de carreras de coches que me recuerda los primeros que habitaron el planeta y que la prehistoria tecnológica describe como Atari 2600. Yo mismo acompañé a mis primos a comprarlo al Peny Riel un día de noviembre de 1984. Cuando crezca, me dije, casi me prometí, me compraré uno. No lo hice (no lo he hecho aún), pero cuando encontré una aplicación muy parecida no dudé en bajarla. En uno de los circuitos hay una curva que serpentea de bajada y siempre que paso por ahí me rompo la crisma en un derrape que no puedo evitar. Ya sé que soy un pendejo por no frenar, pero me gusta el rechinar de llantas y sentir cómo se enoja el motor de mi Hyundai amarillo, como si fuera una fiera rasguñando el suelo con medio cuerpo colgando del precipicio. Vuelvo a pasar, y me vuelvo a embarrar chingadamadre.

Anoche soñé esa curva, pero que era la bajada de Bulevar Acapulco. Ahí me daba contra las casas.

*
El periódico El Valle estaba por Garza Sada, recuerdo la fachada y el letrero. Nada más. Pasé muchas veces por ahí porque más adelante, donde Bulevard Acapulco viene a descansar al semáforo, hay una plaza pequeña, con una placa y un avión a escala dedicado al Escuadrón 201. Ese pequeño parque tiene ocho bancas, pero sólo tres miran a la avenida sin dificultad. De las tres nada más a una la cubre parcialmente un árbol cuando llueve (cuando la lluvia es muy ligera). A los autos que los detiene la luz roja (que siempre son los que más prisa llevan) deben esperar 50 largos segundos mientras quien conduce pule la pintura de sus labios, se mira el cabello aún húmedo o regaña a los niños que brincan en el asiento de atrás.

*

La noche cuando pasó lo que pasó no existe, no existió, es mentira, no me pasó ni estuve nunca ahí, no fue en esa calle que parece el circuito de Catalunya ni tenía a la vista un carro gris parecido a mi Hyundai.

*
Sé que este historia está llena de absurdos, o de imaginaciones mías, de invenciones, como seguramente les estoy inventando lo del Penny Riel y lo del Atari, o lo de la persona que me halló por Facebook y es a quien dedico esta historia.

*

Las apariciones que siguieron de ese coche gris sí fueron ciertas, era como si el fabricante hubiera hecho solamente uno y yo me lo encontrara siempre. Las apariciones eran ciertas, pero no tenían que ver conmigo, nomás me seguía y me recordaba lo que les digo, algo que no sucedió. Estoy seguro que no trabajé en El Valle por varias semanas como me dijeron, ni modo que hubiera aceptado sólo por su cercanía con el Bulevard, yo no estuve ahí, ni  fui editor en ese periódico como me aseguran. ¿Es que no me creen que estuve sentado en una banca?




domingo, 8 de junio de 2014

Tratos comerciales

Si todos los prestadores de un servicio o vendedores de un bien, ofrecieran su trabajo con alta calidad y tuvieran y dieran muy buen trato a la gente con la que se relacionan, no tendría sentido pagar por publicidad. En cambio, un trato mediocre, descuidado, engrandece los posibles defectos del producto o servicio. En lo particular, me siento más cómodo con un proveedor que me trata bien, que me escucha, porque sé que en cualquier momento puedo hacerle observaciones sobre la parte del trabajo que no me gusta. La mayor antipublicidad es la arrogancia.

sábado, 7 de junio de 2014

La sangre erguida


De qué eres dueña
sino de mi sangre erguida
que te señala con un trozo
de mi carne

No me dejes afuera
con lo que es tuyo

Cierra los ojos
y tómalo
reconócelo
que ha pasado mucho tiempo
fuera de ti