lunes, 5 de octubre de 2020

Estas eran cinco amigas

 


Las amigas se juntaron. Hablaban de Fulano, Mengano, Perengano y de Zutano (cuando estaba joven). No hubo consenso unánime sobre quién era el más guapo. Pero todas concordaron en que Perengano era el más respetuoso de todos.

jueves, 17 de septiembre de 2020

La tentación



La tentación es el impulso de satisfacer un deseo muy fuerte a costa de un precio enorme. Es decir, para que la tentación tome su nombre con toda ley, el precio de satisfacerla debe ser desproporcionadamente alto, pero no necesariamente castigable. Para que exista tentación debe haber riesgo de una posible consecuencia indeseable, pero que no está asegurada.

La tentación es un ataque a nuestro deber ser en su parte más vulnerable, en un área que parece tener a sus guardias semidormidos, con dificultad de permanecer en alerta.


viernes, 11 de septiembre de 2020

La sala del abuelo

 




Cuando mi padre murió me dejó tres cosas, su camioneta, a Canek y una sala. Las dos casas y el terreno en Allende se los dejó a mis dos hermanos, o eso me dijeron ellos pero como dice mi esposo, más vale una vida de trabajo que rico envidiado. No me quedé conforme porque yo nomás a lo que es justo, pero ya no quiero hablar de eso. A mi amiga Rita la tuve fastidiada un buen rato pero eso ya pasó.
La camioneta la usa mi esposo y bien que la cuida. La trae al puro tiro. Antes de la pandemia íbamos al Río Ramos y la pasábamos muy bien. Carlitos, Alondra y Miguelito, mi esposo y yo. Los niños se hacen cargo de Canek pero es un decir, porque quien al último limpia siempre soy yo, aunque Alondra es la más consciente y me ayuda en algo.
La sala, o lo que le decimos sala, es un sillón muy antiguo que yo creo que fue rojo. Un día, cuando yo era niña, alguien dijo que mi abuelo Nayo se lo había heredado a mi papá, quien le gustaba sentarse a leer su periódico, pero no nos dejaba que los demás no sentáramos porque decía que nomás nos gustaba brincar y nos lo íbamos a echar de puro pisotearlo.
Fue mi abuela Lupe, esposa de mi Nayo quien un día me contó la historia. Yo tendría 10 años y ella estaba haciendo tortillas de harina y yo nomás al pendiente, dizque escuchándola pero sabía que si me quedaba quietecita y atenta me tocaban las primeras recién salidas, ya no más le ponía frijoles o mantequilla y me podía comer hasta cinco. No he vuelto a probar otras tortillas como las de mi abuelita Lupe.
Bueno, pues ella me contó la historia de esa sala, o de ese sillón pues.
Me contó mi abuela que Lupe que mi abuelo Nayo de muchacho trabajaba haciendo mandados y reparaciones sencillas en una casa del centro, en la residencia de un señor Constantino a quien todos le decían el Ingeniero.
En esa casa que estaba sobre Padre Mier se juntaba mucha gente que supuestamente se dedicaba a cantar. Debió ser una casa muy bonita porque parece que el ingeniero Constantino había estudiado en Estados Unidos y luego puso una estación de radio en su casa.
Un día mi abuelo Nayo salió de trabajar cuando empezaba a llegar gente. Parecía que era una ocasión especial. Contaba que el ingeniero tendría como una reunión importante porque llegaron parejas, señoras y señores de sociedad muy bien vestidos. Mi abuelo Nayo no se detuvo porque quería estar temprano en su casa, pero ya había dejado todo en orden, lo que le tocaba, pues, del día.
Al día siguiente mi abuelo llegó como todos los días a trabajar y notó que había habido una reunión o una fiesta, y que una señora aún no llegaba. El ingeniero estaba desayunando cuando mi abuelo le llevó un arete que había encontrado en el sillón ese rojo. Don Constantino quedó paralizado y tomó el pendiente muy lentamente, como asegurándose de algo, o más bien, como con miedo de confirmarlo. Siguió comiendo pero quedó como ido.
Meses después decidió que iba a cambiar los muebles y compró otros. Pero conservó ese sillón en un cuartito de atrás. Cuando mi abuelo Nayo estaba por casarse con mi abuela, consiguió otro trabajo en la Cervecería y don Constantino le dio algo de dinero. Luego lo llamó aparte y le dijo:

—Hilario, quiero que te lleves este sillón que para mí es muy especial. Lo he conservado como un recuerdo muy hermoso, pero ahora que tengas tu casa seguro que te traerá cosas bonitas, muy bonitas, como a mí me las trajo. Lo que sí te puedo decir es que lo conserves ahora tú con mis mejores deseos en tu matrimonio y que ambos sean muy felices.

Esto fue lo que me dijo mi abuela Lupe. Luego que me contó esto entendí más cosas de mi abuelo y aunque mis hermanos ni nadie más sepa, a mí me da mucho gusto que este sillón se haya quedado en mi casa. Mi esposo me dice que quiere comprar otros muebles y yo le digo que está bien, es más, que él elija el modelo. Pero la sala de mi abuelo no se va. Y es que hay cosas más valiosas que una casa.

Una vida unida a la costura


 

“Se me hace tan bonito lo que veo, que me da gusto ver la sala terminada”, dice María Magdalena Ponce, “Nena”, apasionada de la costura, oficio que ha ejercido por los últimos 40 años.

Dice que para realizar este trabajo es necesario tener paciencia y mucho gusto por la costura. El resultado para ella lo vale: siente una gran satisfacción al ver terminado un modelo nuevo.
“Nena” inició en este trabajo en una fábrica de pantalones y camisas cuando tenía 17 años, después y desde hace 23 se dedica a la costura de telas para muebles, especialmente salas.
Aunque tiene mucha experiencia —sabe distinguir en dos segundos los hilos más resistentes— reconoce que hay piezas que presentan un nivel de dificultad mayor.
Paciencia y gusto

Como por ejemplo la base Nápoles, que demanda costuras por dentro y por fuera además de un orden determinado en los distintos fragmentos de tela que van unidos. Un modelo exigente, señala.
Después del corte de tela, la costura es el segundo paso en la cadena de producción de una sala. Si el corte es el que rige los demás procesos, el corte le da forma al mueble creando una “funda” que cubrirá la estructura, incluida la espuma y los resortes.
“Me gusta mucho aprender”, menciona “Nena” sentada tras su máquina de coser en la fábrica de muebles en donde se ha desempeñado por 12 años. Señala que en este oficio se requiere tener paciencia y claro, gusto.
“Me da mucha satisfacción ver terminado un modelo nuevo”, menciona, “se me hace tan bonito lo que veo que me da gusto verlo terminado”.
Cada modelo requiere de una atención especial, independientemente de la cantidad de piezas que lleve. “Nena” menciona que, por ejemplo, el modelo Arco —sofá, love seat y sillón— requiere de 83 piezas de tela que ella y una compañera, pueden coser en alrededor de 90 minutos.
El bordado, gusto de su infancia

Su gusto por el trabajo con tela empezó a los siete años, cuando su mamá le enseñó a bordar servilletas y artículos sencillos de uso en el hogar.
“A los 17 años tomé un curso de costura y luego entré a trabajar en una taller en donde se hacían pantalones y camisas”, señala durante una breve pausa en su trabajo.
Considera que el mueble que más le ha gustado formar parte en su elaboración es una base forrada de terciopelo color rosa coral: “Es la más más bonita para mí”, menciona.
Hasta que Dios me dé fuerza

¿Hasta cuándo piensa dedicarse a la costura? se le pregunta.
“Hasta que Dios me dé fuerza”, dice sonriendo, “yo voy a seguir viniendo así tenga 90 años”, y ríe mientras se acomoda en su silla, con el gusto y paciencia de quien desea seguir trabajando con gusto por muchos años más.

La carta

 


Luego de cuatro años de darle vueltas, mi esposa estaba decidida a comprar otra sala y al salir me pidió que liberara el espacio para empezar con la limpieza y que una camioneta la encontrara lista para llevársela.

Al voltear el sofá encontré debajo una hoja doblada que al parecer tenía mucho tiempo. Era una carta escrita a mano y que daba cuenta de una confesión de hace quién sabe cuántos años.

Cuando Lorena llegó se la mostré y después de leerla fue a la cocina. Tomó una coca de vidrio del refrigerador y le dio un traguito. Hay personas que encienden un cigarro, toman café, toman pastillas. Lorena, cuando acumula una tensión, va por un refresco y lo bebe despacio y eso le ayuda a calmarse.

La carta decía:

Amor, si alguna vez lees esta carta es que ya no estaremos juntos. La escribí después de que me dijiste que venderías el carro porque la situación se estaba poniendo más difícil. Yo quise decirte que no te preocuparas, que ya saldríamos adelante, pero sólo te abracé fuerte. Luego nos sentamos en el sofá, en el mismo que compramos al casarnos ¿recuerdas que fuimos juntos a Muebles Victoria y yo elegí el color? En ese momento yo me sentía tu reina y tú orgulloso de nuestra nueva casa.

En esta sala pasamos mucho tiempo juntos, me diste las noticias más felices y también las más tristes. Pero hay otra razón: fue nuestra primera compra para la casa; nos faltaba todo lo demás, pero yo sentía que vendría más adelante, como realmente sucedió.

Luego de tu operación, me dijiste que podríamos vender todo menos la sala, que nadie le daría el valor. Siendo honesta, temía por tu vida pues aunque los doctores te daban un 70 por ciento de éxito, su semblante decía otra cosa.

No contaba que lo del sarcoma me iba a poner una dura prueba. Mañana por la mañana me internarán y se prevé que me operen. Tengo mucho miedo, tengo miedo separarme de ti, no volver a verte. Te amo como nunca imaginé, así como se ama la vida y la noche y el día y todos los abrazos y besos juntos de todos estos años.

Te amo, amor mío. Si encuentras esta carta ya no estaré contigo. Si vas a deshacerte de nuestra sala, te pido que se la dejes a tu sobrina Lorena, ella es la persona indicada, sé por qué te lo digo.

                                                                 Tuya por siempre, tu hermosa.

 

Lorena estaba en la cocina sollozando en silencio. Tenía la coca a la mitad. Esta sala es mía, dijo, y apretó los ojos. Yo la abracé y estuvimos así un largo rato.

Cuando el chofer de la camioneta llegó, encontró la puerta abierta. Cuando nos vio yo me paré en silencio, saqué la cartera y le di el dinero del viaje.

 

 

 

 

 



Confesión de un mal lector

 


Para mí un lector ideal lee sin demasiados prejuicios, con mucha curiosidad. Como los bebés, se lleva a la boca casi de todo. Se conoce a sí mismo y por ello sabe lo que más disfruta, pero no se cierra a nuevos títulos, propuestas, autores.

Yo, en cambio, soy mal lector. Con tantos libros en fila, pendientes por hincarle el diente, me siento bien ser selectivo. Leo sólo por referencias, es decir, no me voy con un autor desconocido, salido de la nada.

Leo porque el tema me interesa y tal autor es experto. Leo porque conozco en persona al autor y quiero saber cómo escribe. Leo porque me piden una opinión sobre lo que escribieron. Leo porque he escuchado hablar a varios lectores muy bien del autor y su calidad (y mi expectativa) queda fuera de toda duda.

Soy, en fin, mal lector porque necesito de tres aduanas para acercarme a un texto, a un autor.

¿O quizá soy muy flojo?¿Por qué? 

Porque busco leer sólo lo que pienso que me va a gustar, sorprender, hacer gozar. Sí, creo que soy más bien flojonazo.

 

 

 

 

 




viernes, 26 de junio de 2020

Uber 1




Y comencé a manejar hasta cansarme


A veces con mucho temor y siempre con precauciones, conduzco en la plataforma Uber desde hace más de tres meses, justo antes de la cuarentena en torno al Covid-19. He superado los mil viajes y en cada traslado he recorrido varias calles que nunca había pisado. Es increíble ver cómo la ciudad crece, muchas colonias se parecen y hay pequeños espacios entre dos colonias o en una esquina aleatoria, en donde el tiempo se detuvo desde hace décadas. Ahora conozco mucho más la ciudad y lo más interesante es conocer historias.

No todos platican, claro. Son un pequeño porcentaje las personas que se suben con toda la intención de charlar. Pero eso sí, como regla general, no fuerzo plática si la persona está en silencio.

He subido un poco de todo y luego de más de 15 mil kilómetros recorridos en ciudad, veo que de aquí salen algunas cuantas crónicas, chismes, reflexiones que me han pasado al volante. Me gusta manejar, eso también es una parte bonita de mi vida. Ya les contaré.

viernes, 19 de junio de 2020

Dinero, emoción, juventud y cerebro





Uno tarda largos años en saber para qué sirve el dinero. Nuestras creencias acerca de ese bien definen, condicionan, empujan algunas de nuestras decisiones importantes y mucho del actuar cotidiano. El problema es que el dinero suele llegar mucho antes que la reflexión en torno a él. Y, conectado a las emociones como suele estar, se vuelve un mono escapando de rama en rama. Si uno se conociera antes, sabría lo que esa sustancia llamada dinero puede incidir en nuestro cerebro.

lunes, 15 de junio de 2020

Laura






La atracción por el sexo opuesto, en concreto la atracción que siente un varón hacia una mujer, está bastante vulgarizada, manoseada. Los varones somos responsables al excedernos, el mirar para todos lados y ver esos cuerpos femeninos como si fueran objetos de consumo, o solamente objetos. La sociedad machista simplificando, ofreciendo satisfacción inmediata.

Sostengo que la atracción hacia una persona es más compleja y pasa por su personalidad, su físico y su intelecto. Esos tres ingredientes en diferentes medidas, se combinan para que alguien te haga clic.

¿Por qué las mujeres procuran subrayar, he notado, que son más selectivas de lo que realmente son, que sí lo son, creo, al menos más que los hombres?

***

Verano de 1982. Mis salidas eran a la escuela y algunas tardes, junto a mi mamá y a mi hermana a la iglesia o a la plaza cercanas. De regreso, mi mamá se entretenía saludando a algunas amigas, ya casadas, que vivían en el camino. Una tarde, mi mamá se detuvo un rato más de la cuenta con la señora Virginia (ahora veo que esa señora tendría menos de 35 años). En la banqueta, como es costumbre, sillas afuera y la televisión. Aquí el recuerdo se me desdibuja. Han pasado casi 40 años desde entonces.

Lo que no olvidaré jamás es que en la pantalla estaba Laura Branigan cantando "Gloria". Nunca la había visto pero su nombre lo guardé para siempre. La atracción que por ella sentí fue muy profunda, podría decir que definió algo para siempre, porque fue la primera mujer que me atrajo sin ser consiente de lo que me estaba pasando. No había cumplido los 10 años.

***

Ahora que la agenda de muchas mujeres tiene a los abusos y a los feminicidios como materia pendiente, ahora que los varones hemos abusado del gusto y de la libertad, el elogio a la atracción por ciertas mujeres resulta más que sospechosa.

Y no estoy de acuerdo pero lo entiendo.

***

Me ha parecido ver el rostro de Laura Branigan en ciertas presencias en los últimos 40 años. Laura murió ya, nunca la veré en persona, sin embargo, hay algo en su esencia que otras personas reflejan. 

Algo que no sé qué es pero que es lo único que importa.


viernes, 12 de junio de 2020

¿Puede haber una idea patriarcal y que al mismo tiempo no sea antifeminista?




Conozco una sola idea que en su esencia es bastante patriarcal y al mismo tiempo no está peleada con el ideario feminista. De todos modos, por supuesto, está a discusión:

"Conviértete en un varón igual que el que desearías para pareja de tu hija".


sábado, 14 de marzo de 2020

Coloquio de exes





Las exparejas de un amigo crearon informal cabildo, una cadena con dos o tres eslabones por nodo.

Evalúan y cotejan el probable comportamiento actual de mi compa y de paso elaboran el perfil de la nueva pareja con base en información de redes sociales.

Yo digo que ellas también se estudian entre sí.


lunes, 17 de febrero de 2020

En favor de la discriminación






Discriminar a las personas en razón de color de piel, orientación sexual, nivel económico, creencias religiosas, etc. además de pendejo, me parece algo vulgar, digno de personas que no son capaces de discernir entre lo valioso y lo mierda de algunos seres humanos.

Por eso yo no discrimino a lo pendejo, sino tengo la paciencia de discriminar de forma individual, por criterios más depurados. 

Por ejemplo, a personas que son nocivas, biodesagradables, que hacen un conflicto regional interurbano por una telaraña que se les hizo bola dentro de su cabeza y no se han dado cuenta, a pesar del mierdero emocional que han vomitado.

Discrimino a personas que ejercen la violencia simbólica, física, sicológica, familiar. Discrimino a personas que, en lugar de tener gustos sencillos y mente compleja, tienen gustos pendejos y mente simple, mente que no entiende de bondad si acaso no gira en torno a su ego.

Mi forma de discriminar es de una técnica depurada con los años. Viene de la soberanía que me nace por darle a cada a quien lo que se merece.

jueves, 13 de febrero de 2020

Conflicto




Es muy probable que el conflicto, en sus diferentes formas, sea parte inherente de la vida. Sin embargo, me parece por demás interesante revisar la forma en que cada uno nos vinculamos con él. Noto que el conflicto despierta interés, de él están hechas las noticias, la literatura, las pláticas informales, la noticias sobre las relaciones de terceros. Entiendo que hay un interés empático, humano, sensible o solidario cuando vemos a una persona inmersa en un conflicto. A veces quisiéramos ayudar, y a veces sólo opinamos y sacamos nuestras conclusiones. 

Pero sucede también que hay una línea, que a veces no podemos distinguir, entre empatizar, ayudar a resolver, y otra, embetunarnos hasta los codos, por semanas, meses o años. A veces traemos clavada a una persona por mucho mucho tiempo. Le damos muchas vueltas, que no son recorridos fríos, sino cargados de emociones. Y las repasamos mil veces. 

A veces no somos conscientes siquiera de que hay un conflicto atravesado. Pienso que es importante revisar nuestra relación con los conflictos. Y pues ninguno de ellos paga por estar dándoles tantas vueltas.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Lo que sé de las mujeres




No es lo mismo. Yo tuve conciencia de los derechos y abusos de las mujeres a través de las mujeres con las que conviví desde hace muchos años. Ellas me confrontaron, hice el ridículo (después lo vi), sus pláticas me obligaron a pensar, me recomendaron libros y aún con toda mi formación machista de raíz, me aceptaron. Todo esto no se aprende en una peda con los amigos, se aprende en un café, en escuchar la vida de ellas, en ratos de intimidad, que puede ser la amistad que confía.

Muchas veces la cagué, con errores que hoy me parecen básicos, de primaria, hice daño, por soberbio y por pendejo (¿les suena familiar?), otras veces fui el compañero, el que acompañó, pero a mí lo que me pasó es que me enseñaron, al mostrarme sus heridas me mostraron un espejo.

Más del 90 por ciento, aunque no lo anduvieran cantando por la calle, sufrieron abusos y puedo decir que en todos los casos, por alguien cercano a ellas, como quien en su tiempo fue su pareja, o un familiar. Casi que en todas las historias que conozco hay un sujeto que ahorita debería estar en la cárcel. Y no lo está.

No estoy denostando a todo el género masculino, por ahí veo a varios, a algunos, que desde que los conozco me parecen respetuosos (creo que esa es la palabra clave en esta reflexión). Un día voy a escribir mi explicación de esto del respeto donde diré que nosotros hemos aprendido que mostrar un excesivo respeto, especialmente en privado, eso la sociedad lo asocia a comportamientos "poco masculinos".

Pero la mayoría tenemos problemas para aceptar que el respeto debería ser lo habitual, lo cotidiano.

Comencé a tener conciencia de los abusos a través de ellas. No porque yo haya sufrido abusos por el sexo opuesto, o sólo por ser varón. No. Ellas han enfrentado esto en carne propia, y no es lo mismo. Nunca va a ser lo mismo.

Me alegro de tener amigos y conocidos que sé que respetan; para el mundo, al menos para la gente de su entorno, eso es una tranquilidad.

martes, 19 de noviembre de 2019

Día del Hombre








Soy un varón adulto con educación profesional que vive en una ciudad con un alto nivel de vida
(Índice de Desarrollo Humano, le llaman). De hecho, vivo en un municipio que está en el sexto sitio más alto de IDH en México.

Todo esto significa que pertenezco a una clase privilegiada. Bastante, de hecho.

Por ejemplo, nunca me ha dado temor salir a altas horas ni he sentido ni siquiera el menor indicio de acoso por parte de personas del sexo contrario.
Tampoco he tenido que hacer doble jornada de forma permanente ni enfrentar muchos factores de discriminación.
Nunca he pensado en la forma en que voy vestido dependiendo del lugar y la hora, en razón de mi mayor tranquilidad.
Nunca me ha tocado ni he sentido que la persona del sexo opuesto gane más por el mismo trabajo desempeñado.

Soy privilegiado.

Nosotros, los varones heterosexuales y con formación somos tradicionalmente el patrón, el rasero, el punto de vista de la sociedad. 

Los otros, los que no son como nosotros, son lo otro de la sociedad y de la cultura. Nosotros definimos quiénes son los otros (alteridad, le llaman también). Les enumero abajo quiénes son los otros.
Ellos sí tienen que marchar, que exigir, que alzar la voz. No nosotros. A nosotros nos toca escuchar, aprender y si acaso acompañar.

Cuando seamos conscientes de cuántos privilegios gozamos los varones podremos ser un poco más empáticos, más respetuosos y acaso más justos.

La lista de los otros en la sociedad, incluye a:

Mujeres

Menores

Homosexuales

Personas de origen indígena

Personas de raza negra

Personas discapacitadas que no cuentan con apoyos

Personas de la tercera edad

Personas en situación de pobreza

Personas con enfermedades crónicas, degenerativas o terminales




lunes, 18 de noviembre de 2019

La Mirada

Qué sería del cuerpo sin la mirada

Una entidad sin forma
Presencia sin color
Mayor espacio para razones
Paisaje insípido

Mas la mirada, esa tirana,
nos tatúa un relato tras los párpados
y nos hace repetírnoslo
Con dolor con saña

El cuerpo crea su mirada
Sierva leal

Pero el cuerpo nada es sin la mirada

(25 de sept 2016).



domingo, 3 de noviembre de 2019

Rocío

En enero del 2003 me hospedaba en la colonia Roma de la Ciudad de México, en la casa de un amigo que trabajaba en el Gobierno de la Ciudad como abogado. De muy pocas palabras, un día antes de salir, mi amigo comentó que iba a un funeral. Al día siguiente me enteré que había fallecido Rocío Beltrán Medina, esposa del entonces Jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador. (curiosamente la señora Beltrán murió el día 12 y su esposa Beatriz cumple años el 13).

Hoy que veo un video de Andrés Manuel recordando a la esposa fallecida me doy cuenta que han pasado casi 17 años desde entonces. Y que nuestros muertos no envejecen. Me refiero ahora a mis familiares fallecidos. No conocí a la señora Beltrán Medina, pero 24 años de matrimonio fueron un rato. Hoy, por primera vez en la vida, sentí la profunda inquietud de elaborar un altar de muerto. Quizá el siguiente año, o el otro. Como toda cuestión íntima, uno sabrá cuándo. Muchas gracias.

viernes, 25 de octubre de 2019

La educación de los hijos y la educación de los padres






Esto he observado: Las virtudes de los padres no garantizan el tipo de desempeño de los hijos. Sí influyen mucho, el ejemplo marca, por supuesto, pero los hijos son (somos) personas en contextos y épocas distintas. La educación de los hijos es más importante que la educación de los padres.

martes, 22 de octubre de 2019

¿A favor del aborto?¿Contra la violencia de género?: Aquí va una propuesta de razonamiento




Un buen ejercicio es el siguiente: Ante una polémica sobre un tema político, una nueva ley o una decisión de gobierno, hacer una separación. esa división consiste en separar lo individual de lo social, es decir: 1) qué postura me orilla adoptar si tal decisión me llega a afectar o beneficiar a mí o a mi familia y, por otro lado, definir si esa es la mejor opción para la sociedad o comunidad, es decir, si esa postura política no perjudica las libertades y derechos de las otras partes involucradas y la forma en que puedan coexistir, o sea, cómo garantizar el mínimo respeto a esas partes que no necesariamente piensan como yo, con mis creencias, prejuicios, y valores.
Un ejemplo muy simplón. No soy una persona religiosa y tengo mis razones, pero no buscaría ni firmaría una propuesta para que cerraran las expresiones de culto en su versión a, b, c, y d, da lo mismo cuáles. Lo mismo para una opción política determinada. 


Cuando nos preguntan, o cuando queremos opinar sobre un tema polémico ¿hablamos desde un punto personal sobre lo que haríamos si estuviéramos en determinada circunstancia? Si es así, es válido, pero hay que aclararlo. Pero pensemos un poco más allá y pensemos en grupo, en sociedad. ¿La otra postura atropella mis derechos o simplemente me cae mal que el otro le vaya al equipo contrario?

Una cosa es que a mí en lo personal no la trague, y otra muy distinta es que yo exija que esa opción desaparezca de la faz de la Tierra. Separar lo individual de lo social. Así con el tema del aborto, los taxistas, los objetores de conciencia, el tema de la violencia de género, etc.

martes, 1 de octubre de 2019

Roberto




La amistad es una, pero cada amigo tiene su estilo. La amistad es sencilla y simple, pero cada amigo tiene su perfil. Si además de ser amigos encierran cierta sabiduría, entonces el goce es mayúsculo, un espectáculo de la vida. A veces hago todo por volver a lo simple, a veces me sale. Pero cuando no me sale, recuerdo que nadie como Roberto para la amistad transparente. La amistad es un vaso con agua que se hizo amiga del aire y de la gravedad. Entonces hay que escribir una carta, poner una cumbia o leer con gula. Para lo demás, está Roberto.


La sabiduría de mi amigo Roberto es única.
Cuando una pareja se separa siempre piensa que es para bien, y sigue hablando de la vida.
Si una pareja se consolida, siempre piensa que es para bien, sonríe, se alegra, y sigue hablando de la bonita vida.

Si un ser muy muy querido cumple años, le regala un libro.
No que le compre un libro y se lo regale, no. Le produce, hace un libro con los pensamientos y mensajes de 80 o 100 personas para la persona festejada, algunos de ellos perdidos por años.
Él los halla, les pide un mensaje y elabora con ellos el libro.
El día del aniversario, se lo pone al festejado en la mesa.
Edita cien o doscientos ejemplares, luego los envía a casa de cada uno de los colaboradores, firmados por la persona festejada (yo tengo dos).

Roberto viaja muchísimo, viaja como si fuera su paseo cotidiano, pero su tesoro no son los viajes, creo que su más grande vocación de la vida es honrar la amistad.
Deduzco que tiene grandes amistades, no porque me hable mucho de ellas, sino porque lo conozco a él.

Sabe que me gustan los aviones, por eso cada vez que está por abordar, me manda un mensaje de voz y me cuenta a dónde va.

Un día le pedí un recuento para un artículo que le hice para el periódico.
Le pregunté cuántos países había visitado.
Lo hice contarlos.
Una semana después me dijo 40, creo que 41, no recuerdo bien.

A veces me manda fotos de los lugares que visita y eso me hace sentir especial.
Cuando está a punto de abordar,  me dice qué avión es y si yo no lo conozco, lo busco rápido en Google y le doy algunos datos técnicos de la aeronave.
Si es un Airbus 319 sabré que los asientos serán más apretados y que tendrá 24 filas o a veces hasta 27, según la mañosidad de la empresa.

Cuando viene a Monterrey me avisa para comer y vernos, casi siempre en su hotel.
Es un sibarita consumado, pero paradójicamente, es de las personas más sencillas que he conocido.
Ah, también es poeta, creo que tendré 22 de sus 28 ó 30 libros de poesía suyos.

A veces me escribe cartas. Últimamente las cartas me llegan por correo electrónico.

Roberto me muestra cómo es la vida de sencilla. Jamás le he oído quejarse,
pero es que la vida no se trata de quejarse. Debe ser eso.
Nada de quejas.
Nunca.

La sabiduría de Roberto es única.

Yo también, cuando tenga 73 años como él ahora, quiero seguir escribiendo cartas a las personas que son especiales para mí.

Quizá no tenga tantos libros publicados, pero tendré presente que la amistad es sencilla,
y se cultiva.

Cuando tengo alguna dificultad, a veces me acuerdo de él.

Todo pasa, todo es temporal.

La sabiduría de Roberto es única.